Don Paulino pierde otra ocasión

Luis B. D.

Es una lástima que el Sr. P. Rivero haya dejado escapar esta ocasión que se le presentaba con motivo de su comparecencia en el Parlamento este pasado lunes y martes. Los independentistas y canarios que están por la soberanía, como única solución a los graves problemas de Canarias, pensábamos que el Sr. Rivero iba a nombrar las cosas por su nombre, es decir España como metrópoli y Canarias como colonia, que es lo que somos. Todos los canarios hubiéramos aplaudido y nos hubiéramos interesado un poco en el larguísimo discurso. Pero no, otra vez lo mismo y otra ocasión perdida. ¡Con lo valiente y bonito que hubiera sido que dijera, dirigiéndose al presidente del Parlamento, Sr. Castro: "Mire, Sr. presidente, para hablar aquí exijo ante todo, que retiren esos dos cuadros que están en esta sala del pintor Méndez, donde se ensalza al conquistador de Tenerife, el pirata Fernández de Lugo. Pongan en su lugar un cuadro del Padre de la Patria Guanche, el gran Imoha Quebehi Benkhomo, y entonces hablaré". Claro que para eso hace falta mucho coraje, pero hubiera pasado a la historia, y no como ahora.

Otra cosa, don Paulino, usted es en estos momentos el presidente accidental de los Territorios Ultraperiféricos, que es como Europa llama a sus colonias. Pues bien, sabiendo que ha habido graves incidentes en las colonias francesas de la Martinica, Guadalupe, la Guayana y la isla de La Reunión, debería haber aprovechado la ocasión para denunciar las represiones en dichos territorios por la metrópoli colonial francesa, pues ha habido muertos, heridos y huelgas generales en las islas, y era el actual presidente de las mismas quien tenía la obligación de denunciarlo. Pero no, tuvo usted miedo al Gobierno español y a su metrópoli y no tuvo el valor de decir que Canarias también es una colonia igual que los territorios citados y que pronto se echarán nuestros compatriotas a la calle para reclamar nuestra soberanía, antes de finales del 2010.

Don Paulino, lo siento, pero ha perdido usted una gran ocasión y no se presentará otra.