Sarkozy y R. Zapatero, a
defender su colonialismo
Antonio
Cubillo Ferreira
Los presidentes de Francia y España casi
coinciden en sus viajes a sus territorios ultraperiféricos del Caribe y África.
La toma de conciencia en estas colonias, ahora que se acerca el año 2010, en
que estas metrópolis deben descolonizar estos territorios, inquieta a París y a
Madrid y hacen toda clase de martingalas para ver cómo las conservan, a pesar
del mandato de las Naciones Unidas y las Resoluciones 43/47, de 19 de diciembre
de 1991, así como
A los independentistas, soberanistas y
patriotas, no nos extraña mucho este empeño de estas potencias colonialistas en
no querer aplicar
También el presidente español, Rodríguez
Zapatero, acaba de largarse de Canarias, después de haber conversado con el
presidente administrador provisional de esta colonia, D. Paulino Rivero, por
aquello de "cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a
remojar". La metrópoli española sabe que, aunque en estos momentos el
malestar y la sublevación no han estallado todavía en Canarias, mantener la
vieja y caduca dominación de hace seis siglos, junto con la grave crisis
económica, el gravísimo paro y la ruina terrible que se cierne sobre el
Archipiélago va a traer consecuencias para su dominio en esta colonia de
España. Por eso, la monarquía española envió deprisa y corriendo a su
representante máximo, para prometer y engañar como siempre a esa especie de
gobierno autónomo, que ya no sabe cómo maniobrar para colaborar con España y
hacer que el pueblo de esta colonia no se despierte de una vez para siempre y
arranque sus justos y legítimos derechos nacionales. El presidente español
vino, como siempre, a vender sus espejitos y abalorios a la colonia, a ponerse
de acuerdo con el lobby del dinero y a prometer ayudas millonarias a los
hoteles y de los canarios que apoyan al Grupo Prisa, y con el señuelo de quitar
las tasas de los aeropuertos, que sólo benefician a las empresas turísticas
extranjeras y a los empresarios extranjeros y colaboradores canarios. Algo de
positivo tuvo esta visita: que dejó claro el papel negativo y colaboracionista
del presidente autonómico, Paulino Rivero, que sólo inclinaba la cabeza, lo que
en el África colonial francesa se entiende por aquello de los "Beni oui, oui", sí, sí a todo lo
que dice el amo, y ni se le ocurrió nunca al Sr. Rivero decirle al
representante de
Simples reflexiones de
un viaje que, esperamos, comprendan bien nuestros compatriotas.
* Presidente del Congreso Nacional de Canarias, CNC,
brazo político del Movimiento de Liberación de Canarias, el MPAIAC
[Publicado en el periódico El Día, en su sección ‘Canarias-Socidad’,
pág. 20]