LA
QUINTA
COLUMNA:
ESTRATEGIA DE LA DERECHA
CONTRA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA
Andrés
García Montes
Después del singular, bestial
e inconcebible alboroto, formado por la reacción mundial por algo tan normal, legal
y cotidiano como es el derecho de un presidente a postularse cuantas veces
quiera a la presidencia de su país, -Aclaro: pos-tu-lar-se y no” reelegirse”
como en forma reiterada, interesada y paranoica, siguen repitiendo esa derecha
y rabiosa reacción mundial-, siento el
deber y la obligación de decirle a los lectores de El Guanche, amparado en la
autoridad que me da el haber vivido y padecido tan inconcebible proceso, es
para no creerlo, pero la realidad se impone y hay que rendirse ante la
indiscutible evidencia propalada a escala mundial.
Esta actitud desnuda un
conjunto de aspectos dignos de mencionar y hacerles aunque sea un ligero
análisis. Lo primero que hay que tomar en cuenta es que todo obedece a una
estrategia global que tiene su centro de atención en la Revolución Bolivariana,
y que ésta está librando el combate más importante de su corta historia, pues
sus conquistas y avances en este mundo en crisis, ya son intolerables para los
poderosos intereses que ven peligrar su avasallante hegemonía. De allí el
volcar su poderoso aparato de desinformación sobre el proceso histórico que
vive la sociedad venezolana, cuyo perfeccionamiento y poder es apabullante, y
hoy es la principal arma que tiene el sistema imperante. Pues esta poderosa
arma, constituida por la prensa, la radio, la televisión, el cine, las grandes
cadenas de noticias mundiales, las agencias centralizadoras de la información,
los monopolios sobre los medios, el condicionante poder económico, todo al
servicio de la desinformación y la mentira, crean realidades ficticias a través
de un bombardeo informativo las 24 horas del día. Esa difusión de valores
culturales y patrones de conducta están dirigidos a fragmentar la sociedad para
su mejor dominio, dictándole no sólo la moda, sino los valores sociales y las
creencias. Todo basado en la falsa concepción, incrustada en el modelo cultural
impuesto por el capitalismo a lo largo de su existencia, mediante la cual se ha
hecho creer que los seres humanos que no pertenecen a la clase oligarca son mentalmente
inferiores y, en consecuencia, no están capacitados para organizarse, menos
para dirigir la sociedad y garantizar la evolución, desarrollo y progreso de la
misma y, por ende, de los países. Esta actitud racista y fascista los convierte
en feroces irracionales, cayendo en profundas contradicciones, aferrándose a
concepciones que se contradicen con la más elemental lógica. Sólo así se puede
explicar que traten de imponer que la postulación es una reelección y que ello
representa la eternización de Chávez en el poder y a éste, en un puesto
vitalicio, esta estupidez les hizo creer que estaban dirigiéndose a un pueblo
de tarados mentales que iban a tragar tan vulgar bocado, obteniendo la
respuesta de las elecciones del 15 de febrero.
Otro aspecto que forma parte
de esa estrategia dirigida a enterrar la revolución Bolivariana es el de hacer
creer que Venezuela está tomada por la inseguridad y la delincuencia, cualquier
hecho por insignificante que sea, es magnificado al extremo, así se presenta al
país como un sangriento escenario de inseguridad, robos, asaltos, asesinatos,
secuestros, que encuentra amplios y destacados espacios en las primeras páginas
de los diarios que a todo color y grandes titulares destacan estos hechos como
grandes acontecimientos, cualquier arrebatón o enfrentamiento callejero o
enfrentamiento entre pandillas, es presentado con el consabido sensacionalismo
como un hecho delictivo desbordado y sin control. Cientos de emisoras radiales
lo repiten una y otra vez con su buena dosis de nuevas y variadas versiones, la
televisión no se queda atrás, ésta con inventadas y variadas imágenes dan
versiones de supuestos testigos de los abominables hechos, a esta calamitosa
situación se le une las denuncias de corrupción, la mayoría de las veces sin
pruebas ni nombres, las denuncias sobre arbitrariedades de ciertas autoridades,
la inminente e inevitable crisis económica dicha por quienes nada dijeron
cuando el barril de petróleo se vendía a 7 u 8 dólares y hoy que se vende a 35
pregonan la catástrofe económica que se nos viene encima. Los rumores de
