“Elridículopsoe”
Las mentiras, aunque sean dulces,
repugnan mucho más que las duras verdades.
Cándido Quintana ©
Nunca
pensé en avergonzarme tanto por apoyar unas siglas, pero me lo tengo merecido
por ese empecinamiento mío de ensalzarlas, cuando realmente lo único que yo he
querido hacer era destacar públicamente la labor y honestidad de unas personas,
integradas políticamente bajo un paraguas de ámbito nacional. El que esas
personas ahora hayan sido vilipendiadas de la forma que lo han sido, me da toda
la razón. Evidentemente, yo no pretendía alabar al PSOE, ni siquiera al PSC, es
más, todo lo contrario, cada día me han venido dando más de cara, cada día los
considero más impresentables, cada día me pongo más colorado de verles hacer lo
que hacen después de haber dicho lo que han dicho. Y es que, para ellos, las
promesas incumplidas y los engaños se están convirtiendo en algo de andar por
casa o en moneda de cambio para lo que se tercie, ni siquiera de detienen para valorar
y sopesar el que muchos de los engañados en su día les votaron y no lo volverán
a hacer.
Un
PSOE que llega al poder en un momento de bonanza económica y lo único que hace
es continuar con la política económica “insostenible” que hereda de la derecha,
eso sí, maquillándola con ciertas mejoras sociales para dar el pego, mejoras
que, por lo insostenible del sistema, ahora se han difuminado bastante más allá
de lo que en principio eran. No es entendible que este partido, en vez de
aprovechar su mayoría electoral y aquella bonanza económica existente, para introducir
profundos y valientes cambios en su política económica y ajustarla más a una
política realmente de izquierda, algo que ahora no nos tendría la cabeza tan
metida en el agujero, lo único que hizo fue acomodarse al continuismo, aplicando
esas ínfimas mejoras y utilizando su manido discurso, ese del sí pero no, miro
hacia otro lado, escondo la cabeza, si te he visto no me acuerdo, etc., etc.,
etc.
Que
forma tan nefasta de actuar y esto a todos los niveles, para avergonzarnos aún
más. Vean si no sus habituales promesas, casi todas incumplidas, tipo Catálogo de
Especies Protegidas, que tiene indignada a
Y
es que mi amigo no termina de enterarse o de asimilar, que es un redomado
mentiroso y que, además, tiene por encima de él a muchas personas, y no sólo de
su propio partido político, sino hasta incluso de otros con los que pactan, que
tienen bastante más poder de decisión que él. Y así, amigo, ya no te puedo
creer, por muchas promesas que me hagas, ni aunque me lo jures por lo más que
quieres en el mundo. Las nefastas experiencias anteriores están ahí,
demostrándome que engañas demasiado o que no pintas nada de nada. Votar por ti
es perder el tiempo o tirar mis esperanzas al cubo de la basura. No, amigo, ya
no cuentes conmigo, pero con la verdad por delante y sin rencor, si debo
honestamente decirte, porque lo palpo todos los días en los lugares en los que
me muevo que son los que a ti te hacen falta, que lo vas a tener muy jodido en
las próximas elecciones, que los dos cochinos votos sólo han conseguido alargar
tu agonía.
© Presidente de