UN
REY CON TODA
Francisco
Javier González
Fue hace ya
muchos años. In illo tempore, como nos decían en misa cuando era en latín.
Entonces fue por razones ideológicas. O eso creo, aunque ya no soy capaz de
asegurar si perduró por esa razón o por pura y evidente comodidad, que ya
sabemos que los canarios somos aplatanados, indolentes y perezosos. Al menos
eso nos han ido inculcando durante generaciones los
colonizadores, desde la escuela a los púlpitos, ninguneándonos, hasta que
terminamos por creerles ahogando la rebeldía necesaria para romper la
colonización. Ahorita mismo, desde hace muy poquitos días, han aparecido nuevas
razones que me hacen replantear el problema integralmente y que, tal vez, me
obligue a un cambio radical, aunque sea en contra de esas cosas que, para mi,
siguen siendo importantes: la ideología y la comodidad personal.
Por supuesto
que me refiero a mi barba. Bastante descuidada ella, hay que reconocerlo. La
podo cada par de meses y luego la dejo a su aire. En aquella época, cuando me
la dejé, pensábamos que no se podía intentar seriamente cambiar el mundo, o al
menos el maltratado fisquito que nos toca de cerca, sin una barba por rala e
incipiente que ella fuera, y sin un póster del Che en la habitación. Eran
barbas de cronopios que mirábamos hacia otros cronopios armados. Supongo que
por eso me la dejé. Luego, ya digo, aquello del cotidiano y sangriento
sacrificio del afeitado se me fue haciendo cada vez más cuesta arriba. Luego
vinieron otras barbas pero con acento de “famas” cortazarianas. Barbas cuidadosamente
recortadas, aguzadas chivas, redondeadas sotabarbas, o barbas urbanizadas y
dóciles, pero yo seguí con la mía y con el póster del Che, pero ahora más en el
corazón que en la pared o en la pegatina. Y eso a pesar que desde el ámbito
afectivo -familia o amigos- me decían: ¿Por qué no te quitas esa barba?
Estarías más joven. ¡Como si eso fuera posible! Pero yo erre que erre hasta la
fecha.
Hoy, ahora,
estoy sopesando que tal vez me la deba quitar y por las mismas razones por las
que me la dejé. Puramente ideológicas. Y es que, aunque sean de cortazianas “famas”
como es la de un tal Rajoy, ¡he visto por la tele que el Rey de
Gomera a 18 de septiembre de 2009