EL
PAPEL DE LA CLASE OBRERA CANARIA
Pedro González Cánovas
La importancia vital del Movimiento Obrero, a través de las organizaciones sindicales, atenta directamente contra el invento social del neoliberalismo que hoy, en España, encabeza el PSOE.
Los
“socialistas” españoles llevan a efecto una política neoliberal que,
ocasionalmente, se muestra simplemente como liberal y sujeta a un sistema que se
pretende imponer con carácter global, donde los sistemas de acumulación de
capital pretenden volver a concentrarse en los mismos gestores de la economía
que históricamente lo han hecho tan mal, los mismos que han creado tanta
desigualdad y miseria en el planeta, explotando descaradamente a la inmensa
mayoría de la humanidad.
Mayoría
cada vez más consciente de la injusticia social, pero que aún no se plantea
siquiera definir culpables o responsables, quedando a expensas de la nueva trama
del capital y participando con la complicidad del borrego que camina hacia el
matadero, guiando a los suyos a un final igual.
Si
los trabajadores, si la parte productora no asume su papel de masa obrera, con
la responsabilidad de conseguir un mundo más justo, que combata diariamente la
desigualdad social y las acumulaciones de capital por minorías que se alimentan
de la más cruel explotación, el sistema -que hoy se tambalea, por la pésima
gestión económica- se perpetuará con nuevas formas pero idénticos
resultados.
Puedo
asegurar como no vamos a cambiar esto: puedo afirmarlo rotundamente sin miedo a
equivocarme. Y es que es seguro que no cambiará nada si le hacemos el juego a
las patronales en su constante lucha, que ahora es más fuerte que nunca, contra
las representaciones de los trabajadores, comités de empresas, secciones
sindicales, etc. Tampoco conseguiremos nada, sino perpetuar la actual situación
de explotación abusiva y creciente, con la consiguiente pérdida de derechos
adquiridos, salarios o poder adquisitivo y seguridad laboral, manteniendo a los
sindicatos asimilados por el sistema, que todos sabemos quiénes son.
Son
aquellas organizaciones de obreros cuyas cúpulas se acomodaron en el poder de
la representación y ahora se codean, olvidados de los fines originales, con los
gobiernos colaboracionistas del poder financiero, habiéndose convertido en
nuevos engendros del capitalismo que usurpan la representación de clase que
merecemos los trabajadores. Con esos sindicatos no vamos a ningún lado, porque
ni siquiera podrán o sabrán mantener las posiciones ocupadas en la actualidad.
Sin embargo, no dudemos en que retrocederán cuando sea necesario, y todos
notros con ellos, que sólo velarán por mantener su posición social, que los
alimenta con subvenciones millonarias, como las recibidas este año desde el
Ministerio de Trabajo, cuyos presupuestos para 2010 son similares: 15.798.500
euros en una primera partida, más 4.800.790 euros aprobados en una segunda. Sólo
como financiación directa, a lo que hay que sumar lo que llega desde otras
instituciones y que suponen una financiación indirecta. Sumando, además, unas
cifras destinas a formación sectorial e intersectorial de casi 96 millones para
UGT y 94 millones para CC.OO. ¿Demasiado dinero, o el justo para comprar las
almas que hacen falta? ¿Cuándo dejarán de darle oxígeno a estas
organizaciones los trabajadores canarios que hoy están bajo sus siglas?
La
clase obrera tiene que poner fin a esta agresión continuada. Hay que parar esta
pérdida de derechos, que se traduce como un claro retroceso para los
trabajadores y un mayor beneficio para la parte empresarial. Tenemos claro que
el poder político, ya sea español o canario, va a pretender mantener su
alianza con la patronal a cualquier precio: poniendo en marcha la flota mediática,
siempre dispuesta para fomentar el analfabetismo social; o activando sistemas de
vigilancia que pagamos todos los ciudadanos, para controlar el despertar obrero
que se hace inevitable con los extremos a los que han llegado las cosas.
No
nos van a amedrentar con mentiras mil veces repetidas. No se puede parar la
reacción refleja de quién es agredido constantemente, de quién ha sufrido en
soledad la perpetua amenaza del paro, de la discriminación social por pobreza
extrema dentro de una sociedad consumista. No se puede disfrazar eternamente el
yugo colonialista español de paternalismo responsable y la derecha
colaboracionista, no puede evitar la reacción popular canaria ante tanta
explotación, de clase y de Pueblo. Háganse a la idea…

*
Miembro de la Federación de Transportes de Intersindical Canaria
Canarias,
28 de noviembre de 2009