¿Quién lo llamó a usted?
Ha venido usted, señor
Zapatero, después de ir a Togo y a otros países africanos a dejar el dinero de
nuestros impuestos. No sabe usted, señor Rodríguez Zapatero, que 250.000
canarios pasan hambre y que una de cada tres familias de estas islas está en el
paro. Han pronosticado el 31% de desempleo de aquí a diciembre y usted, señor ZP, anda repartiendo dinero español por África. Nosotros
también somos África, pero da la casualidad de que España nos tiene como a una
colonia, pero nos atiende como a un país tercero. Ya está bien de mentiras. ¿A
qué viene usted?
Su visita llega tarde
y produce rechazo. No se fíe usted del voto cautivo socialista, que va
perdiendo. No se fíe del carácter pacífico del canario porque cuando tiene que
sacar el rejo, lo saca. Tampoco hace falta tirar de la historia para recordarle
a usted lo que fuimos y lo que somos. Ustedes tienen la desvergüenza de enviar,
cada fin de semana, a un tal López Aguilar para insultarnos, para aporrear
verbalmente a todos los canarios, rodeado de guardaespaldas y de demagogia
barata. Menos mal que se ha mandado a mudar, y usted debería hacer lo mismo si
viene aquí a prometer para no cumplir, a sonreír de manera banal, a no
solucionar nuestros problemas, a despachar su visita con una reducción de tasas
aeroportuarias y un plan para relanzar el turismo que nadie conoce y que el
sector espera con mucho escepticismo. Váyase, señor ZP,
porque aquí la mayoría de la gente o no le quiere, o no le cree, o pasa de
usted.
El canario es pacífico
por naturaleza. Y afable. Y paciente. Sabe esperar porque le acostumbró el godo
con su prepotencia. Decía Borges que el español habla alto como quien nunca ha
albergado la duda. El canario, ¿sabe usted?, duda mucho, se lo piensa mucho. No
quiere perder lo poco que tiene y por eso no levanta la voz. El grito de
Canarias está por ser oído todavía. Este pueblo debe rebelarse contra su
destino español y buscar otros más rentables, más sinceros, más legítimos.
¿A qué viene usted,
señor Zapatero? ¿A prometernos para no cumplir, como si acabáramos de salir de
un incendio? ¿A tomar el pelo a los pobrecitos isleños? ¿A dar oxígeno a los
socialistas de ultramar? Guárdeme un cachorro de Santiaguito Pérez, del propio
López y de sus adláteres locales, que se valen de los
tribunales de justicia y de la fiscalía a las órdenes de usted para tener el
país paralizado: no pueden construirse puertos, no llega la ampliación del
Tenerife-Sur, no se termina el anillo insular, se precintan nuestras industrias
merced a denuncias ecologistas, zonas turísticas otrora pujantes se encuentran
deprimidas, Costas es un reino aparte del suyo, el desempleo se dispara, las
hipotecas no se pagan, el dinero no fluye, sus créditos ICO se los han quedado
sus banqueros. Pero, señor Zapatero, ¿qué coño nos viene a prometer usted?
¿Quién lo llamó? ¿Qué milonga le va a contar a don Paulino Rivero? Un poquito
de por favor, hombre.
Fuente: El Día, 29-06-2009