LA RIC Y LA PICARESCA,
EL
ENJALMO O MANTA CON QUE TAPAR LAS TRAMPAS
Fidel Campo Sánchez
La picaresca o ardid como principio
estratégico para llevar adelante temas a partir de la experiencia que se tiene
por estos peñascos atlánticos para alinear las leyes a nuestros deseos, en este
caso la RIC
al terrero económico de unos pocos, a modos de la “picaresca” de esa novela
renacentista del Lazarillo de Tormes, si bien la misma nos es considerada como
obra “picaresca” en sentido estricto. El enjalmo, voz del español que se habla
en Canarias es referido a manta que sustituye la albarda o se pone debajo de
esta para evitar que se lastime la piel el animal, tiene más aplicaciones pero
para el caso que nos ocupa utilizamos ésta que la que consideramos más
apropiada por ser la que vienen utilizando los políticos y empresarios para
tapar las trampas y las corruptelas.
Veamos sino
el siguiente caso que hemos presenciado y deducimos de un cartel anunciador en
un edificio de reciente fábrica, donde antaño estuvo los talleres y garajes de
guaguas de Palazón, en el lagunero Tanque Abajo, de tenor siguiente y del que
omitimos el teléfono por razones obvias: ”Local 400 metros cuadrados
para la RIC”.
Para nosotros, canarios de a píe, incomprensible y muy sospechoso en tanto en
cuanto a los fondos de la mentada Reserva de Inversiones Canaria.
Nos han querido y persisten querer vendernos
la RIC
como “un mecanismo fiscal fomentador del ahorro y la inversión empresarial como
mecanismo promotor del desarrollo económico y social del Archipiélago”, desde
la época en que fuera Consejero de Economía el “ínclito” ex comunista José C.
Mauricio y no como una negocio para unos pocos, que en realidad es lo que es, y
no para establecer derechos laborales y sociales en general (que nosotros estos
privilegios los vemos como un atentado a los derechos sociales)
La RIC “grosso modo” no tiene razón de ser, pues como ciudadanos
todos debemos pagar los impuestos, y que los fondos actuales se estén
invirtiendo en cuestiones chanchulleras y no se inviertan en cuestiones
sociales y que la RIC, como tal, deje de existir nos lo
plantea de manera contundente ese cartel, pues, por lo que se deduce la RIC
es utilizada en la más vulgar de las picarescas para eludir impuestos y, en
absoluto, para crear puestos dignos de trabajo, para mejorar los servicios
públicos, fomentar empleo social (autoempleo, cooperativas, trabajo asociado,
empleo juvenil…); crear centros infantiles públicos, centros de día y
residencias para mayores, construir hospitales públicos, que son muy
necesarios, en absoluto privados de algunos amigotes, de esos que financian
campañas electorales.
La RIC nace con voluntad de financiación pero en realidad es un
negocio para unos pocos y que determina negativamente la realidad de las Islas.
Es una ley que permite establecer, con
impuestos no aportados a las arcas del estado, la llamada Reserva de
Inversiones de Canarias. La RIC, supuestamente, es una bonificación
fiscal cuyo objetivo es facilitar la capitalización de las empresas Canarias.
La reserva permite reducir el 90 por ciento de la base del Impuesto de
Sociedades (compra de pisos, salones comerciales, terrenos, urbanizaciones…)
Situación de signo injusto y escandaloso. Mueve grandes cantidades de dinero.
Entre mellas la promoción de la ZEC, el REA, los fondos estructurales
europeos, subvenciones a grandes exportadores agrarios, etc. Se alega para todo
la ultraperificidad de las Islas, pero este criterio no se emplea para establecer
derechos laborales y un más adecuado reparto de la riqueza y pensiones dignas
para sacar de la indignidad a más de 500 mil de nuestros congéneres que mal
viven bajo el umbral de la pobreza.