El Puerto de la Cruz sucumbe al ruido permitido por su Ayuntamiento

 

Eduardo Vera *

 

La que fuera ciudad turística más importante de la historia de Canarias es sacudida por escándalos públicos en sus noches.

 

He pasado una semana en un apartamento del mismísimo centro del Puerto de la Cruz, en una zona que es la joya de la arquitectura vertical de los 60 y 70 de Canarias. En su día, la ciudad portuense tuvo la conocida como "época dorada del turismo". Aquellos afamados hoteles, tratan de sobrevivir en la especulativa y colosal obra urbanística construida en la década prodigiosa.

 

Algunos apartamentos y hoteles han ido cerrando sin tener proyectos de acondicionamiento o reforma integral. La construcción a mansalva de las zonas turísticas del sur de Tenerife a lo largo de los últimos 30 años, dejaron fuera de juego al Puerto de la Cruz, el cual resiste gracias a que parte de su mobiliario urbano ha sido correctamente renovado; por otro lado, la apuesta de empresarios a realizar las debidas obras de reforma y acondicionamiento de los hoteles y los apartamentos a las exigencias de los consumidores en la actualidad. Hay algunos ejemplos muy interesantes.

 

Lamentablemente en Canarias, lejos de apostar por renovar la planta alojativa existente, los constructores y banqueros realizaron graves intrusismos en el sector turístico, teniendo consecuencias e injerencias nefastas para los establecimientos turísticos de décadas anteriores.

 

Pero lo que me ha impresionado y hace que no quiera volver a quedarme en el centro de la ciudad, son la cantidad de locales abiertos ofreciendo ocio en horarios de noche, sin cumplir normativa alguna.

 

El Puerto de la Cruz sucumbe al ruido permitido por su Ayuntamiento indecente, en vez de excelentísimo.

 

1º  Puedo garantizar la existencia de locales que sin ser discotecas siguen operando a las cuatro menos cuarto de la noche.

 

2º Locales cuya música no es únicamente para sus clientes, debido a la carencia de "dobles puertas". Para colmo, la única puerta existente está abierta toda la noche de par en par y la música "a toda castaña".

 

3º Se encuentran terrazas de cafeterías con altavoces que carecen de un sonido ambiente, son simplemente mini-discotecas al aire libre. Como si fueran terrazas, en pleno centro de la ciudad con una de la mayores concentraciones de camas residenciales y turísticas por metro cuadrado de Canarias. El Derecho al descanso es vulnerado sistemáticamente ante la pasividad de la Policía Local o ¿Poli - loca?

 

Para terminar, el 6 de julio por la mañana, despertaba con los gritos de una mujer rubia vestida de azul pataleando en la acera de la calle. Estaba rodeada por miembros de la Policía Nacional que habían llegado en dos coches patrulla. 

 

Daba igual estar en un primero, quinto, noveno o décimo cuarto piso... En cualquier planta se escucha el escándalo o el ruido ambiental tremendo y molesto.

 

¿Es así como se quiere recuperar "la época dorada" del Puerto de la Cruz?

 

Para colmo, le pregunté a dos taxistas de la zona por la mañana:  ¿Existe Ley del Ruido en este municipio? Uno me contestó: Creo que sí ¿por qué lo dice? Y le comenté: Porque a penas pego ojo en la semana que me he alojado en el Puerto, no volveré más. Paradógicamente, el otro taxista dijo: Es que esto es zona turística.

 

Solo pude finalizar comentándoles a ambos que tengo experiencia en turismo selecto de hoteles de 5 estrellas "Aseguro que la clientela de calidad de estos escándalos no quieren saber nada... Y menos pagar a 200 euros la noche"

 

El Puerto de la Cruz con estas políticas de inútil integral nunca volverá a recuperar un turismo de calidad. ¡Qué Dios proteja al Puerto de la Cruz! Porque de ser por su alcalde, sus policías y sus taxistas... Lleva tela el asunto señores y señoras.

 

Lo que debería realizar el Puerto de la Cruz es aplicar la Ley sobre este tema. Aparte de que el realizar el proyecto de la marina deportiva es vital para rematar la estampa inconclusa de su litoral.

 

* Diplomado en Empresas y Actividades Turísticas

 

8 de julio del 2010, Puerto de la Cruz (más cruz que puerto)