Sarkozy y R. Zapatero, a defender su colonialismo

 

 

Antonio Cubillo Ferreira

   Los presidentes de Francia y España casi coinciden en sus viajes a sus territorios ultraperiféricos del Caribe y África. La toma de conciencia en estas colonias, ahora que se acerca el año 2010, en que estas metrópolis deben descolonizar estos territorios, inquieta a París y a Madrid y hacen toda clase de martingalas para ver cómo las conservan, a pesar del mandato de las Naciones Unidas y las Resoluciones 43/47, de 19 de diciembre de 1991, así como la Resolución 48/52, de 10 de diciembre de 1993, que reafirmó la Resolución 43/47 sobre la última Década de la Descolonización, 2000 a 2010.

   A los independentistas, soberanistas y patriotas, no nos extraña mucho este empeño de estas potencias colonialistas en no querer aplicar la Resolución 1514 (XV) de 1960, sobre el Derecho de los Pueblos a su Libre Determinación e Independencia. A pesar de que la citada Resolución 1514 fue de finales de 1960, y con motivo de la terrible guerra de Argelia, que ya duraba seis años, hicieron falta dos años más de luchas terribles y masacres sin cuento contra el pueblo argelino para que se aplicase en el terreno esta Resolución, que dio la independencia a Argelia el 5 de julio de 1962. En aquellos años, en 1960, España, como era lógico, votó en contra de dicha Resolución, pues no quería que un día se pudiera aplicar a sus colonias en África, Guinea Ecuatorial, Sahara, Canarias y territorios que usurpa en el Norte de Marruecos. Estas colonias y territorios eran muy importantes para el pacto militar de la OTAN, y las metrópolis coloniales jugaban con ellas para que los países de dicho pacto las apoyaran en aquel año de 1960. Para calmar un poco los crímenes de Francia en sus colonias, Indochina y África, en 1960 se les dio una independencia amañada a muchas colonias en África, en el vano intento de conservar Argelia y que se olvidasen de sus colonias en las Antillas y en el Pacífico. Pero la marcha de la historia es siempre hacia delante y Argelia se liberó, y ahora las colonias que le quedan a Francia quieren liberarse y que se les aplique la Resolución 1514. Por eso ha ido estos días muy deprisa el presidente Sarkozy a la Martinica y la Guadalupe, en el Caribe, y pronto visitará la Guayana francesa y La Reunión, donde ha habido graves incidentes en estos meses pasados con muertos y heridos. Pero Francia no se irá por las buenas de allí, porque, además, como ahora está en la dirección suprema de la OTAN, quiere jugar con estas bases, como lo intenta España en África con Canarias.

   También el presidente español, Rodríguez Zapatero, acaba de largarse de Canarias, después de haber conversado con el presidente administrador provisional de esta colonia, D. Paulino Rivero, por aquello de "cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar". La metrópoli española sabe que, aunque en estos momentos el malestar y la sublevación no han estallado todavía en Canarias, mantener la vieja y caduca dominación de hace seis siglos, junto con la grave crisis económica, el gravísimo paro y la ruina terrible que se cierne sobre el Archipiélago va a traer consecuencias para su dominio en esta colonia de España. Por eso, la monarquía española envió deprisa y corriendo a su representante máximo, para prometer y engañar como siempre a esa especie de gobierno autónomo, que ya no sabe cómo maniobrar para colaborar con España y hacer que el pueblo de esta colonia no se despierte de una vez para siempre y arranque sus justos y legítimos derechos nacionales. El presidente español vino, como siempre, a vender sus espejitos y abalorios a la colonia, a ponerse de acuerdo con el lobby del dinero y a prometer ayudas millonarias a los hoteles y de los canarios que apoyan al Grupo Prisa, y con el señuelo de quitar las tasas de los aeropuertos, que sólo benefician a las empresas turísticas extranjeras y a los empresarios extranjeros y colaboradores canarios. Algo de positivo tuvo esta visita: que dejó claro el papel negativo y colaboracionista del presidente autonómico, Paulino Rivero, que sólo inclinaba la cabeza, lo que en el África colonial francesa se entiende por aquello de los "Beni oui, oui", sí, sí a todo lo que dice el amo, y ni se le ocurrió nunca al Sr. Rivero decirle al representante de la Metrópoli que España debería descolonizar antes de finales de 2010 y que habría que establecer desde ya un calendario de descolonización.

Simples reflexiones de un viaje que, esperamos, comprendan bien nuestros compatriotas.

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* Presidente del Congreso Nacional de Canarias, CNC, brazo político del Movimiento de Liberación de Canarias, el MPAIAC

[Publicado en el periódico El Día, en su sección ‘Canarias-Socidad’, pág. 20]