ARTEASUDEM IBARADEN
“...presente aún hoy en muchas ignorantadas y
temerosas conciencias en
Por Liberto*
Siempre se ha oído que cualquier
suceso, hecho, acontecimiento, eventualidad o coyuntura, suele provocar
una serie de consecuencias, predecibles unas, otras imprevisibles, e incluso
muchas llegan a ser inocuas.
El caso concreto que hoy me ocupa
y preocupa es desvelar el hecho cierto de que en nuestro municipio haya
pervivido -y perviva aún- la oscurantista, perversa, mezquina y alargada
sombra del franquismo, aún habiendo pasado treinta y tres años de su
patética muerte física...
Su increíble influencia y poder ha sido
-y es- tan omnímoda que aún hoy -domingo 30 de noviembre de 2008, y después de
la entrada en vigor de la polémica Ley de
¿Por qué ahora? ¿Qué ha ocurrido, para que ahora, 72 años de
finalizada la rebelión armada y después de más de tres décadas de la “supuesta
desaparición del régimen franquista y la -dicen- modélica transición hacia un
régimen democrático (muy `sui géneris´)
refrendado por una Monarquía Parlamentaria”, se apruebe una Ley de
Las diferentes fuerzas políticas que tienen representación en el
consistorio PSOE, PP, NC, CC, se pusieron primero de acuerdo para cambiar el
nombre del municipio: de San Nicolás de Tolentino, convinieron en que se
llamara
Seria necio por mi parte negar lo
obvio. Lo que jamás compartiré con “éstøs elementøs tan demócratas elløs,
tan progresistas y respetuosos con las ideas de løs
demás -según dicen- es su absoluta aceptación acrítica, o su actitud
beligerante con løs que pensamos que este General no
debería gozar del impuesto privilegio de que la calle principal todavía
conserve su nombre, cuando ya no es un asunto de menor o mayor simpatía,
sino que existe un Ley que obliga a borrar cualquier huella, vestigio o
recuerdo que nos traiga a la memoria los más de cuarenta años de la cruel,
infame y atroz dictadura que soportaron nuestros abuelos y nuestros padres bajo
la amenaza de la cárcel, el fusilamiento o el exilio por tan solo tener una
opinión diferente a
Aunque podría escribir cientos de
páginas detallando las innombrables tropelías, los arbitrarios abusos de
poder, las miles de injusticias que tuvieron que soportar, no sólo los
habitantes de
***
Según me contó
mi abuela, Prudencia Álamo, una tarde se encontraban reunidas varias amigas
alegando sin preocupación alguna de sus cosas y de cómo les iba la vida... así
estuvieron algo más de media hora, que cuando se dieron cuenta ya eran seis o
siete, las que se vieron hablando tan alegre y distendidamente.
No cabe duda: la cálida brisa del
verano, unido a la necesidad visceral que tenemos las personas por compartir
con los demás nuestras experiencias y aquella vida de carestía y sufrimiento,
de hambre y dolor, de asilamiento y soledad en aquel páramo que era entonces
Muy machito éste con los débiles y las
mujeres, con la fusta del caballo en la mano derecha, las observa de
lejos, y comienza a golpearse en la mano izquierda. “Pero bueno, qué se han
creído estas inútiles”, se dijo al tiempo que con paso apresurado se dirigió
hacia dónde estaba el grupo de mujeres; mientras éstas sin percatarse de la
presencia de aquel impresentable, seguían haciendo todo tipo de
aspavientos con las manos, de extraños movimientos con el cuerpo cuando
hablaban y riendo a carcajadas limpias y sonoras... “esto es intolerable, pero
que coño se han creído estas infelices” continuaba hablando para sí el
desgraciado falangista... “pero qué falta de respeto es esta. Se van a enterar
quien soy yo, vamos que si se van a enterar...”
