Cristóbal González Concepción
En
Canarias se está intentando instaurar un régimen de terror promovido por
miembros de Partidos Nacional socio-español-listos, utilizando panfletos
ibéricos para divulgar su doctrina. Ellos deciden por nosotros lo que debemos
de pensar los canarios y aquellos que discrepen serán tachados de terroristas,
tergiversando hechos y declaraciones en beneficio de la mentira y la infamia.
La teoría es clara, por
ejemplo, yo una vez me monté en un tren de cercanías en Madrid, por lo tanto
soy sospechoso de los atentados del 11 de marzo.
Un personaje histórico
en el que se han basado estos individuos para su estrategia de terror, dijo una
vez: repite una mentira mil veces y se convertirá en verdad.
Los panfletos ibéricos,
como otros de antaño, publican sus propias teorías genéticas manipulando
estudios científicos serios para ridiculizar sectores de la población por
pertenecer a una etnia diferente, y en algunos casos niegan hasta que
existimos. También pueden recopilar estas y otras teorías suyas para elaborar
un libro con un titulo adecuado, por ejemplo, mi lucha.
Nos sueltan los perros
de la guerra para negarnos como opción política y acusarnos de su principal
estrategia en la colonia, la división, eso sí, de forma muy educada.
¿Cuál será el siguiente paso? Marquemos
los negocios y casas de los
independentistas con estrellas, a ser posible
verdes para no confundir y bien grandes para que se vean de noche cuando
vengan los camiones, después se las pondremos a las personas, también a mujeres
y niños, no vaya a ser que se extienda el virus independentista. Todos sabemos
lo que viene después.
Pero lo que estos
“listos” no han tenido en cuenta es que se están enfrentando a un pueblo con un
historial en contra de 600 años de intentos de genocidios físicos y culturales,
invasiones, hambrunas, limpiezas étnicas, lavados de cerebros y más
cosas que se les van ocurriendo y publicando. Pese a todo, seguimos aquí y aquí
seguiremos.
Ningún neogestapo filtrador me va a amedrentar para que no pueda
ejercer mi derecho universal a expresarme libremente, a asociarme a cualquier
agrupación legal, a pensar de forma alternativa, a recibir una información
veraz, a salir a la calle para dejar patente mi protesta y, por último, a vivir
en paz y tranquilidad en mi tierra.
Me llamo Cristóbal
González Concepción, soy independentista canario y suelo hablar con mis amigøs vascos, catalanes, gallegos y también musulmanes,
cristianos, judíos, gay, lesbianas, heterosexuales, negros, blancos o verdes
con pintas rosas, hasta me hablo con periodistas.
¿Soy sospechoso? ¿De
qué? ¿Tengo derecho a vivir?