Pautas básicas de la nueva reforma

 

Alicia Mujica *

 

Hemos sido herederos del resultado de luchas sociales pasadas tras décadas de muchas carencias, herederos de derechos que ni siquiera hemos disfrutado plenamente porque día a día se renuncia en cada puesto de trabajo a logros históricos para la clase obrera, al derecho a ocho horas de jornada, al derecho pago puntual del salario, al respeto a las categorías, al contrato de trabajo, al derecho al pleno empleo y a la estabilidad, a la seguridad en el puesto de trabajo para transmitir esa tranquilidad al resto de nuestra vida.

 

Todo esto se ha ido diluyendo, y al igual que no se ama y no defiende la tierra que no se conoce, muchas veces el desconocimiento y el miedo al desempleo y el endeudamiento con un tipo de consumo irracional, han hecho que día a día generásemos un tipo de relación obrero-patronal en la que se cede palmo a palmo sobre este acervo de derechos con los que no teníamos derecho a negociar, se cede al delegar en otros nuestra necesaria lucha diaria, por creernos prescindibles, que todo puede funcionar sin nosotros, y así poco a poco dilapidamos nuestra herencia de dignidad que costó cara, costó la vida de muchos obreros y obreras, costó el exilio y la muerte, costó la protesta, la huelga, la cárcel y la miseria de muchas familias.

 

Ahora en este año 2010 nos encontramos con un panorama confuso. En las Islas Canarias con casi 300.000 parados/as, y en el Estado Español con 5.000.000 de personas sin empleo. Los sectores económicos de la construcción y los servicios aparejados, hundidos por su propia glotonería, por la indigestión de tanto pelotazo, patrocinado por cajas, bancos y administraciones. Un empresariado que habiéndose enriquecido hasta las cejas, gime ahora con lágrimas de cocodrilo para que el Estado le abarate el coste de los trabajadores, y así poder seguir ganando lo mismo que antes o más.


En esta coyuntura de crisis del sistema capitalista, crisis por bulimia económica, que a través de la aglutinación de riquezas ha desvencijado cualquier esperanza de equilibrio y reparto justo, de economía sostenible,  en este contexto, se vuelve a mirar de nuevo hacia nuestro pequeño hatillo de derechos laborales y se aprueba por un nuevo Decretazo (Real Decreto Ley 10/2010) zanjar la situación robándonos nuestra tranquilidad. Esta Reforma Laboral que pretende este Gobierno es un nuevo ataque brutal a la seguridad en el empleo. Nos causa estupor que el gobierno trate de amansar la fiera quitándole importancia a la Reforma que piensa aprobar por Decreto, indicando Celestino Corbacho el Ministro de Trabajo, que no será nada “milagrosa”, y Zapatero que “básicamente” no se afectan los derechos laborales, cuando abre la puerta a la gota fría que se va a llevar por delante aspectos socioeconómicos vitales de nuestro empleo y de nuestro desempleo.

 

La reforma laboral, en el seno de las medidas económicas y financieras adoptadas por el ejecutivo, incluida la reforma del sistema de pensiones antes del otoño y el Real Decreto Ley 8/2010 que ha fijado una reducción del 5% de las retribuciones de los empleados del sector público, se aprueba a fin de congraciar los intereses y resistencias bancarias, y en suma para paliar los efectos de la crisis financiera, buscando el aplauso del FMI, del Banco Europeo, del G-20 y otras macro-estructuras político-económicas que representan los intereses del capitalismo más brutal.


Al mismo tiempo, el lenguaje que utiliza el texto aprobado por el Gobierno es dulcificador (“elevar las oportunidades de las personas desempleadas” “restringir el uso indiscriminado de modalidades temporales”…), estudiado con esmero para que cause propagandísticamente el menor impacto posible de la clase obrera que le da su voto.


Es necesario que las trabajadoras, los trabajadores sepan lo que esta Reforma pretende:


1) Alterar la línea divisoria entre contratación temporal y fija, para contagiar de precariedad la contratación fija en la empresa.


2) Abaratar el despido creando una nueva figura de contratación fija y precaria.


3) Crear el llamado Fondo de Capitalización de los contratos indefinidos, que pretende que el trabajador costee con sus impuestos y ahorre para su propia indemnización de despido, movilidad geográfica o jubilación.


4) Hace más flexible el despido colectivo e individual por causas económicas, priorizando el aumento del beneficio de la empresa ante el derecho al trabajo, reconocido en la Constitución, de tal manera que una empresa pueda acudir a este tipo de despidos para  “superar las dificultades que impidan su buen funcionamiento a través de una más adecuada organización de los recursos”.

 

5) Utiliza el Contrato de Fomento de Empleo para la Contratación Indefinida para abaratar el despido a 33 días con un tope de 24 mensualidades. Este contrato hasta la fecha era utilizado para colectivos muy concretos de trabajadores (en función de su edad, de su discapacidad, dificultad de inserción en el mercado laboral), pero ahora se utiliza como trampolín, pudiendo ser contratados aquellos desempleados que en los últimos dos años hubiesen tenido contratación temporal, casi todos los trabajadores, cuando en Canarias ha sido la constante, utilizándose con abuso esta figura. Asimismo, dice la Reforma que en la misma empresa, cuando hemos tenido contrato temporal, éste puede ser convertido a este contrato de fomento de empleo. Nos quieren hacer creer que aumentan la fijeza, cuando lo cierto es que aumentan de manera generalizada la precariedad contractual.

 

6) Premia este tipo de contratos de fomento, con la participación del FOGASA en su indemnización para abaratarle al empresario el coste del despido, facilitando la destrucción del contrato. Por tanto cuando la Reforma habla de fomento de la contratación indefinida lo hace precarizando y dejando atrás la protección del empleo que mantiene el Estatuto de los Trabajadores, nuestro derecho al trabajo.


7) Fomenta la contratación a tiempo parcial, parcializando nuestros derechos económicos.


8) Reconociendo un 40% de desempleo juvenil, abarata sus contratos amparándose simplemente en el factor edad.


9) Favorece que las ETT y las agencias privadas de empleo puedan tener ánimo de lucro, y por lo tanto privatizar y negociar con nuestro desempleo.


10) Insiste en define una baja médica por enfermedad común de menos de 20 días como absentismo laboral, y facilita el despido objetivo (a 20 días por año en lugar de 45 días por año) en estos casos.


11) Fortalece la posibilidad de pasar a trabajadoras/es de tiempo completo a tiempo parcial, precarizando su vínculo laboral y su economía.


12) Permite por decreto los “descuelgues salariales” de los convenios invadiendo el ámbito de la negociación colectiva.

 

* Abogada laboralista