desabastecimiento y la inminente escasez de rubros vitales donde los
explotadores y hambreadores hacen su agosto, pues con
sólo poner a rodar el rumor, las compras nerviosas hacen el milagro, no sólo de
vender su excedentes, sino venderlos más caros, lo que les permite acusar al
gobierno de incrementar y no controlar la inflación. La inminente ruina del
comercio y la producción acompañan a lo dicho, entre otras muchas cosas que el
aparato publicitario en manos de esta conspiración propala. A ello se le suma
como buenos fascistas, la realización de actos delictivos, quema de bienes
entre ellos mismos, maltratos y agresiones, robos y asesinatos, para luego
culpar al gobierno. El más reciente: aprovechando el acto de solidaridad de la Revolución Bolivariana
con el pueblo palestino rompiendo las relaciones con Israel, ante el descarado
genocidio del sionismo israelí, atacando y robando en la sinagoga, que los
judíos tienen en Caracas. Rápidamente estos lacayos visitaron la sinagoga y
culparon sin más al gobierno, formando un mayúsculo escándalo. Cuando la
policía en pocas horas descubrió los verdaderos autores del hecho que provocó
un reconocimiento de los judíos de Venezuela al gobierno y donde la jauría de los
lacayos no quedaba muy bien parada, de una gritería infernal pasaron a un
silencio sepulcral. De esta forma esta conspiración contra el país y sus
instituciones, inspirado en un obsesivo y descomunal odio al Presidente Chávez,
desnuda y pone de manifiesto que los enemigos de este proceso van mucho más
allá de las fronteras nacionales o regionales, incluso más allá de América,
incluyendo el imperio norteamericano. Los que adversan
a este proceso es toda la derecha mundial, que ven en él el inicio del despertar
del movimiento progresista mundial después del fulminante golpe de la
disolución de la Unión
Soviética, en un crítico momento histórico donde ha estallado
la crisis más descomunal que ha conocido el Capitalismo y que todo indica que
lo llevará al sepulcro, pues esta es una crisis generada por el sistema al
cumplir su vigencia histórica.
Otros de los aspectos que
explica esta bestial arremetida contra el proceso revolucionario venezolano es
el potencial peligro que representa el hasta ahora exitoso proceso de unificar
y formar el bloque de países latinoamericanos y lo que ello representa para el
decadente sistema Capitalista y su imperial hegemonía, sin cuyo control se
derrumbaría. Veamos: como es conocido la sociedad de consumo es la respuesta
que el Capitalismo dio a comienzos de la década del sesenta, al no poder
recurrir a la Tercera
Guerra Mundial para resolver la crisis de superproducción que
le ahogaba, la respuesta por fuerza tenía que ir dirigido a satisfacer al
mercado, de allí la característica central de la mencionada sociedad de un
obsesivo y paranoico consumismo que, entre otras cosas, ha generado la crisis
energética y el agotamiento acelerado de los recursos del planeta. Vale decir
de la materia prima que la industria transforma y combina para adaptarlo al
medio de consumo, en otras palabras, para fabricar los bienes materiales con
que el hombre satisface sus necesidades. La paranoia consumista que desató la
enloquecida sociedad de consumo devoró en su voraz e insaciable apetito, en
estos últimos 50 años, gran parte de las fabulosas reservas del continente
africano, reduciendo la existencia a algunos bolsones que, con gallardía,
siguen resistiendo la descomunal arremetida del salvaje Capitalismo. Si hacemos
excepción de éstos y algún otro perdido en la inmensidad del globo terráqueo,
la única reserva de importancia que queda en el mundo la almacena Suramérica,
no hay otro lugar en el mundo que guarde en sus extrañas y superficie las
reservas de madera, hierro, estaño, bauxita, cobre, oro, plata y la variedad y
riqueza ecológica de este subcontinente, pero junto a lo nombrado destaca algo
insustituible a imprescindible para la vida; no hay otro lugar en el mundo que
tenga la riqueza acuífera de este subcontinente, baste pensar en tres
gigantescos ríos: el Orinoco, el Amazonas y el Río de la Plata con sus miles de
afluentes, muchos navegables, si a ello le sumamos el mar subterráneo del
Guaraní, que abarca gran parte del paraguay, de Argentina y de Brasil,
tendremos una idea de esa riqueza, a la que hay que sumarle muchos millones de
hectáreas de excelente tierra que con la riqueza acuífera es infinito su
potencial de producción agropecuaria.