Hasta que prácticamente no estuvo junto
a ellas, ninguna se percató de su llegada. Sólo cuando grito que qué coño era
aquello, que si había ocurrido algo importante en el pueblo y nadie hubiera ido
al momento a comunicárselo...Al principio se hizo un silencio que duró apenas
el tiempo que mi abuela se acercó hasta donde estaba éste y le dijo mirándole a
los ojos que si aquí ya no se podía ni hablar, qué que diablos era esto y que
ellas merecían un respeto porque no le estaban haciendo daño a nadie. La que
estaba más cerca de mi abuela, con disimulo le tiraba del delantal para que no
siguiera hablando, y mi abuela se viró hacia ésta y le soltó: “¡coño, estate
quieta tu también! ¿O es qué ahora somos todas delincuentes?”
El desgraciado falangista, aunque no
sabía dónde meterse, mandó a que cada una se fuera para su casa y a mi abuela
la mandó directamente al cuartelillo. “A ver si así aprende a tenerle un poquito
de respeto a la autoridad”. “Usted delante”, le dijo mi abuela; “Aquí se hace
lo que yo diga, empiece a caminar antes de que me salga de mis casillas”;
Mi abuela, en silencio, levantó la mano
izquierda y se despidió de sus compañeras. “Hasta mejor ver que son señas de
volver” y se echó a caminar hacia el cuartelillo.
Cuando llegaron estaba de guardia el
cabo Ramírez. “¿qué ocurre don Fernando?”. “Nada, que desde que uno se despista
un poco la gente aquí se cree que puede hacer lo que le dé la gana; gracias que
estamos nosotros aquí para imponer orden y disciplina...” “¿pero qué ocurrió
don Fernando?” “Cuando ya me iba para mi casa, me tropecé con más de diez
mujeres en la plazoleta, que si están cinco minutos más organizan una revuelta”
“No será para tanto don Fernando”, le dijo el cabo, “yo conozco bien a doña
Prudencia y es una señora seria”; “Sí, fíese usted, que la que menos aparenta
esa es la más peligrosa” le replicó el desgraciado falangista.
A todas estas mi abuela
permanecía erguida, con la cabeza bien alta y con el gesto serio de rabia
impotencia mirando fijamente al que hablara. “Lo ve, encima se muestra
desafiante con la autoridad. Lo puedo ver en su mirada”. “Abra la celda y
déjela a dormir esta noche a ver si se le bajan esos aires que tiene y aprende
a respetar a la autoridad y a saber quien es el que manda en este pueblo”,
“¿Pero... ? iba a hablar el
cabo a favor de mi abuela, que si no había hecho nada que porqué la encerraba.
“¡haga lo que le ordeno y punto. ¡Ella duerme esta
noche aquí porque lo digo yo!”. “Esta bien señor, así lo haré, disculpe si le
he ofendido”.
Esa noche la pasó mi abuela en el
calabozo; a la media hora de estar allí llegaron con los ojos enrojecidos de
llorar –mi abuela no soltó ni siquiera un suspiro- mi tía Lile y mi padre con
algo para cenar, porque la noticia ya había recorrido todo el
pueblo.
El cabo Ramírez sabiendo que se estaba
cometiendo una grave injusticia y no aguantando la tensión que se respiraba
cuando llegaron sus hijos, se fue a una habitación donde dormían los guardias
que tenían guardia.
