Test de supervivencia

 

Ramón Moreno Castilla

Queridos "compatriotos" y compatriotas: si alguno/a de ustedes tiene la curiosidad, o lo que sea, de leer este escrito, sepa que desde este mismo momento se encuentra ante una auténtica encrucijada; puesto que tendrá que elegir personalmente qué opción le parece más conveniente, ventajosa y rentable de este verdadero "test de supervivencia", al que nos enfrentamos irremisiblemente todos los canarios sin excepción.

O sea, usted está en la tesitura de tener que decantarse por cualquiera de las tres opciones contempladas; con la dificultad añadida de que aquí no podrá escaquearse, ni mirar hacia otro lado o inhibirse del tema. Inclusive si usted opta por no seguir leyendo (el que no sabe es como el que no ve), tenga presente que con su actitud no hará sino agravar la ya insostenible situación de Canarias; y añadir más confusión y desasosiego, si cabe, a nuestro incierto futuro.

Por tanto, sea perseverante y siga leyendo. No se amilane ni se abandone a la desidia o la apatía, ni sucumba al escepticismo. Demuestre con coraje y determinación que ese "aplatanamiento" que se nos atribuye de forma gratuita y peyorativa para socavar nuestra autoestima y denigrar nuestra idiosincrasia es rotundamente falso; y que el pueblo canario, desde el libre albedrío de cada cual, sabe tomar sus propias decisiones. ¡Otra cosa es que las tome bien y a tiempo!

Terminaba mi artículo anterior[1] (en el que comentaba la reciente puesta en marcha del Observatorio Marítimo del Archipiélago Canario, OMAC) describiendo, precisamente, los tres escenarios posibles en los que se va a dilucidar el futuro de Canarias y nuestra pervivencia como pueblo, y que hoy sintetizo en formato de test; no sin antes advertirle de que en dos de las formulaciones, de las tres que plantea este cuestionario, usted seguirá igual o peor, y si no, al tiempo. Esta es la prueba:

a) Continuar siendo "españoles", por botín de conquista.

b) Ser "marroquíes", por proximidad geográfica.

c) Ser canarios, por el derecho inalienable de los pueblos a ser libres.

Y esa es la cuestión. Ahora bien, a usted le conviene conocer -por si tuviera alguna duda- la "tramoya" de cada uno de esos "teatros" en los cuales representará su importante papel, ya que, curiosamente, están interrelacionados. Veamos:

Si usted, amable lector/a, se ha decidido de forma mimética y autómata por el enunciado a), sin ningún remordimiento de conciencia (nacionalista), hemos de convenir que padece una amnesia crónica y ha perdido la memoria (histórica), al no recordar que nuestros antepasados, los guanches, fueron vilmente masacrados por las hordas invasoras españolas, en una sanguinaria y cruenta conquista y evangelización por la fuerza de las armas; a la que siguió un feroz y depredador proceso de colonización que dura ya más de 500 años. ¿O no conoce usted la verdadera historia de Canarias?

En un análisis sociológico de urgencia, se desprende que usted prefiere engrosar ese colectivo de canarios pusilánimes y timoratos que lleva el estigma a cuestas; preso/a del alienante "síndrome del colonizado" y aquejado/a de una severa patología endofóbica que trasciende las propias actuaciones y protocolos epidemiológicos de la OMS. Usted, por lo visto, se sigue considerando español/a y europeo/a, y se siente satisfecho/a de ser súbdito/a del reino borbónico y, en consecuencia, comunero/a autónomo/a y ultraperiférico/a. Al tiempo que contribuye, con su parte alícuota de inducido y artificioso patrioterismo, a que España supere su propio récord mundial de colonialismo. Inmerso/a en esa novedosa modalidad constitucionalista denominada "colonialidad atlántica", que alguno se ha sacado ahora de la manga, cual hábil prestidigitador. En definitiva, que usted prefiere continuar siendo cola de león, con moscas, que erguida y orgullosa cabeza de canario pinzón. Allá usted, pero aténgase a las consecuencias de toda índole que acarreará su decisión; y no diga después que el diablo le engañó, ni se escude en el socorrido refrán de que más vale malo conocido que bueno por conocer. ¡Es su responsabilidad!

Si usted, por el contrario, atraído/a antropológicamente por el origen bereber de nuestros ancestros (cuyos genes están presentes en la tipología y rasgos fisonómicos de la mayoría del pueblo canario) elige el epígrafe b), tenga en cuenta que no sólo seguirá siendo súbdito/a -esta vez del reino alauita-, sino también que habrá propiciado que Marruecos sea el deseado Estado mixto (territorio continental más territorio insular) como el que forma la España peninsular con Baleares.

Eso si antes la "Madre Patria" no nos ha vendido al mejor postor, como ya hiciera con sus otras colonias en América y Asia mediante el vergonzoso Tratado de París de 10 de diciembre de 1898, por ejemplo. O nos abandone a nuestra suerte como hizo con su "provincia" del Sahara en 1975. Lo mismo así, podríamos ver en un futuro próximo una especie de "Federación Autónoma" Sahara-Canarias, bajo soberanía marroquí naturalmente; por la vía del Artículo 151 del modelo autonómico español, aunque sin referéndum, por supuesto.

Debe usted saber igualmente, por si aún no se ha enterado, que Canarias ya está dentro de la ZEE de Marruecos desde el año 1981; situación comprometida para nuestro Archipiélago, en la que España ha hecho "mutis por el foro", como siempre, al no trazar nuestras fronteras marítimas para sacarnos de la misma. ¿O es que en realidad no puede? Con la particularidad de que las Islas Canarias ya forman parte de la cartografía de Marruecos (del mismo color blanco que este país); y el Archipiélago canario ya figuraba en los mapas del "Gran Maghreb" que propugna el Istiqlal (partido de la independencia marroquí), cuya frontera Sur es el Río Senegal. El resto del escenario se lo puede usted imaginar, aunque no peque por exceso si, sobre todo, no ha tenido la oportunidad de visitar a nuestros vecinos, a tan sólo 96 km. de distancia.

Si al final usted apuesta fuerte por la opción c), permítame que le dé un fraternal y patriótico abrazo virtual, ya que ha elegido la solución por antonomasia; porque así podremos ser, por fin, libres, soberanos e independientes, para ser nosotros mismos: ¡canarios! Sin dictados ni tutelas de esa madrastra arbitraria, España, egoísta y acaparadora, que ha saqueado impunemente nuestros recursos durante más de cinco siglos, ¡que se dice pronto!, negándonos sistemáticamente nuestro derecho a emanciparnos y a construir nuestro propio futuro en paz, libertad y prosperidad, como hacen todos los pueblos no subyugados del mundo.

Estamos, pues, ante un escenario único, incomparable e irrepetible; en el que todos tendremos que representar una maravillosa obra inédita que requiere de la unánime e impecable interpretación patriótica del pueblo canario, cada uno con su rol correspondiente. Todo un fantástico elenco de actores noveles y vocacionales que, sin duda, estarán a la altura de esa representación histórica que el destino nos ha deparado. Del libreto de la obra en cuestión tratará el próximo artículo.

rmorenocastilla@hotmail.com

[1]Una clarificadora iniciativa