Sabor de Canarias
Wladimiro
Rodríguez Brito
La semana pasada visitaron Tenerife, La Gomera, El
Hierro y La Palma los congresistas de la Asociación Europea de Senderistas,
integrada por organizaciones de senderistas de diferentes países europeos y que
representa a 1.700.000 asociados en toda Europa, lo que supuso la presencia en
las islas de una importante representación del mayor espacio territorial y
social desde Malta hasta los países escandinavos. En el caso de Tenerife, a
través de la Federación Canaria de Montañismo, en colaboración con el Cabildo
insular, aprovechamos la visita de este nutrido grupo para presentarles
numerosos senderos que están recién señalizados y otros que se encuentran en
ese proceso.
De esta visita, cabe
destacar el recorrido por tres rutas enormemente ricas de nuestra geografía
insular: de Arenas Negras a Chinyero, con una
posterior comida en la Casa del Patio, en Santiago del Teide;
Caldera de La Orotava-Casa del Agua-Pinolere, con un
encuentro en el Museo y el Centro Cultural de Pinolere,
y, por último, Cruz del Carmen-Tegueste, un trayecto
que culminó en la Casa de Los Zamoranos, en dicha localidad, y que se completó,
ya por la tarde, con una visita al casco histórico de La Laguna, tras la cual
se ofreció una conferencia en el instituto Cabrera Pinto, en la que se
abordaron asuntos tan relevantes como el problema de los senderos, su
mantenimiento y mejora, así como la importancia de la gastronomía.
Hemos de destacar el
gran interés puesto por un colectivo amplio de directivos y aficionados al
senderismo europeo que valoraron de manera muy positiva el trabajo realizado
hasta ahora en Tenerife, a través de la recuperación y rehabilitación de
senderos y caminos tradicionales de la Isla, logrando ese objetivo que late en
el corazón de todos los senderistas: el respeto al medio ambiente.
El contacto directo
que los congresistas de la Asociación Europea de Senderistas pudieron tener, en
apenas tres días, con nuestra diversa y rica topografía, en combinación con la
variada riqueza gastronómica, se tradujo en satisfacción y halagos. Todos se
marcharon enriquecidos no sólo por nuestro paisaje y nuestra cultura, sino al
haber podido saborear nuestra cocina tradicional y nuestros vinos.
Es precisamente en
este marco, en el que queremos destacar esa valoración positiva que hizo esta
asociación europea, descubriendo no sólo la naturaleza sino la cultura, el
esfuerzo y el trabajo de nuestra gente en un territorio mayoritariamente
desconocido. Resulta importante contar con una opinión de estas
características, pues anualmente, y de forma regular, casi 12 millones de
personas en Europa practican senderismo.
Así, estos visitantes
pudieron asociar -desde la Casa del Patio y la ruta del Chinyero
a Arenas Negras- la naturaleza y la realidad social y económica de un
territorio frágil pero, a su vez, humanizado como el nuestro. Por la ruta del
Agua, entre los Órganos y Pinolere, en La Orotava,
contemplaron el esfuerzo que hemos realizado en Canarias para alumbrar y
canalizar el agua. Durante las visitas, también se encontraron con un museo
vivo en Pinolere, saborearon las papas bonitas, el
mojo y el vino de la tierra y participaron de un debate riquísimo entre la
cultura de la globalización que nos aleja de lo pequeño, de lo próximo y la
cultura del caminar, patear y encontrarnos con la gente de la tierra, su
trabajo y sus vivencias.
Fue, sin lugar a
dudas, un encuentro rico que se cerró el último día con la participación de los
muchachos y muchachas de la Escuela Taller de Tegueste,
que hicieron de guías entre la Cruz del Carmen y Tegueste.
La despedida a los congresistas se aderezó con comida de la tierra, costillas,
papas, millo y vino de la localidad. Todos quedaron no sólo sorprendidos y
agradecidos por el atendimiento, sino motivados para
volver y crear actitudes de visitantes de su tierra, de encontrarse con un
territorio que les sorprendió y cautivó.
Algunos de ellos ya
habían estado anteriormente en las Islas, disfrutando del turismo de sol y
playa, pero, en esta ocasión, estaban descubriendo otra isla y otra manera de
disfrutar de la naturaleza y de su gente. Sin duda, esta visita supone una
magnífica promoción de nuestra tierra y la esperanza de que Canarias sea el
punto de destino de uno de los mayores senderos europeos, el E7, que, desde su
inicio en el Mar Negro, podría desembocar en las Islas, después de casi