Cristóbal
González Concepción
Debido a mi modesto
trabajo de kiosquero tengo acceso a la mayoría de la prensa que se edita en Canarias y observo que cuando
se le pregunta a un político elegido “dedocraticamente”
por nosotros los independentistas siempre responde con la misma retahíla.
¡Que se presenten a las elecciones haber que
sacan!
Esta frase se merece una
no muy larga y meditada reflexión:
Yo entiendo que los políticos solo tengan esa
obsesión, la de ganar las próximas elecciones
ya que en eso piensan que se basa
la política, es decir todas y cada una de sus acciones están encaminadas no a
solucionar los problemas de la gente sino a, dicho mal y pronto, no cagarla,
pero no ante el pueblo, que sería lo normal, sino ante sus superiores, no vaya
a ser que no los incluyan en las listas de las siguientes elecciones. Este
hecho tendría una funesta repercusión en sus arcas dado que, la gran mayoría de
ellos, tienen a la política como profesión o su principal fuente de recursos
económicos, es decir la pasta, llegando en algunos casos a saltar a la escena
política desde los estudios, acabados o no, sin el imprescindible bagaje
profesional.
En muchos de los casos
la gente desconoce a las personas que eligen, dado que en los carteles solo
salen los cabecillas o más finamente llamados
cabezas de lista, los demás se los considera como relleno y como tal no
se suele elegir personas de un alto grado
intelectual, no nos vayan a salir respondones claro.
Por último está la
obsesión de estos “señores” de querer estar en un escalón superior al pueblo,
también llamada vanidad o protagonismo, esta última solo se reproduce en
personas con falta de un fondo cultural digno de mención, sustituyendo este por
el fácil recurso de arrimarse al que supuestamente sabe y así hacerle la pelota para que lo promocione.
Visto lo anterior entenderán lo de políticos elegidos dedocraticamente.
Una vez expuesta la
anterior reflexión a continuación va mi respuesta:
En primer término, mi
concepto de política no solo difiere del suyo sino que en realidad estamos
hablando de dos cosas diferentes.
La política para mi es
compromiso, con las personas a quien representas, con tu ideología, con un
sentimiento de servicio público, con la renuncia a tus intereses personales por
el bien común, un compromiso de temporalidad limitada en el puesto, por la
renuncia a favor de otra persona más capacitada, con no recibir prebendas
ajenas a tu sueldo, en definitiva estar al servicio del pueblo sin
limitaciones. Luego dirán que esto es una utopía difícil de lograr, quizás,
pero en su caso ni siquiera lo han intentado.
Dicho lo cual hablemos
de las elecciones, por supuesto que nos presentaremos a las elecciones, pero no
al modelo creado por ustedes para perpetuarse en el cargo y así esquilmar las arcas públicas, ni a unas elecciones
donde el pueblo desconozca a la mayoría de candidatos en base a una política de
listas cerradas impuestas por los partidos para colocarlos en los puestos que
más les interesan sin tener en cuenta al electorado, ni a unas elecciones donde
solo se dan a conocer aquellos candidatos de partidos con mayores recursos
económicos, ni tampoco en unas elecciones donde los medios de información no reflejen
la amplia diversidad ideológica y no se limiten a sacar a los de siempre.
Me presentaré a
unas elecciones donde se elijan a las
personas más capacitadas y no a meros engranajes de la maquinaria de los partidos, a unas
elecciones donde todos tengamos el mismo espacio para defender nuestras ideas,
a unas elecciones donde el voto de una persona no tenga más valor que otro, a
unas elecciones donde no voten personas traídas de fuera expresamente para enterrar nuestra cultura y darla por
muerta, a unas elecciones donde elijamos a los representantes de nuestra
verdadera nación.
Entonces, y solo
entonces, me presentaré a unas elecciones contigo.
¡A ver
que sacas!