¿RETROCESO
AL AUXILIO SOCIAL
Y A LAS CARTILLAS DE
RACIONAMIENTO?
Fidel Campo Sánchez
Previamente,
hacemos un repaso para recordar otros aciagos tiempos que se vivieron en España
y en sus colonias de Canarias, Ceuta,
Melilla, Peñones e Islas Adyacentes, Guinea, El Sahara y Sidi
Ifni y que, a juzgar por las largas colas que hoy, in situ, presenciamos en el
Tanque Abajo de
Auxilio
Social fue una organización de socorro humanitario constituida después de la
guerra incivil española y posteriormente englobada dentro de
La generación, los hijos de los republicanos que vivimos la
guerra incivil ya quedamos pocos, aunque nosotros fuimos de los afortunados
pues nuestra familia poseía tierras y propiedades que nos les fueron
arrebatadas y gracias a los medianeros nunca nos faltó un plato de comida e
incluso pudimos estudiar carrera. No tuvimos, como otros muchos, que recurrir a
la caridad y a las dependencias de Auxilio Social, portando aquellas latas de
sardinas o bonito para que, a diario, se les suministrara el “rancho” del día.
Los
llamados vencidos, los perdedores, apenas hemos podido dar la versión de los
hechos, sobre todo de acontecimientos tan terribles. Han hecho falta muchos
años, después de la muerte del dictador. Muchos de los afectados parecen haber
olvidado cuantos de nuestros compatriotas han olvidado a todos aquellos que
murieron por inanición y enfermedad a centenares en las cárceles y muchos padeciendo
hambruna y persecuciones que, en algunos casos, resolvían emigrando viajando en
destartalados barcos de vela, en travesías interminables, a Venezuela,
Argentina y otros países latino americanos.
Como
la experiencia, que según dice el otro, es la madre de la ciencia, nos ha
enseñado, la excepcionalidad de la guerra incivil no es la guerra en sí misma,
sino la duración e intensidad de la represión y la falta derechos y libertades,
con la lamentable colaboración de la iglesia del nacional catolicismo, para
nosotros apostatas y que con sus colaboraciones y practicas negaban el amor de
Cristo. Pero lo más indignante es que estos todavía y pese a la muerte del
dictador se resisten a respetar las leyes y continuar haciéndose pasar por “los
salvadores” de nuestra alma. Aquellos pasados años durante los cuales la
religión se falangistizó, hasta llegar el fundamentalismo religioso y finalizando
todo creando
Aquellos
que puedan pensar que las “cartillas de racionamiento” son cosa del pasado más
les valdrían que actualicen los datos o mantenerse vigilantes sobre lo que
vemos acontece en nuestros días, en esta
crisis económica que a nosotros nos parece que no es tal. Cuando hemos visto sufrir
en cuerpo ajeno algo, y recordamos el pasado, por lo menos nos permitimos
sentir que en estos momentos como, por lo menos, un 20% de la población, los
que mal viven bajo el umbral de la pobreza (los de las pensiones de 350/400
euros), muchos de los cuales les tocó vivir y sufrir el tener que ir a comer al
Auxilio Social y
Por
tanto y por doto lo que estamos exponiendo, encontramos incomprensible y hasta
denigrante el que para hacer frente a esa supuesta crisis económica – somos un
tanto incrédulos – los grandes supermercados se sirven de la miseria de algunos
capas de la sociedad, los de siempre, los más necesitados para, en el colmo del
cinismo, “regalar” alimentos de primera necesidad cuando lo más lógico y
humanos sería bajar los precios en detrimentos de los beneficios y no de los
productores como mal están acostumbrados.
Que
en esta
Nosotros,
así como con los Fondos del Estado que se están asfaltando las calles laguneras
y, por tanto, creando puestos de trabajo y ayudar a salir a un empresa ¿por qué
no se hace lo mismo por parte del Consistorio que se podría llevar a término si
los ediles fueran solidarios y se redujeran durante un año el salario a la
mitad, con lo que se crearían infinidad de puestos de trabajo?.
Y
para finalizar nos pregustamos ¿cómo se puede pisotear
la dignidad humana que es valor ético más primario y de la se sigue la primera
actitud ética, el valor y el respeto de los encargados de velar por este noble
pueblo, el lagunero en particular y el canario en general.