Papá, soy independentista
Estoy muy preocupado. Mi hermano me contó que el viernes cuando su
hijo llegó del instituto comprobó que el muchacho tenía una pegatina con la bandera
de 7 estrellas verdes. Le preguntó: “hijo, ¿por qué tienes esa bandera?” “Papá,
es que soy independentista”. Mi hermano no supo cómo reaccionar. Me llamó para
contármelo.
Ya verás, me dijo, a mi hijo le espera una juventud jodida. La
policía hará pronto una ficha con sus datos. Recogerá en informes del
Ministerio de Interior sus reuniones en sindicatos nacionalistas. Enviarán
agentes a los actos solidarios que acuda, a las
charlas que despierten su curiosidad. Vigilarán las matrículas de los coches donde
se monta. Si tiene amigos vascos supongo que le pincharán los teléfonos. Le
pedí a mi hermano que se tranquilizara, que estamos en democracia.
Luego me paré a pensar: ¿mi sobrino será de los independentistas
buenos o de los independentistas malos? Lo ideal es que mi sobrino sea
independentista catalán, como Carod Rovira. Porque
así el PSOE, en lugar de mandarle agentes secretos a sus reuniones, le hará
vicepresidente del gobierno de su comunidad. Y además, tendrá la opción de
reunirse con la dirección de ETA y dimitirá, y volverá a presentarse, y los
socialistas volverán a hacerle vicepresidente como a Carod.
Además mi sobrino podría defender incluso a la nación catalana desde la
presidencia de la Generalitat, como hace Montilla, como hizo Maragall, y la policía lo protegería en lugar de
controlarlo y ficharlo. Si mi sobrino fuera independentista de ERC podría
incluso pactar con el PP en algunos ayuntamientos
catalanes, como ocurría hasta hace dos años. También tiene la opción de ser
independentista gallego, del BNG. Así cuando el PSOE lo necesite para echar a
Fraga, pues pactará con el. Y la estrella de su bandera gallega no será
sospechosa como las siete estrellas verdes.
Pero este chiquillo se empeña en ser independentista canario. La
que le espera. Lo acusarán de los accidentes aéreos, de estar en connivencia
con turistas etarras. Claro que también tiene la opción de ser independentista
a las órdenes de don Pepito, el editor de El Día, y respaldar sus editoriales
de defensa de la descolonización compatibles con alabanzas a Franco, al
ejército ibérico e insultos a Gran Canaria. Entonces no le pasará nada. Quizá
lo visite Soria, como visitó a don Pepito. Y ya puestos a apostar por un
independentismo canario bueno podría hacerse militante del partido Asamblea Valsequillera, formado por históricos independentistas que
actualmente gobierna felizmente con el patriótico partido de PP Manolo Soria.
Todas estas reflexiones las hice el sábado. Pero ayer domingo
empecé a preocuparme de verdad, a pensar que mi hermano tiene razón cuando
piensa que a su hijo le espera una juventud bajo vigilancia policial. Los
nombres de tres personas pertenecientes a Intersindical Canaria y el de un
ecologista se publicaron este domingo en las páginas de 2 periódicos señalados
por un informe del Ministerio del Interior. Su delito fue asistir, ¡hace un
año! a una charla de dos vascos pertenecientes a una organización legal, en la
sede de un sindicato legal. El acto estuvo controlado por la policía secreta. A
nadie se le pidió el DNI. Así que si la policía recoge esos nombres de tres
sindicalistas y un ecologista en un informe significa que están fichados, que
ya eran sospechosos para los servicios secretos españoles. Hace 20 años que
conozco personalmente a tres de las cuatro personas que se nombran y se
criminalizan en la noticia. Los he visto organizando manifestaciones por la paz
en reuniones en las que participaron cualificados dirigentes del PSOE (cuando
gobernaba el PP), los he visto en asambleas
ecologistas, en manifestaciones laborales, en la organización de actos
solidarios.
Ahora resulta que el Ministerio del Interior reconoce a un periódico
que tiene a esas personas “controladas” y fichadas, y el periódico apunta que
podrían estar siendo reclutadas por el entorno de ETA. Me imagino el calvario
por el que tienen que estar pasando cuatro personas que han dedicado su tiempo
laboral y su tiempo libre a defender la paz, los derechos sociales y el
medioambiente de las islas al ver sus nombres asociados a ETA. No puedo guardar
silencio ante este atropello a la imagen de personas pacíficas, me haría sentir
cómplice. Levantar la voz desde las islas para defender los
derechos de los independentistas sólo cuando son saharauis es muy fácil. Entre
las reacciones de algunos lectores de esa noticia algunos han pedido que no se
vote a Intersindical Canaria en las elecciones sindicales, parece que hay gente
dispuesta a pescar votos en el mar de la difamación y la represión policial.
Ayer domingo, el mismo día que se publicaba el informe del Ministerio
del Interior en dos periódicos isleños, el presidente Rodríguez Zapatero se
daba un baño de masas en Madrid. Un mitin para recuperar la imagen del gobierno
en tiempos de bajada en las encuestas. Nada que objetar. Fueron muchos policías
a proteger al presidente y a los ministros y ministras. Siempre existe el
peligro de un atentado terrorista de ETA. Lo sorprendente es que entre los que
aplaudían a ZP estaba José Barrionuevo, condenado en
firme por secuestro terrorista y malversación de caudales públicos (por desviar
dinero de la seguridad del Estado a mercenarios de la banda terrorista Gal).
Son las cosas que tiene el derrochar tantos esfuerzos en equipos
antiterroristas que vigilan la sede de un sindicato nacionalista, gastan tantas
energías en fichar a isleños sospechosos de haber cometido el criminal delito
de no sentirse españoles, acaban tan agotados de buscar a terroristas entre
ecologistas y sindicalistas canarios que cuando vuelven a trabajar a Madrid se
les cuela en un mitin del presidente del gobierno un condenado por terrorismo
como José Barrionuevo. Mortadelo y Filemón lo harían mejor.
Publicado en San Borondón/19045/28/