DESDE
EL BALCÓN DE NUESTRA PALMERA
“LOS
PERROS DE AGOSTO” SON PARA EL VERANO
Félix
M. Arencibia
Poco a poco
Magec va esparciendo por nuestros campos olores de verano, aunque acompañado
con nuestro sedoso alisio que alimenta con su humedad el verdor de nuestra vegetación.
El verano es la estación del sueño, del disfrute, del amor… Ello a pesar de al
duro trabajo que nos obliga la sucesivas crisis. Cuando otros, por desgracia,
se ven forzados a las vacaciones del paro que no son las más divertidas, pero
no debemos dejarnos atrapar por la depresión, pues eso sería lo último que nos
podría pasar. ¡Antes dibujando una sonrisa que deprimidos, cristianitos!
Imagínense la
estación que nos espera, inundada de luz y sueños. Sería el mejor de los escenarios
para disfrutar de la lectura que nos entretiene y nos invita a
Es un libro
principalmente destinado a lectores adolescentes y jóvenes, aunque pueden
gozarlo hasta los jubilosos y lozanos mayores. Está escrito en formato de
novela negra y policíaca, pero sin héroes guapos y superfuertes a lo 007.
Su
protagonista, el Gordo Castro, es un joven friki, estudiante de periodismo y componente
en prácticas de la plantilla de un periódico digital, que sobrevive a base de
mil cambalaches. Le sobran michelines, tiene aspecto un tanto desaliñado… Con síndrome
de perdedor y de víctima se convierte en el investigador improvisado que va
tirando de los distintos hilos hasta desandar la madeja argumental.
En general
este “Perro de agosto” mantiene nuestro interés, entretiene, divierte y con su
gotitas de humor hace apetecible su
lectura. Valores como el amor por la verdad, la justicia, la solidaridad y la
ciudadanía completan sus talentos literarios expuestos. ¡Adelante, a gozar de su
lectura! ¡Ah, acompáñalo de un café con leche con gofito como Castro! ¡Bueno,
lo del gofito lo añado yo!
Paro los que
quieran leer otras obras de