¿Próspero año nuevo?

 

Justo Fernández Rodríguez

 

Sistemáticamente, en estas épocas del año, con mayor o menor sinceridad, cualquier encuentro, familiar, profesional, comercial, de amigos o conocidos, termina con la frase hecha de "Felices Pascuas y Próspero Año Nuevo". Sin embargo, en esta ocasión, la segunda parte de la frase parece inadecuada, dadas las expectativas reales de prosperidad, generalizada, del nuevo año. No existe ni un solo dato que apoye tal deseo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha ratificado los temores de que las medidas anunciadas en la cumbre del G-20 no serán suficientes para salir de la crisis financiera generada por la deficiente gestión de vigilancia del sistema financiero por parte del Gobierno estadounidense. Considera que "2009 será realmente un año malo". El vicepresidente electo de EE.UU., Joe Biden, ha declarado a la cadena ABC que "la economía estadounidense se encuentra en mucho peor estado" de lo que pensaba. "Como próximo Gobierno, la cosa más importante que tenemos que hacer es cortar la hemorragia y empezar a aminorar las pérdidas de empleo". La cifra de desamparados se ha incrementado en un 83% en las 25 grandes ciudades del país. La economía de los EE.UU. entró en recesión en diciembre de 2007, cuando comenzó a contraerse el empleo, los ingresos y la producción industrial, mientras subían los precios de los productos alimenticios básicos.


El gigantesco fraude de Bernard Madoff afectó a todo tipo de empresas e inversionistas. Bancos poderosos y entidades financieras modestas; grandes corporaciones y entidades sociales se han visto afectadas por el mayor fraude financiero de la historia.


Ex presidentes de EE.UU. han atacado la gestión de Bush. El demócrata Bill Clinton lo acusa de haber "empujado el país demasiado hacia la derecha". "Ha retirado el apoyo estadounidense al tratado sobre el cambio climático, al Tribunal Penal Internacional, al tratado antimisiles y al que prohíbe las pruebas nucleares". Al Gore, ex vicepresidente demócrata, lo ha acusado de "servir intereses poderosos, en vez de atender al pueblo". "Una fuerza poco común se combinó con una avaricia poco común para crear inmensas decepciones y pérdidas".


No sorprende que, en numerosas encuestas surgidas en los últimos meses, el republicano George Bush, el mentor de Aznar, sea considerado por una amplia mayoría de estadounidenses como el peor presidente de la historia de los EE.UU. Sami Nair, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de París, en un reciente artículo, consideraba que Bush volverá a su rancho, "a su mundo neofascista formado por predicadores exaltados y hombres de negocios corruptos, por políticos e ideólogos mediocres que han destruido, en el espacio de ocho años, el prestigio de los EE.UU. en todo el mundo".


Lo que comenzó como una crisis de los mercados financieros se ha convertido en una crisis global. El desempleo está aumentando en todo el mundo. El número de trabajadores pobres, también. Muchas empresas están desapareciendo. Cada vez existe mayor preocupación sobre el proceso de globalización -equilibrio, justicia y sostenibilidad- que venía atravesando el mundo antes de esta crisis.


Para muchos hogares de América Latina, la Navidad no será la misma. Muchas familias han tenido que hacer cuentas, con escasa capacidad de endeudamiento, para comprar los productos de la cena de Nochebuena y los regalos de Navidad, por la crisis que atraviesan la totalidad de sus economías. El sector turístico es uno de los más afectados, con pérdidas importantes y ocupaciones mínimas.


Japón tampoco se ha librado de entrar en recesión económica. Dentro de la mayor caída de la producción industrial de la historia, Toyota, el segundo fabricante de automóviles del mundo, ha anunciado que registrará pérdidas, por primera vez, en sus setenta años de historia. En el tercer trimestre, la economía rusa ha entrado en recesión. El rublo ha perdido un 11% de valor, en un mes, frente al dólar y el euro, y Moscú prepara su devaluación. La recesión tambien afecta a Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, Holanda y Bélgica.


España, tras dos trimestres de decrecimiento, ha entrado en una recesión prevista. En el tercer trimestre, la economía española se contrajo un 0,2%, lo que no ocurría en los últimos quince años. A nivel interanual, la economía creció un 0,9%. La crisis financiera y la complicada situación del sector de la construcción, advertida por todos los analistas nacionales e internacionales desde hacía años, ha generado una fuerte crisis de crecimiento económico, precios y creación de empleo. Esta situación ha sido aprovechada por la CEOE y diversos sectores empresariales para plantear toda una serie de reivindicaciones que, difícilmente, podrá aceptar el Gobierno de Rodríguez Zapatero, que ha prometido no abandonar su política de defensa de los derechos de los trabajadores y de la protección social. Al igual que los dirigentes del Partido Popular, el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, apoyado por el portavoz de Economía del PP, Cristóbal Montoro, ha pedido un "paréntesis" en el libre mercado, fijando los salarios en función de la productividad y de la situación de las empresas, en lugar de según el índice de inflación; facilitar y abaratar el despido de las nuevas contrataciones; un mayor control del absentismo laboral y revisar el modelo de financiación de la Seguridad Social. Para 2009, adelantaba su pretensión de "congelación salarial".


El presidente de la patronal Fepyme, Eusebio Cima, avanzó algo más los propósitos patronales. Después de asegurar que los empresarios están decepcionados por las medidas anticrisis del Gobierno, porque estaban destinadas a favorecer a los ciudadanos, afirmó que "lo que necesitamos son ayudas para despedir a la gente".

Pocas dudas pueden albergarse de lo que espera del Gobierno. Debe creerse que todavía gobierna Aznar, que, cuando presumía del "España va bien", congelaba, por debajo del índice de subida del IPC, el sueldo de los funcionarios, las pensiones y el salario mínimo.


También la patronal canaria (CCE) ha pedido, sin disimulos, flexibilizar el mercado laboral, abaratando el coste de los despidos, rebajando el peso de los salarios en el gasto empresarial y modificando los tipos de contrato. Ante los mismísimos Paulino Rivero y José Manual Soria, Sebastián Grisaleña, capo del empresariado grancanario, les pidió "valentía" para abaratar el mercado laboral, porque las "empresas no pueden seguir resistiendo los costes laborales que no se corresponden directamente con mejoras directas de productividad". Eso lo dice un representante del empresariado que goza, en Canarias, de los salarios más bajos, el coste laboral más reducido y las mayores tasas de precariedad laboral de toda España. ¿Qué opinan los sindicatos? No existe una región de la Unión Europea donde los índices socio-económicos y de protección social sean más negativos para los trabajadores. Y todos los dirigentes sindicales canarios lo saben. ¿Habrá llegado la hora de convocar algún tipo de movilización?