A un año de la posible libertad
José
Luis Concepción
Hemos dado pasos
importantes presentando ante el Comité Espacial de
A lo largo de los 19
criterios anteriores de "Soberanía y Progreso", hemos abordado el
"modus operandi" del sistema colonial, la sutil urdimbre que utiliza
el aparato estatal en nuestras Islas, las de los canarios, colocando gran
cantidad de españoles en puestos privilegiados o claves de las administraciones
públicas, centros de enseñanza y medios de comunicación, en perjuicio de los
isleños. Asimismo, hemos advertido sobre la peligrosa situación de Canarias frente
a Marruecos, al estar estas Islas dentro de su Zona Económica Exclusiva, por lo
que tiene el derecho a reclamarlas ante las Naciones Unidas si nosotros no nos
anticipamos a establecer un Estado soberano con fronteras internacionalmente
reconocidas.
El neocolonialismo y
la gravísima situación económica del Archipiélago canario han sido temas que
también hemos tratado, especialmente "el origen del desastre en la falsa
autonomía canaria", relacionado con la masificación turística, el crimen en
la agricultura y el negocio de la construcción, además del despilfarro en la
gestión pública y las poco inteligentes medidas anticrisis anunciadas por los
medianeros de esta finca, cuyo capataz se desplaza a la metrópoli a pedir
limosnas al Gobierno español en vez de rebelarse.
"Los recursos
económicos de Canarias" es un capítulo en el que se refleja lo mejor que
podríamos vivir en este Archipiélago si los sectores productivos fueran
debidamente gestionados y se eliminara el saqueo colonial, en el que participa
un buen número de bancos y grandes superficies comerciales; pero mucho mejor
todavía si explotamos las riquezas que poseemos en el medio millón de
kilómetros cuadrados de mar, una vez tengamos fronteras propias, ya que sólo la
industria pesquera reportaría tanto dinero como el turismo. Unas enormes
riquezas que aumentarían con una adecuada planificación territorial de Canarias
encaminada, asimismo, a buscar el mejor equilibrio económico entre todas las
Islas, evitando la sobrepoblación, que tan negativa está siendo, tanto en lo
económico como en lo cultural.
El Archipiélago
canario se puede convertir pronto en una nación con Estado propio y con un
gobierno que vele por los intereses de sus ciudadanos, que acabe con la pobreza
que padecen muchos isleños y contribuya a un mayor poder adquisitivo en
general. Para ello tendremos una Constitución mundialmente ejemplar, que recoja
todo lo positivo de la cultura guanche y de países socialmente avanzados como
los nórdicos, entre otros con buenos sistemas económicos; una carta magna que
defienda los verdaderos valores humanos y elimine la inmunidad de la que gozan
los políticos gobernantes, inclusive la del presidente de la república.
Igualmente tendremos unas leyes de las más justas posibles y que no se puedan
interpretar de distintas maneras. Una república democrática y social con unos
gobiernos insulares que sean los auténticos representantes del Gobierno
nacional canario en cada una de las Islas. De esta manera se evita la
centralización y la hegemonía de una isla sobre otra, además de garantizar el
progreso en general, evitando así que surjan diferencias entre los distintos
territorios.
En próximos capítulos
abordaremos temas relacionados con las instituciones de
* Presidente del Movimiento Patriótico Canario