Guste o disguste, que algunos
les parezca bien o mal, todo el que tenga una ligera noción de historia sabe
que los llamados países desarrollados han logrado su desarrollo técnico y
bienestar social, en una abrumadora mayoría, gracias al robo y al saqueo que de
variadas formas le han venido haciendo al resto del mundo desde el inicio de la
llamada expansión colonial europea a comienzos del siglo XV, hasta nuestros
días. El resultado de tan injusto proceder es muy evidente para tener el
descaro de negarlo, para que un reducido grupo de países que no sobrepasa los
15, en el mejor de los casos 20, viva botando y derrochando, 180 tienen que
vivir en la más desesperante pobreza. De cada 5 habitantes que hoy pueblan el
planeta 1 vive en ese llamado pomposamente “Primer Mundo” y 4 en el mal llamado
“Tercer Mundo”, quizás esto se reduzca cuando se le sumen los millones de pobres
que en ese opulento mundo subsisten con las migajas y las sobras que las
deformadas, orgullosas, prepotentes y racistas castas dirigentes, arrojan al
baúl de lo inservible. De otra forma no puede existir ese modelo de vida.
Si la América Latina
logra conformar un bloque y unir sus dispersas fuerzas, tal como lo plantea la Revolución Bolivariana,
a no dudarlo le dirán a ese Primer Mundo: si quieres mi petróleo, mi hierro, mi
cobre, mi estaño, mi madera, etc. te vale tanto y si no, me lo dejas aquí. ¿Cómo
entonces esos explotadores compran las materias primas casi regaladas y después
de procesarlas las venden a precios escandalosos?, que es una entre las muchas
formas del saqueo y el robo a los pueblos empobrecidos, o peor, los
subdesarrollados pueblos latinoamericanos pueden industrializarse y procesar
sus materias primas, lo que tendrá graves repercusiones puertas adentro en ese
reducido y opulento mundo, pues no sólo tendrán que comprar el bien ya
elaborado, sino que el desempleo y la ruina industrial y comercial será un
hecho para el modelo socio-económico que quieren mantener a toda costa. A no
dudarlo, una experiencia y un ejemplo de estos cundirá
en ese mundo empobrecido decretando la muerte del sistema social capitalista.
Esto se hace más apremiante en la estructural crisis que le golpea en este
período histórico que nos toca vivir.
La bestia herida es más
peligrosa y es lo que está ocurriendo, la derecha mundial, encabezada por el
imperio estadounidense, a pesar de su gran poderío se sienten acorralados. Razones
y hechos existen para los que apenas unos años atrás se creían dueños absolutos
de la situación en su embarcación capitalista, hoy ven impotentes como su
hermosa y lo que creían segura residencia se agrieta y el agua comienza a
invadir todo irrespetando su sagrada tranquilidad. Su reacción es furibunda e
irracional, y no es para menos, el barro que los tiene empantanados creado y
lanzado por unos sucios e insignificantes seres, tan burdos que lo único que
tienen es su parecido a los humanos, y que ellos les fueron a enseñar su
insuperable modelo de vida la “libertad y la democracia” y que como santos
devotos creyeron que los iban a recibir como bien se lo merecían, con aplausos
y eufóricos gritos de alegría, los ingratos han sido capaces de empantanarlos
siendo tan abundante y pesado el baño de lodo que ahora no saben como
quitárselo de encima para poder salir. Jamás la historia ha podido registrar un
caudal de ingratitud como el que han protagonizado iraquíes y afganos a estos
democráticos angelitos. Por si fuese poco, estalla una crisis tan poderosa y
descomunal que toca y sacude violentamente todos los estamentos de la sociedad,
y el único fármaco que conocen para aliviarle, ya que el mal es incurable por
formar parte de la estructura del sistema, es arrojar sobre los hombros de las más
débiles las consecuencias. Pero, para colmo de males, surge un protestón,
malcriado y engreído y, por si fuese poco, zambo, mezcla de indio y negro, que
ha logrado alborotar el avispero dificultando arrojar el pesado fardo de la
crisis sobre los hombros de los que hasta ayer fueron sumisos y obedientes
vasallos dispuestos a cumplir el mandato del amo imperial.