A los 15 años de estos hechos, el pobre
desgraciado falangista de don Fernando cayó gravemente enfermo. El médico creía
que era tuberculosis, pero no hizo un diagnóstico firme: el único
tratamiento que le mandó fue que cada cuatro horas le pusieran una inyección. Y
las cosas que tiene la vida, quien mejor ponía las inyecciones en toda
Una noche la mujer del pobre
desgraciado falangista, Don Fernando, fue en busca de mi abuela para que le
pusiera, por favor, la inyección, porque el médico se había ido al Hoyo a ver a
un enfermo. Mi abuela, en silencio, le dijo que se esperara, que iba a coger
una rebeca porque la noche estaba fresca. Cuando llegaron a la casa, la mujer
llevó a mi abuela hasta la habitación donde estaba acostado don Fernando; una
vez allí, aquel le dice a su mujer que los dejara solos que tenía que hablar
con mi abuela. Cuando su esposa salió de la habitación el pobre desgraciado
falangista empezó a lloriquear como un niño y entre sollozo y sollozo le pedía
a mi abuela que por favor, que lo perdonara, que el no era así, que eran
aquellos malditos tiempos, que si por él fuera aquí no hubiera pasado nada, que
siempre le ha pesado todo lo que hizo. Mi abuela lo escuchaba en silencio pero
mirándolo fijamente sin ninguna expresión en el rostro. Cuando terminó de
llorar y de sollozar le dijo a mi abuela que si le pondría la inyección, por
favor, y que lo perdonara, por dios, por lo que le hizo aquella vez. Mi abuela,
cogiendo la jeringuilla y el medicamento le dijo con una voz seca, fría,
distante “Yo te pongo la inyección; esta y todas las que necesites, pero
perdonarte ni bajo de la tierra, cabrón”.
Don Fernando que no estaba acostumbrado
a que le hablaran esas cosas y en ese tono se quedó traspuesto; mi abuela le
puso la inyección y se marchó. Cuando llegó a su casa nadie le preguntó ni
habló nada de lo que había pasado en la casa de don Fernando.
Hasta que un
día, cuando mi abuela apenas podía caminar, la vi
sentada debajo de la gran buganvilla que esta frente a su casa y me senté junto
a ella y empezamos a hablar. No sé cómo salió el tema, pero cuando me di cuenta
estaba dándole argumentos a favor de la marihuana: más concretamente sobre la
planta el cannabis sativa, y que si era una planta
que crecía igual que el perejil, el hierba huerto, las pimientas, el orégano,
el tomillo, el laurel, el té, el café, la tila, la cola de caballo, y que
ésta era una más, que todo dependía del uso que le diera cada cual, que
nada era bueno, ni malo en si mismo, sino que convertimos a las cosas de la
naturaleza en buenas o malas para nuestro cuerpo.... que somos las personas que
no las utilizamos como se debe...que si uno se bebiera 15 tazas de café seguro
que te daba un ataque al corazón, un infarto, o una arritmia...pues lo mismo
ocurría con las hojas del cannabis sativa, que si uno
abusaba de su consumo era normal que te hiciera daño, pero si tomabas la dosis
correcta no te ocurriría nada...me extraño, conociendo el carácter de mi abuela
que no me interrumpiera en ningún momento, mientras yo le ofrecía todos
aquellos argumentos.
Cuando concluí mi posición, mi defensa
seria, firme y rigurosa de los que optan por fumarse unos cuantos canutos de
hierba -recuerdo que por esa época ya yo apenas fumaba, porque en vez de
sentirme bien, la sensación que sentía era de ahogo, de caos total y absoluto,
de una aceleración desmedida de mis neuronas que me provocaban un malestar
general...aunque me seguía encantando el olor y todo el rito que conllevaba el
vernos para hablar, escuchar buena música y fumarnos unos cuantos canutos...
Fue entonces cuando ella me contó la
historia del pobre y desgraciado falangista Ramírez. Y de porqué hacía más de
30 años que no pisaba una iglesia... Lo que nunca comprenderé es porqué todos
los curas que eran destinados a
***
De
Y es que 40 años de opresión, de
sometimiento, de férreo control de los modos y maneras de ser, de sentir, de
pensar e interpretar el mundo impuesto a sangre y fuego no se olvida
fácilmente... y aún más sangrante, si a los cuarenta años, le sumamos los casi
30 años que estuvo en el poder el alcalde Celestino Suárez Espino, heredero
directo de los últimos reductos franquistas que han pervivido más allá de la
muerte física del dictador, en este malogrado municipio dónde hubo una
época que creímos que vivíamos en el mejor lugar del mundo; “dónde
fuimos capaces de imaginar la felicidad, dónde creíamos estar construyendo un
espacio común, libertario, ideal y sentíamos que nada ni nadie podría
acabar con este mágico sueño que nos embargaba pletóricos de un inefable
y maravilloso anhelo vivificante, vivificador”.
