PROFUNDOS BARRANCOS

 

Cristóbal González

El hermoso paisaje de nuestra nación esta surcado de barrancos, muchos de ellos profundos, pero  no son estos el motivo de este escrito, sino aquellos que nos dividen a los canarios que creemos en Canarias como nación y otros que, por circunstancias diferentes, no comparten nuestras ideas. Siguiendo el símil anterior, existen pocos puentes que unan los dos lados de dichos barrancos,  solo hay  serpenteantes caminos  difíciles de transitar.

La forma  más eficiente de construir un puente es empezando desde los dos lados haciendo el mismo trabajo para encontrarse a mitad de camino.

Desde nuestro lado del  barranco hemos colocados los pilares y ya  trabajamos sobre el sólido suelo que nos da conocimiento  de nuestros ancestros y la información, no manipulada por los medios de propaganda de masas del régimen colonial, aportando una base granítica que nos ayuda a construir, tanto en  el presente como hacia el futuro.

Al otro lado ni siquiera han creado los cimientos debido al suelo de barro formado por el miedo, la saturación de una cultura que siendo interesante nos tratan de imponer como propia, de la cual solo somos unos peones que sirven para echar cemento  mientras los arquitectos coloniales dirigen la obra.

Mientras de nuestro lado nosotros somos los arquitectos, peones y la maquinaria, lo que nos hace ser protagonistas de nuestra historia.

Ante tales problemas tendremos que construir los puentes nosotros, cuando lleguemos al otro lado podremos hablarles cara a cara y explicarles que nosotros:

No gritamos, dialogamos.

No tiramos piedras, damos soluciones.

No ponemos bombas, construimos un lugar común.

No estamos al lado del pueblo, somos parte de él.

No imponemos ideas, las explicamos.

No  somos xenófobos, somos canarios.

No queremos ser dirigentes, queremos servir al pueblo.

No  queremos independizarnos del mundo, solo de España.

En definitiva, somos gente normal que construimos desde el respeto al pasado, el esfuerzo del presente y la certeza de un futuro mejor,  una matria donde todos  podamos compartir ideas desde la libertad de ser un pueblo orgulloso de ser como es.

Cuando  terminemos los puentes, las ideas circularán libremente y no tendremos miedo a afirmar que juntos seremos un pueblo fuerte y solidario.

¡MANOS A LA OBRA!