El reloj del Sr. Cubillo no marca la hora
Pedro Ontoria Oquillas *
Los lectores de este
periódico independiente estamos habituados a los reiterativos productos de
"colonia lavanda" que nos vende el infatigable don Antonio
Cubillo. El pasado sábado, día 31 de julio, nos ofrecía un nuevo producto
colonial, "el cañón Tigre"[1], producto ya caducado, y cuyo trasnochado
envoltorio demuestra que está anclado en el más remoto pasado y no ha leído, o
ignora, todo lo que luego se ha publicado. No ha dado cuerda a su reloj de la
historia y se le paró en don Francisco María de León. La ciencia avanza que es
una barbaridad, a decir de la españolísima zarzuela,
y estamos en la época de los relojes digitales.
Conviene recordar que el
admirado José Antonio Padrón Albornoz, el descubridor de la piedra filosofal
donde Cubillo encuentra todo el intríngulis del cañón "Tigre",
escribió en una de sus obras ("Santa Cruz a la sombra de Anaga". Santa Cruz-de Tenerife, 1994, p. 164): "Así
era, en un pasado casi reciente, la entrada de la ciudad que sentía -como hoy
y mañana la embriaguez de la mar plena y sola. Vivía la temblorosa pulsación
del camino ancho del Atlántico y a la fresca sombra de las montañas de Anaga. Cerca nació el trozo de muelle que, a fuerza de
años, se ha convertido en nave de piedra. Aquí fue donde Claudio Farrére meditó ante el sillar que, desde julio de 1797, dice mucho y bien
de la españolidad de Tenerife, de todas las Canarias".
¡Cómo no! Lo del cañón
"Tigre" es una estupidez que los españoles se inventaron a principios del
siglo XX y que estuvo poniendo de moda el régimen de Franco y ahora los
nostálgicos del colonialismo. [Faltaría más! Francisco
Franco el creador de la estrofa: Maté a Bowen atrevido / A
Nelson le quité un brazo,
/ A. veinte y dos de un balazo / Muerto,
al inglés vencido. La' leyenda solamente resalta y ensalza al cañón Tigre como
símbolo de la victoria y no queramos difamar más. Un estudio objetivo:
"El Tigre. Un cañón de a 16. Historia y Leyenda", Santa Cruz
de Tenerife, 1999.
A los canarios les seduce el
tema nelsoniano -no en vano "es la página más
gloriosa de la historia canaria desde su incorporación a España" (marqués
de Lozoya) y sus estudiosos han investigado los más variados temas relativos a la
Gesta del 25 de Julio de 1797. Cubillo nos aconseja, como primicia, que nos
vayamos a Londres a rebuscar en las bibliotecas y en los archivos de la Marina
Británica -los tenemos a la esquina de casa y para colmo mileuristas!
si queremos informamos mejor sobre la operación que realizó Mr. Thomas Eshelby en el brazo de Nelson. La "Historical
Maritime Society"
reproducía en internet una curiosa noticia sobre el
destino final del miembro amputado al famoso marino: el brazo de Nelson
se conserva bajo el altar mayor de la Catedral de Las Palmas de Gran Canaria,
sin que,-hasta el momento, nadie haya refutado esa teoría ( http://www.jrancel.org/sc-eng.html
). (En todas partes cuecen habas ... ). Sería más
decente informar que el tema ha sido ya estudiado y publicado hace años en este
mismo periódico y recogido en Recuerdo de un bicentenario [1797-1997]. Santa
Cruz de Tenerife 1998 pp. 92-93; pero ignora lo publicado en su tierra sobre
un tema que él expresamente ha planteado a no ser que quiera figurar como el
promotor y llevarse la gloria en las Islas Canarias. Fallacia alia aliam trudit: Una mentira arrastra a otra (Publio Terencio Afer).
El quid y meollo del
artículo es la transcripción íntegra de la piedra filosofal de don Francisco
María de León, cuya finalidad es vejar
y denigrar al invicto general Gutiérrez. De manera sibilina se recrea en el texto cuyos
interrogantes nunca podrá resolver, pues su reloj se paró en siglos pasados y
no le ha dado cuerda para conocer los nuevos hallazgos. Si ignora o no quiere reconocer las investigaciones modernas nunca podrá
responder a ¿cómo puede comprenderse esa capitulación; en qué y por qué se
deja reembarcar a los enemigos con sus armas y con los honores de la guerra,
cuando debieron haberlas rendido y quedado como nuestros prisioneros? ¿cómo no haberse aprovechado de los planes mismos y contraseñas
aprendidas, para haber hecho acercar la escuadra, ya impotente por falta de su
tripulación y tropas, y haberla rendido o a lo menos algún buque
de ella, bajo el cañón de nuestros castillos y fortalezas? Lean los lectores y estudiosos la contestación que 'da el
General Gutiérrez en "Addenda. Fuentes Documentales del 25 de julio de
1797", Santa Cruz de Tenerife, 2008, pp. 32-35, Y "El general don Antonio
Gutiérrez, vencedor de Nelson", Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife,
2006, pp. 120-124. Tengamos presente que la verdad suele ser amarga o, si
prefieren, la verdad nos hace libres.
* De la Tertulia 25 de Julio de 1997
Publicado en ‘La Prensa’, separata del periódico El
Día, 7-08-2010