SOBRAN POLÍTICOS, CARGOS Y
MUCHOS FUNCIONARIOS
Fidel Campo
Sánchez
Pocas cosas funcional tan mal en España y sus posesiones
coloniales- Canarias Ceuta y Melilla- como
La
actividad de nuestros políticos es opaca, siniestra. Entran y salen del
recinto, cuando quieren, ¡hable quien hable! Fueron votados en las urnas y les
basta. Bueno, hasta que se acerque de nuevo la campaña electoral, entonces nos
contarán nuevamente sus embustes y milongas.
A
la política Canaria, le sobran cargos públicos y carece de gente bien
preparada. De hecho se nombra para llevar responsabilidades a personas que nada
saben sobre las mismas. Así vemos, de una legislatura a otra, al mismo
político. Eso sí, va rotando de área sin tener el más mínimo conocimiento. Por
eso las cosas funcionarían mejor, si nombraran expertos en las materias
asignadas a ese departamento, no alguien por pura cuota del partido. La
conclusión es que sobra gente, habida cuenta que tenemos demasiados cargos
públicos, que desempeñan el papel de intermediarios con firma, ya que al final
quienes de verdad resuelven los temas, son los funcionarios y los técnicos que
saben algo, ¡no crean que mucho!, a tenor de los resultados y las sentencias de
los tribunales de Justicia.
La
solución estaría en acumular competencias diseminadas, reduciendo vice
consejerías, direcciones generales, asesores y tantos “laborales”, que son el
resultado, en general, del amiguismo practicado a dedo, que tanto se utiliza
por los políticos como si fueran médicos urólogos o ginecólogos. Los nombres y
las personas, están en la mente de todos. Parecen haber nacido para ejercer esa
actividad y ninguna otra, en la que estuvo hace años su progenitor, su hermano,
primo, pariente. Hasta el punto que recordamos las afirmaciones de José Miguel
Ruano, del Sanedrín de Vegueta de Las Palmas de Canaria, “ínclito” consejero de
la presidencia, que afirmó:”cuando una cabra la haces funcionaria, deja de dar
leche”
Conviene
recordar que estamos sufriendo una fuerte crisis, derivada en tremenda
inflación, mientras todos los cargos públicos y funcionarios han tenido subida
salarial, para posteriormente enmascararla con congelación salarial. Esto la
ciudadanía lo considera una tremenda vileza. La razón no es otra que el salario
mínimo de un trabajador es de 624 euros y el de un diputado de 3.996 euros,
pudiendo llegar con dietas a 6.500 euros. Es impropio que un ciudadano tenga
que cotizar 35 años para percibir una jubilación, mientras que a los diputados
les basta con 7 años, y miembros del Gobierno, que solo necesitan jurar el
cargo para cobrar pensión máxima. Es impresentable que los diputados sean los
únicos “trabajadores” que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del
I.R.P.F.
Es
lamentable que sus “señorías”, cuando cesan en el cargo, tengan un colchón del
80% del sueldo durante 18 meses. Es impropio que ex ministros, ex secretarios
de Estado y altos cargos, cuando cesan son los únicos ciudadanos que pueden
legalmente percibir dos salarios del erario público. Es igualmente lamentable,
que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para
ejercer el cargo. Encontramos verdaderamente indecente permitir tanto “laboral”
enchufado en
Los
viajes entre todas
A
todo esto, el Obispo estará contento de la visita de la virgen de Candelaria a San Cristóbal de