El “paro amazónico” en Perú,
una batalla más a favor de la tierra
Rubens Ascanio Gómez
En los últimos días hemos visto con horror
y estupor la matanza de indígenas en la región amazónica de Perú, por desgracia
hemos tenido que esperar a este enfrentamiento armado entre policías e
indígenas para que el mundo posase sus ojos en esa zona selvática.
Desde hace más de dos meses los diversos
pueblos indios amazónicos luchan contra unos decretos legislativos del gobierno
del presidente Alan García para adecuarse a los intereses norteamericanos
plasmados en el Tratado de Libre Comercio, unas medidas que de facto abrían la
amazonía a las empresas madereras y petroleras.
Los indios amazónicos están luchando por
su tierra, por el derecho a decidir y plantear un modelo propio de desarrollo
gracias a la labor de
Los indígenas de la amazonía peruana nos
están dando una lección a escala planetaria, son habitantes de la selva y
quieren salvar su hogar. Llevan más de dos meses bloqueando carreteras y
oleoductos para pedir amparo al gobierno de su país, que les ha respondido con
violencia y asesinatos.
Aunque pueda parecernos un conflicto local
realmente representan una batalla más de la guerra global contra las
multinacionales y el capitalismo. Su victoria les asegura unos recursos vitales
para el futuro y nos ayudan a toda la humanidad que ve impotente como el casi
el 80% del suelo de la selva en Perú, junto con Brasil uno de los pulmones
verdes más importantes, se vende en parcelas a empresas mineras, petroleras o
madereras.
Los pueblos indígenas luchan por tener su
voz y derecho a decidir sobre su futuro, algo tan simple y básico como eso, por
desgracia su lucha les está costando sangre, vidas y persecución de las fuerzas
de seguridad peruanas, expertas en la “guerra sucia”.
Su lucha es inevitable que recuerde a la
de los zapatistas alzados en la selva Lacandona, a los líderes tribales de la
amazonía brasileña contarios a las grandes presas hidroeléctricas o a la lucha
de los aborígenes australianos por recuperar sus tierras tradicionales. Son una
parte de los pueblos originarios, las raíces más profundas de la humanidad que
desde el capitalismo del siglo XXI sólo se ven como
una molesta anécdota, sólo validos para un “reality”
televisivo, que les evita embolsarse millones en materias primas de
incalculable valor.
De momento los indígenas armados de lanzas
y una carga gigantesca de verdad y dignidad han logrado que desde el pasado día
15 de junio el gobierno de marcha atrás a los polémicos decretos. Han logrado
sentar a los creadores de estas leyes injustas y reconocerles sus derechos
sobre las tierras amazónicas. Aún así desde AIDESEP
se va a continuar con los bloqueos para lograr el cumplimiento de este acuerdo
histórico.
Esa batalla selvática también tiene sus
efectos a corto y medio plazo sobre todo el planeta, los humanos conscientes
sabemos desde hace mucho que todo acto sobre nuestro entorno tiene unos efectos
que pagarán las siguientes generaciones.
Aquí desde Canarias también nuestras
luchas son parte de esta guerra mundial. El miércoles 17 de junio nos
enterábamos que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias nos daba
nuevamente la razón sobre la pretendida descatalogación
de los sebadales de la zona de Granadilla. Nuestra
pequeña selva submarina sigue a salvo de los especuladores del territorio que
sólo saben del valor del metro cuadrado. Es otra pequeña batalla ganada en la
defensa de nuestro medio litoral, el poco que nos queda en las Islas, en una
misma lucha por la tierra y el futuro. En estas ocasiones los miles de
kilómetros que nos separan de la selva peruana se empequeñecen y el océano
apenas nos parece un charco.
Felicidades a los indígenas peruanos,
felicidades al pueblo canario.
* Miembro de Alternativa Sí se puede por
Tenerife