Ahora comprendo las sabias palabras que
me suele repetir el querido amigo Víctor Ramírez de que “løs esclavøs suele odiar más a su
igual, que es consciente de su sometida condición y lucha por liberarse, que al
amo que løs humilla y løs
mantiene oprimidøs”.
O también, que una de las desgracias
más humillantes de nuestrøs compatriotas es que, aún
sabiendo que løs están meando, un día sí y otro
también, te dicen que no, que tu estas equivocado, que lo que ocurre es que
está lloviendo un poco nada más, y que pronto, muy pronto escampará, y sino
ponte debajo para que lo compruebes tu mismo y verás que es agua, aunque
ligeramente amarilla, eso sí que no te lo voy a negar, pero que es debido
a la calima, lo que nos está cayendo... siempre suele ocurrir a la misma hora y
como te dije escampa más pronto que tarde, lo que sí que me extraña es que
cuando deja de llover parecen oírse como gente que se ríe, pero siempre hemos
pensado que serán los hijos de don Luis que pasan corriendo a coger la guagua
que los lleva al colegio...
Y lo más jodido de todo es que qué coño
les vas a decir para convencerlos de que aquello no es agua, que lo que les
está cayendo son orines de los “señoritos” (por lo visto el último
entretenimiento de løs niñatøs
andaluces importado este mismo año con el que se divertían al amanecer...
mientras løs jornalerøs se
dirigían a trabajar, a uno de aquellos se le ocurrió esta nueva humillación
debido al aburrimiento que a esas horas løs embargaba
a todøs después de una noche de “putos y flautas”...
perdón, de “pitos y putas” no nombre... de “pitos y flautas”... eso coño, de
“de putos y putas...”).
***
Francisco Suárez Moreno, profesor,
historiador y cronista oficial de este municipio del oeste de grancanaria
escribió en uno de sus libros más importantes y conocidos “El Pleito de
Todos los anteriores aspectos han sido
-y lo son aún hoy- los auténticos responsables de que nuestro municipio sea uno
de los que presenten unos auténticos problemas estructurales, tanto colectivos,
como individuales, en todos los aspectos, pero sobre todo, políticos, sociales,
educativos, culturales, económicos... que no tienen fácil solución, ni a medio
ni a corto plazo...
Y como suele decir el refrán, para
prueba un botón:
Ayer, mientras veía el especial que
Antena 3 emitía sobre los últimos días del dictador entendí lo que ocurre
realmente en
Para vivir en
A tanto llega su “ombliguismo
pueblerino” que la canción más popular dice “soy aldeano señor, /yo no lo
niego, no, no/ soy aldeano por lo lejano a la capital.../ “.
La desgracia de “sobrevivir” en un
pueblo donde ni hacen ni dejan hacer... puede llegar a ser tan brutal sino
estás curtido en cientos de batallas, o te hayas restregado el corazón con una
seca ahulaga....
Aquí son odiadøs
løs que nos preocupamos por saber algo más, por
compartir lo poco o mucho que hemos tenido la suerte de aprender, por no
querer ser más que nadie, pero tampoco menos, por querer levantarte y
caminar con la cabeza bien alta, por rebelarte contra las injusticias, los
abusos, los atropellos...
Pero son bien mirados los que se han hecho ricos sin dar golpe, los que
han llegado al poder político aunque sean unos completos energúmenos
analfabetos funcionales, los que te humillan, te someten te oprimen... son
tratados de “don” y a los que no nos hemos querido aprovechar de nuestro
conocimiento para enriquecernos nos tratan peor que a los perros callejeros: se
ríen en tu cara, te vacilan y te dicen que eres un estúpido idiota...
simplemente por no ambicionar riquezas, lujos, coches caros... te dicen idiota
por haber estudiado y no aprovechar tus conocimientos para tener un sueldo de
ministro, seducir a la mujer más deseada de
ARTEVIRGO.