DESDE LAS ATALAYAS VOLCÁNICAS

 

TIBURONES DE LA CODICIA, PUERTA DEL SOL…

Félix M. Arencibia

    Estamos a las puertas del invierno y el otoño ha pasado desapercibido, como si de un fantasma trasparente se tratara. Benito Pérez Gil, el bibliotecario, mientras realiza rutinariamente su cometido está pensando en el fin de semana que pasó en la capital del Reino de España. Quiere compartir con un amigo canario que vive en Madrid las reflexiones que le ha inspirado la capital. Hola Juan José:

    Recuerdo amigo cómo las calles próximas a la Puerta del Sol, se encontraban repletas de gente consumiendo. Sobre todo en las cálidas tardes y las primeras horas de la noche. Allí se Juntaban los turistas y componentes de la clase media, que algunos quizás sólo miraban. Entre ellos, tirados por los suelos o saliendo por sorpresa entre la gente: los que sólo mendigaban. Ello me trae a la mente los personajes de las novelas de Don Benito P. Galdós, por ejemplos los de “Misericordia”, todo ello situado en el siglo XIX y no en XXI actual.  Se repiten estos graves problemas. Emigrantes no faltaban en la Puerta del Sol tocando canciones mejicanas, haciendo de hombres anuncios, vendiendo cualquier cosa o acompañando a los señores  impedidos en sus paseos. Todo ello allí mismo a los pies a la residencia de la Comunidad de Madrid impávida ante tales movidas. Tampoco faltaba la prostitución femenina y también masculina.

    Amigo Juan, acabo de oír en una cadena de televisión española, se habla de Canarias como la más afectada por la crisis, recesión o cómo se quiera llamar. Se dice que uno de cada tres compatriotas anda en el paro, que el 20% ha perdido su vivienda, que el 30% anda en la pobreza, que se incrementa el número de los acuden a Caritas. ¿Por qué aquí donde el turismo sigue siendo una gran fuente de riqueza, donde el cemento ha producido inmensos beneficios? ¿Quién se los ha quedado? ¿Las grandes constructoras? ¿Los bancos aprovechándose de las hipotecas y a los que se les han inyectado abundantes recursos económicos para que sigan sin prestar a los que lo necesitan? ¿No sería mejor que se los hubiesen dado a los que tienen dificultades con las hipotecas y a las pequeñas y medianas empresas que se van a pique llevándose por delante el empleo y alimentando la miseria de esta tierra?

    No, amigo, el capitalismo más salvaje es alimentado con el dinero de todos, favoreciendo a los tiburones de la codicia desmedida y a veces hasta asesina, pues provocan guerras para defender sus indignos intereses o para llenar sus arcas con la explotación, el sufrimiento y la vida de las personas en el primero y tercer mundo. Muchos políticos son cómplices directos de esta injusticia. Creo que no podemos seguir lloriqueando. Hay que buscar alternativas a este mundo injusto, manejado por los más ambiciosos y escaladores del juego sucio. Hay otros mundos posibles, sólo tenemos que ponernos a ello. De hecho hay alternativas en algunos gobiernos del  planeta que apoyan a sus ciudadanos y no a las grandes multinacionales que esquilman las riquezas de los países que llaman pobres porque ellos les roban impunemente. Tanto en nuestro país como en cualquier otro hay que sembrar la semilla de un mundo no ideal sino realista en la que todos tengan cabida bajo un nivel de justicia digno.

    En otro mensaje te seguiré hablando de mi viaje a la capital del Reino de España. Ahora te dejo con un microrrelato:

    “El viajero lee, lee, traga y traga periódicos y revistas con desespero. Busca y busca verdades externas a las que agarrarse, adorar… Sigue y sigue mirando. No las encuentra. Continúa teniendo hambre. Pronto volverá a engullir y a engullir inútilmente… Sólo experimenta el frío del vacío anhelante del invierno. ¡No busques tan lejos, mira hacia dentro, chico!”

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