Pinolere: un compromiso con
el mañana
Wladimiro
Rodríguez Brito
Asistimos en estos días a
Ahora el progreso es
el plástico, las videoconsolas y tantas otras cosas de eso que llaman "american way of
life" o estilo americano de vida. Sin embargo,
como tantas otras veces en la historia de
Son estos valores y
estas modas lo que está en crisis y lo que ha revalorizado un colectivo muy
valioso de hombres y mujeres en estos últimos veinticuatro años en Pinolere. Por lo tanto, la feria de este año es un
encuentro con nosotros. Los hechos de la economía y de la sociedad dan la razón
a este colectivo, aunque, desgraciadamente, un poco tarde. Hemos de mirar con
mucha atención que los artesanos y la cultura del mundo rural son algo que
revaloriza la vida de cada día; una vida en la que depositamos quinientos kilos
de basura al año por habitante en Tenerife, y en la que existe una isla de
residuos de plástico en el Pacífico Sur equivalente al territorio francés, en
la que las corrientes marinas han acumulado la mayor masa de plástico del planeta,
con más de 500.000 km2, contaminando amplias superficies de agua con sus
consecuencias para los seres vivos de la zona.
¿Quién podía pensar
hace unos meses que las grandes cadenas de supermercados iban a emprender una
batalla contra las bolsas de plástico? La realidad es que en Pinolere se revaloriza las bolsas de tela y las cestas, en
una vuelta al pasado que quizá nunca debimos perder de vista. Tenemos que
volver a beber en las fuentes de una cultura de uso razonable de los recursos y
no del despilfarro y de la insolidaridad ambiental que ha dominado estos años.
Por ello, para plantearnos el futuro, indudablemente que hemos de mirar muchas
cosas del pasado, tanto en la artesanía como en el cultivo de la tierra, como
en tantos otros comportamientos que han dado la espalda al campo, a la
naturaleza, en la que incluso, para luchar contra los incendios forestales,
tendremos que labrar y cultivar las tierras y, en consecuencia, hemos de
potenciar las actividades agrarias y ganaderas, en las que
Por ello, deseo
felicitar al colectivo cultural de Pinolere y a los
que hacen posible esta feria por el compromiso que tienen con el futuro en el
que, como hemos dicho anteriormente, esta feria no es un ayer cargado de
nostalgia, sino toda una siembra para el mañana.