LLEVARON AL PERRILLO SATO AL MAGREB
Miguel Ángel Díaz Palarea
Y llevaron al perrillo sato
a Marruecos; roncaba dócil alzado al hombro de un Moratinos perdonavidas. Pero
llegó el enfado de nuestro Ministro de Asuntos Exteriores, otrora adalid de las
tesis del Frente POLISARIO, no por el incumplimiento sistemático de la legalidad
internacional en el Sáhara. ¡Que coño! no se enfadó cuando
se merendaron a nuestros vecinos sin vergüenza torera. Al día de hoy, como
comentan con sorna los marroquíes, el PSOE oficial es partidario de regalarle
la mediana de Canarias con tal de tener influencias en la zona y codearse con
los EE.UU y Francia. Ya hace unos años que ZP, como hiciera antes el Señor “X”
Felipe González, quitó de su democrático diccionario el derecho del pueblo saharaui
a su independencia. Me chiva un empresario afincado en la zona que sería
conveniente investigar al norte de África sus negocios de piedras semipreciosas.
El enojo de Moratinos no venía precisamente por el deber y celo de toda
potencia colonial por hacer cumplir la legalidad internacional y pedir en
-“Ceuta y Melilla son ciudades marroquíes y
no españolas”.
Tornó el diplomático español su fatua sonrisa
en amenaza y lanzó al animalito que llevaba en el hombro. Le daba cierta solera
aquel perrillo del Sauzal al hombro; se asemejaba a los piratas que siempre
cargan junto a su oreja con zarcillo un tití tocapajas
o un lorito deslenguado. Lo azuzó con descaro frente al pirata marroquí:
-Mussch musssssch… ¡Cógelo, muérdelo carajo Paulino! -se dirigió al
can que meneaba el rabo sumiso. Can por ahora, que si nos descuidamos se
llamará en breve marrocan.
No me gusta naita los andares de la perrita -me dijo el
majorero.
-¡Quien lo dude es por rebenque! Desde sus barbas canas de las penas que pasó
de joven bregando en las costas del vecino continente chilló y continuó
indignado:
-Nos someten al sátrapa marroquí, al Comendador
de los Creyentes que se pasa por el arco del triunfo los derechos humanos. “Si te cogen may frend” me chilló de
nuevo el de Tuineje.
Miguel Ángel Moratinos azuzó al perrito
antes sumiso contra el moro y lo digo con todas sus letras «m.o.r.o»;
en este caso porque es “El moro”, el Sheriff del Magreb -y no es peyorativo, ni
xenófobo-; aquel a quien tanto temían
nuestros abuelos en las islas orientales y que robó sin menearse un pelo de su
no barba la antigua colonia del Sáhara Español.
Nuestros abuelos cuando estaban acojonados por algo, mutaban la placidez de su
cara al recordar viejos desencuentros y expulsaban a borbotones frases temerosas:
-“Le tengo más miedo que a una lancha de
moros”.
Y no lo decían gratis, pues ahí está la
historia que habla por si misma, pero esa es otra que me reservo para luego. Si
bien es de justicia recordar que aquellos lanchones, que no pateras, venían del
continente en venganza por las incursiones de los negreros esclavistas
españoles: cuando necesitaban oro, se acercaban a la costa, navegaban bajo la
sombra de alguna cruz y encadenaban y vendían en Sevilla su mercancía humana.
Práctica que les enriqueció cuando la conquista de nuestras Islas Canarias.
Desde luego el mastín del Comendador de los
Creyentes: Jalihenn Uld Rachid, a cuyo gobierno representantes de los Derechos
Humanos en la zona (Hussein Baída y Ramdam Messau) acusan de arrojar polisarios
vivos desde helicópteros. ¡Mucho beso y sonrisa hipócrita y “na de na”!.
Mantienen prácticas de Guantánamo, que en el colmo de la represión, como antaño
las dictaduras de Argentina y Chile, hacen desaparecer seres vivos. Ahora en
las aguas del Atlántico tirados desde sus aparatos de guerra vendidos por
España.
“Muerto el perro se acabó la rabia” –musito
en su día Pinochet y Videla. Todos entornan
los ojos, enmudecen, pues el negocio es el negocio y tu bobomierda ciérraelpico,
dijo el majorero.
No parecen aún conformes con las desgracias que debemos, entre otros
ilustre pesoistas, al Señor Jerónimo Saavedra. Me cuentan que ya arma viaje pa Marruecos; siempre hablan de su florentina diplomacia;
de dejar que digan de él que es el mejor político canario de todos los tiempos y,
sin embargo, es el más ruin y su historia le precede, algún día habrá de
contarse para vergüenza de su condición de canario la venta continua de estas
islas a su España de piel de toro. Y el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria
quiere otra vez meter su patita santa en los asuntos canarios, donde los mete
con codicia el caradura de Olarte Cullen. A Don Jerónimo no le fue suficiente
con ser el peor ministro de Felipe González, aquel que nada hizo por nuestras
queridas islas. Es un amigo personal -según hablan malas lenguas- de Abbas El
Fassi y el Cónsul en Canarias del todopoderoso comendador de sus creyentes.
Deseo equivocarme.
Ahora recuerdo lo que me dijo un godo,
seguro de si mismo, me escupió ante la frase de que El Florentino estaba en
Madrid para echarles una mano a los canarios:
- Si, echarles una mano al cogote, canario,
al gaznate, como decís vosotros.
El colmo del colmenar es que ahora el dinero
que se han ahorrado nuestros empresarios del ladrillo y la desvergüenza se
utilice para hacernos la competencia en lo poco que nos han dejado; ni tomates,
ni utilizar nuestro caladero canario sahariano, ni industria de salazón de
pescado, ni puta leche de cacharro. Ya el maldito petróleo se lo han dado a
Repsol y sus cuates multinacionales.
Más dependencia del monocultivo del turismo.
Aquí radica su arma letal, el armagedón en la zona
cuando prenda la chispa.
Pregúntenle si no a Mohamed Addelaziz, líder
de los polisarios, que conoce de las lindezas de los españoles y marroquíes en
la zona y sufre sus proezas en sus propias carnes y las de su pueblo olvidado
por la antigua potencia colonial.
El perrito sato
volvió satisfecho a Canarias, meneando mansito el rabito:
-Hasta me invitaron a comer cus cus; sin decir que sólo eran
las migajas que caían de sus mesas cargadas de petróleo y el dinero fácil de
Europa. Dinero robado a Canarias y al pueblo saharaui.