David Delgado
El paradigma contemporáneo a nivel mundial, de
teócrata fascista reconvertido por los mass
media en mártir, es sin duda el Dalai Lama. Sin embargo, no es el único personaje
que goza del apoyo unánime de gobiernos imperialistas. Rebiya
Kadeer, siguiendo los pasos del “maestro” tibetano,
pretende erigirse en una emergente líder internacional.
Seguramente, en la memoria colectiva de los
pueblos dominados por la burguesía europea y americana fundamentalmente,
persiste la concepción del Dalai Lama, como la viva imagen de un líder
espiritual del “oprimido” pueblo tibetano. Tal fue la idea que nos vendió
machaconamente los medios de prensa y televisión a raíz de los hechos ocurridos
en Tibet el 14 de marzo de 2008.
Ese día tuvo lugar un levantamiento en Lhasa,
capital de
Este fue el guión presentado por los medios de
comunicación más importantes y los gobiernos capitalistas, que a día de hoy
sólo los desinformados se lo creen.
Lo que sucedió en Lhasa, se demostró que estaba
planificado y no fue un acto espontáneo del pueblo. En definitiva, el objetivo
de los lamaistas, fue la restitución de la teocracia
feudal existente antes de la auténtica liberación china llevada a cabo en 1949.
Este ha sido y es, el deseo de la camarilla lamaista
y sus aliados occidentales.
Ese antiguo régimen feudal, que convivía con
elementos propios del esclavismo, tenía como máximo líder al Dalai Lama, a
quien por ley le pertenecía todo el país y sus habitantes mientras los siervos
trabajaban entre 16 y 18 horas diarias.
La figura que antaño fue el principal dueño de
siervos del país, es ahora descrito como un hombre sagrado y filántropo que
despreciaba lo material. Ver para creer.
Tras la liberación del pueblo tibetano, se logró
un progreso y desarrollo en todos los ámbitos, mayor que el alcanzado en toda
su historia por los budistas. Basta decir que en 1949 la esperanza de vida de
los tibetanos era de 35 años.
Ahora nos bombardean mediáticamente
con otro pueblo reprimido por los malvados chinos, y con el cual todos se
supone debemos solidarizarnos porque así lo dictan los medios afines al
sistema.
Por supuesto que son dos fenómenos diferentes el
levantamiento de Lhasa y la violencia en Xinjiang, pero en la práctica el
objetivo es el mismo: provocar la desestabilización de China atribuyéndole la
acusación de ejercer una fuerte represión contra un pueblo que desea su
libertad.
Existen indicios, de que la organización
terrorista Congreso Mundial Uigur (CMU), liderada por
Kadeer, exiliada en Whasington
(EEUU), está detrás de los violentos disturbios que se han cobrado la vida de
más de 150 personas.
Kaader, emplazó a sus
seguidores a “actuar con mayor osadía” para provocar “disturbios más graves” en
China. Kaader desea convertirse en una nueva ídolo “separatista”
al estilo Dalai Lama, llamando a sus partidarios de hecho a que secunden el
ejemplo de los tibetanos.
Como está orquestado en estos casos, los
instigadores de las revueltas responsabilizan al gobierno chino de las mismas.
Al igual que Rabiya Kaader
opina esto sobre lo ocurrido, lo hace con respecto al intento frustrado de la
organización terrorista Turquestán Oriental, de
explosionar un avión chino de pasajeros.
Los separatistas de Turquestán
Oriental reconocen a Kadeer como “la madre espiritual
de los uigurs”, y ella como buena “madre” que es,
recorrió algunos países para que acogieran a presos de la organización amiga
que se encuentran en Guantánamo.
Como el líder budista, Kadeer
se llena la boca de elogios rechazando la violencia y defendiendo la democracia
y los derechos humanos, y su auge es tal que desde 2006 es candidata al Premio
Nobel de la paz bajo la proposición de Anneke Enochson, congresista sueca.
En vísperas de
Kadeer fue detenida en China
en 1999 y condenada un año después a 8 años de prisión, por entregar
informaciones estatales a organizaciones extranjeras, minando la seguridad
nacional del Estado chino. Esta acusación ha sido reconocida por ella misma.
En 2005 fue puesta en libertad bajo fianza para
un tratamiento médico en EEUU. Un año después fue
elegida presidenta del CMU, estableciéndose definitivamente
en Washington para continuar con su carrera antichina.
Bajo la tergiversación interesada, de que en
China se ha forzado el desplazamiento de obreros entre diversas regiones el
país para “forzar” a los obreros de minorías étnicas a trabajar en otras zonas
y viceversa, no han faltado quienes se han precipitado a comparar la
“heroicidad” de los “oprimidos” uigures con la lucha
del pueblo vasco entre otras tonterías.
Lo cierto es que las masas populares de las
distintas etnias que conviven en China, se mantienen como un solo puño ante el
intento de transformarlo todo en conflictos étnicos inexistentes.
Kadeer es una fascista
trasnochada al servicio del imperialismo, a la que Hollywood le tiene reservado
un papel estelar como protagonista en esta nueva película de ficción.
Lo más desconcertante es que algunos insensatos
que se consideran comunistas, del que despotrican es
del supuesto “imperialismo” chino. Si Lenin levantara la cabeza.
(*)
David Delgado es miembro del Comité Central del Partido
Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC)