SOBRE “EL REPELENTE HABLAR CANARIÓN EN
Rafael Delgado
Me voy a referir a un artículo escrito por
D. Francisco Ayala que bajo el título de “El repelente hablar canarión en
La verdad es que aún queriendo ser benévolo
con una persona, Don Francisco Ayala, tengo que expresar y expresarle mi
profunda repulsa por el menosprecio que demuestra en su artículo por el habla
“canarión”. Evidentemente los canarios, como pueblo conquistado por las hordas
españolas, tuvieron que aprender una
lengua extranjera: la castellana, para poder sobrevivir y adaptarse a la nueva
situación colonial. Creo que no hace falta decir que el aprendizaje no fue del
todo ni completo ni perfecto, por razones obvias. Sobre una raíz bereber,
el nuevo lenguaje basado en arcaísmos
castellanos, hasta hoy presente, lleno de portuguesismos y otros diversos
factores que no voy a citar por no venir al caso, ha llegado a nuestros días
con una fonética y dicción por lógica distanciada de los castellanos, perfección no alcanzada como por lo visto a
Don Francisco Ayala le hubiese gustado haber sido.
No voy a entrar en academicismos, porque
por una parte su artículo no es merecedor de ello y para el caso, tenemos el
libro de D. Manuel Alvar “Niveles socio-culturales en el habla de Las Palmas de
Gran Canaria”.
Así las cosas, a Don Francisco Ayala, que
tiene la virtud, entre otras, supongo, el de tener un fino oído y le molesta el
hablar canarión, por repelente, antipático y repulsivo, su punto de oído está
en que su argumentación es ni más ni menos que la de un castrado, que al querer
igualarse y asimilarse al conquistador y colonizador, por lo que se desprende
de su “media columna”, se sometió a un tratamiento, aparte del
psicológico, basado en pasarse la
escofina por todo el sistema (proceso) de fonación: faringe, laringe, cuerdas
vocales, paladar, lengua, dientes y labios, así como colgarse el diapasón de las orejas… llegando
a ese estadio mental en la que la fonética castellana es sinónimo de ilustrado.
Por desgracia, aquí también tenemos
“canariones” (apelativo que usted utiliza de connotación anti-canaria)
ejemplares que trabajan en los medios de comunicación hablados, que se han
sometido al mismo tratamiento al que el Sr. Ayala gustosamente se doblegó para
regocijo de sus jefes y oyentes asimilados.
Evidentemente la endofobia sigue haciendo
estragos, pero como dijo José Martí : “Nuestro vino es amargo, pero es nuestro
vino”.
D. Francisco Ayala no se merece que
malgaste mi tiempo en rellenar una “media columna”, con una “cuarta”, está bien
servido.
[1]El repelente hablar canarión en la TV