De guanches sometidos a canarios marginados
José
Luis Concepción
Una vez concluida la
conquista, la política de los invasores mercenarios fue recuperar lo antes
posible la financiación realizada por españoles y genoveses. Por ello, la
primera mercancía que pusieron a la venta fue la de esclavos y, a continuación,
la del azúcar, producida originalmente por mano de obra indígena, la cual
fueron reforzando con la importación de esclavos negros. Muchos maestros de los
oficios de la caña de azúcar que venían de Madeira eran indígenas que habían
llevado a ese archipiélago, y tras instruirlos regresaron, ellos o sus
descendientes, con apellidos portugueses. Otros, al volver del destierro se
cambiaban la vestimenta impuesta, por la de pieles, en señal de rebeldía y
continuaban con su vida pastoril, mientras que los que no tenían libertad
cuidaban el ganado a los malvados invasores que se los habían robado. Unos
sometidos y otros libres, aunque marginados, ya que recibían el mismo trato que
los judíos y "moriscos", al no permitírseles el acceso a colegios
mayores. Esta astuta política colonial forzó a muchos a negar su ascendencia
guanche. No obstante, buena parte de ellos continuó más de un siglo viviendo
según sus viejas costumbres. Los mejores ejemplos se dieron en
La suerte que
corrieron muchos guanches o sus descendientes fue la emigración forzosa para
repoblar varios países de América, especialmente Cuba y Venezuela, pues las
riquezas en Canarias estaban principalmente en manos de una minoría de colonos
o sus descendientes. La pobreza se agravó en el segundo tercio del siglo XVII, y por imposición de
La emigración,
especialmente hacia Cuba, sería la válvula de escape para muchas familias; pero
a partir de ahora iba a ser una emigración mayoritariamente de retorno que
transformaría la sociedad de Canarias. Los retornados compraban tierras,
normalmente improductivas en zonas de medianías, las trabajaban, hacían su casa
y organizaban familias "acomodadas", cuyos descendientes repetían los
mismos patrones hasta que llegó
Después de cuatro
siglos, los descendientes de los desposeídos guanches y canarios en general
articularon un aceptable sistema económico en torno al sector primario. Pero
desde principios de los años sesenta, al tiempo que la emigración canaria
estaba en auge, el Gobierno de la metrópoli comenzó su nueva política
colonizadora coincidiendo con el negocio del turismo; y empezó a venir gran
cantidad de gente para la colonia canaria no sólo para este sector, sino para
competir con los puestos de trabajo de los canarios con carreras
universitarias, al tiempo que no dejaban regresar a muchos isleños que habían
adquirido la nacionalidad venezolana. Empezó a repetirse la historia, pero sin
resistencia de los canarios. Una sutil invasión que puede acabar con nosotros
si no luchamos para conseguir la soberanía.
* Presidente del Movimiento Patriótico Canario