Así, está bien justificada, no
sólo la violenta reacción sino el uso de todas las armas contra Venezuela y el
Presidente Hugo Chávez Frías, entre ellas la temible “Quinta Columna”, quizás el más temible enemigo de la revolución, el
traidor agazapado que vestido de rojo con gorra chavista
y gritando: ¡Viva la Revolución Bolivariana¡
esconde el afilado puñal para clavarlo en el corazón revolucionario en el
momento que más daño hace. Más de uno de esos sátrapas cayó en la recién
librada batalla con motivo del cambio constitucional para autorizar a todos los cargos de elección
popular a postularse por tiempo indefinido y no por solo dos veces, como
indicaba la constitución vigente. Sería infantil el pensar que sólo existen los
quinta columna que se descubrieron y menos dentro de las debilidades que brinda
una Revolución Pacífica. Hace poco, el Vicepresidente del Partido Socialista
Unido de Venezuela (PSUV) decía que no menos del 80 por ciento de los empleados
públicos eran adversarios al proceso revolucionario. Que el brazo ejecutor de
las políticas del Estado esté conformado de esta manera, indica una falla muy
grave, producto de lo que bien pudiésemos llamar exceso de benevolencia del
terrible “dictador” Chávez que ha dejado a la administración pública tal cual
como la heredó, aún sabiendo que está conformada, en una aplastante mayoría,
por adecos y copeyanos que, si bien muchos han dejado
de serlo, grandes contingentes lo siguen siendo, pero sus convicciones
humanistas no le permiten sentir la culpa de dejar a un padre o a una madre sin
llevarle el pan a sus hijos que también son venezolanos. Singular dictador que
para algo tan simple como una enmienda que incrementa los derechos del pueblo
recurre a unas elecciones y soporta la pesada e inoperante burocracia, las
piedras y obstáculos que esos adversarios ponen en la ejecución de las
políticas públicas, para no sentir el peso de una posible violación de los
derechos de los ciudadanos. La
Historia nos dirá si este proceder se ajusta a las
necesidades y exigencias de algo tan complejo y heterogéneo como una revolución
social. Por mi parte, no puedo evitar pensar en los hechos que dieron origen a
ese nombre de “Quinta Columna”, muy
utilizado en este momento en Venezuela. Ese nombre surgió cuando Franco anunció
que tomaría Madrid con cinco columnas, cuatro columnas avanzarían por
diferentes vías, mientras la quinta columna estaría disimulada en las propias
filas del ejército de la república, lista para asestar un golpe mortal por la
espalda en el momento oportuno. Esto no se concretó, ya que Madrid no pudo ser
tomado por el fascismo. Cayó por la traición, dos nombres acuden a mi mente Julián
Besteiro, alto dirigente del Partido Socialista que se había convertido en un
agente encubierto de Inglaterra y, por lo tanto, era partidario de la
capitulación incondicional de la República.
Este traidor llevaba más de veinte años de militancia socialista,
lo que no impidió que pactara con los ingleses que preferían al fascismo y se
aterraban ante la posibilidad de una revolución socialista en España. El otro
nombre que hiere mi memoria es el de Segismundo Casado, Coronel del ejército
republicano que al frente del ejército defendió Madrid del acoso fascista. Igual
que Besteiro era gente de confianza y de muy alta
respetabilidad, por tanto, la república no tenía ninguna duda de la lealtad de
estos traidores que dirigieron la verdadera quinta columna que dio el golpe
final a la II República
Española, cuando el 5 de marzo de 1939, en nombre de lo que llamaron “Consejo
de Defensa”, valiéndose de las tropas que comandaba Casado, se rebelaron contra
el legítimo gobierno republicano. Su acción fue rápida y contundente,
enfrentaron sus tropas al ejército leal, procedieron a detener los mandos de
izquierda y a los dirigentes políticos más influyentes y leales a la República, fusilando a
los más destacados, y temiendo no poder controlar al pueblo republicano que comenzaba
a reponerse de la sorpresa, llamaron y le abrieron las puertas al ejército
franquista. La acción de la quinta columna fue acompañada de una impresionante
campaña de propaganda para crear desorientación del pueblo que, a no durarlo,
tuvo su efecto paralizante y desorganizador que causó el derrumbe de la
democracia española y ayudó a la instalación de la dictadura fascista.
Dos razones me impulsaron a
extenderme en esto de la quinta columna, una porque sé que esto es poco
conocido en Canarias, y otro porque el peor peligro que afronta un proceso de
cambio son las quintas columnas que se presentan con una variedad infinita de
rostros y actúan y siguen actuando en toda lucha de cambios y transformaciones,
si bien en España fue con la cara de la traición, en otras partes lo ha hecho
con otras caras y métodos. Un ligero paseo por la Historia nos dará una
clara visión de esta verdad. Veamos: en
la segunda Guerra Mundial, la quinta
columna llegaba con el ejército de ocupación y se ocultaba mezclándose con los invadidos
simulando combatir a los invasores para actuar, después que el ejército alemán
controlaba la situación, deteniendo, torturando, asesinando, para sembrar el
terror y el miedo entre los invadidos. En otras oportunidades se han presentado
como bandas armadas o escuadrones de la muerte asesinando, amenazando,
violando, robando, para quebrantar la moral de los militares y civiles. Fue el
papel de los llamados “contras” en Nicaragua cuando la agresión de los Estados
Unidos para destruir la
Revolución Sandinista. En la Yugoslavia ocupada por
Alemania fue la criminal actuación de la organización conocida como los
“Ustachas”. En Noruega, fueron los partidarios de Helmuth Von Parnwitzi, los
mismos que los caucasianos del General Andrei Vlassov al servicio de los
ejércitos alemanes durante la guerra contra la Unión Soviética.
Por sólo nombrar unos pocos ejemplos para demostrar que esta es una arma
predilecta de la reacción contra la lucha de los pueblos.
Desde hace tiempo la “Quinta Columna” viene actuando en
Venezuela, sólo que en los momentos críticos incrementa su campaña. Se puede
señalar que es responsable de numerosas fechorías y crímenes, tales como: actos
de sabotaje del sistema eléctrico, daños y dificultades en la industria
petrolera, provocar inconvenientes en los hospitales y puestos de salud y
asistencia médica, lo mismo que en escuelas y colegios públicos; organizar y
fomentar desórdenes públicos y obstaculizar el libre tránsito en las
principales ciudades, efectuar robos, asaltos, arrebatotes, hacer llamadas
telefónicas amenazantes exigiendo elevadas cantidades de dinero para no
secuestrar a un familiar, realizar secuestros, simular enfrentamientos de
bandas delictivas en lugares muy concurridos, algunas veces con muertos y
heridos, asaltos y robos en residencias haciéndose pasar por funcionarios
públicos para que la víctima le abra la puerta. También la “Quinta Columna” actúa en el incremento
de la pesada, indolente, repulsiva y saboteadora burocracia en todo el aparato
de la administración pública, ha infiltrado los órganos de seguridad pública
como la policía, guardia nacional y el ejército. Cada vez aparecen más
funcionarios envueltos en robos de vehículos, atracos, formando parte de bandas
delictivas, etc. Ya se ha denunciado que hay infiltrados en el más grande
partido político del país y que es una firme base de apoyo del gobierno, el
Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) con millones de militantes,
encabezan en el país la propalación de rumores falsos, entre otras fechorías
muy largas de enumerar. Este crimen organizado se une al crimen y a la
delincuencia que pudiésemos llamar común y que por si sola ya es preocupante.
Es verdad que se ganaron las
elecciones, lo mismos que una de las causas de la rabiosa oposición es que no
tienen ni por asomo un candidato que pueda enfrentar a Chávez en las elecciones
presidenciales para el 2014. Pero lo que es inocultable es que la reacción, con
infinitos recursos, ataca sin medidas, descanso, ni clemencia, introduciéndose
y aprovechando las debilidades y limitaciones que porta una Revolución Pacífica.
Y a medida que esta revolución avance y siga conquistando apoyo internacional,
la reacción de esa derecha mundial será más feroz y desesperada, lo que exige
una mayor conciencia y una mejor organización del pueblo venezolano. Debemos
tener claro que las arremetidas del monstruo herido y cada vez más debilitado
por la acción de su propia crisis que no tiene solución, serán más feroces e
irracionales. Esperamos que el despertar de los pueblos, al calor de esa crisis,
será un factor decisivo en el avance y consolidación de la Revolución Bolivariana
que, por prescripción histórica, porta el mechón que alumbra el sinuoso sendero
de la paz, el desarrollo de la democracia verdadera y auténtica, la soberanía y
libertad de los pueblos en el difícil momento histórico que nos toca vivir.