TINDAYA, PATRIMONIO NACIONAL CANARIO

 

Esta semana hemos asistido atónitos y perplejos ante lo que consideramos el enésimo atentado contra la identidad y dignidad de nuestro pueblo, el Pueblo Canario. La reactivación del proyecto de Tindaya que ya ha supuesto sin que ni si quiera se haya tocado una sola piedra una cantidad nada desdeñable de recursos y capital público a los contribuyentes canarios, supone la enésima vuelta de tuerca en el gusto de los políticos canarios por la especulación, las obras faraónicas sin justificación social de ningún tipo y por depredar aun mas si cabe nuestro deteriorado entorno natural.

 

Desde la Corriente de Opinión Interna de Coalición Canaria "Taller Secundino Delgado" nos queremos desmarcar de forma tajante y sin ambigüedades de lo que consideramos un ataque frontal contra nuestra identidad, patrimonio arqueológico, cultura e historia, una acción política que desde luego no se corresponde con el modo de actuar de un nacionalista canario.

 

La montaña sagrada de Tindaya, venerada por nuestros antepasados, merece un respeto. No se puede pisar y profanar un icono de nuestra identidad en nombre de un supuesto progreso y desarrollismo (salvaje añadimos) que supone intentar prolongar de forma desesperada el monocultivo formado por el turismo y la construcción que ya ha llegado a su cenit y comienza su fase de agotamiento. El lanzarse a "aventuras" políticas desesperadas, como quien aún conociendo el riesgo se introduce voluntariamente en un campo de minas, es una muestra de la nulidad de ideas de la actual clase dirigente canaria (en lo político y en lo económico), incapaz de dar los pasos valientes hacía la soberanía que nuestra Nación necesita para poder alcanzar un estatus de bienestar y prosperidad. Desprovistos de arrojo, empuje e imaginación para imaginar y plasmar una Canarias de futuro donde nuestro talento, no se vea forzado a partir a lejanas tierras, distantes de su hogar para tener una perspectiva de bienestar, al contrario en vez de luchar contra esas dinámica la retroalimentan y la sitúan como una ley "natural".

 

Al Sr. Paulino Rivero en anteriores ocasiones le hemos apoyado, hoy lamentamos tener que expresar en estas líneas que no podemos hacerlo. Debería desconfiar de las personas de su entorno, que le mal asesoran y que parecen estar empeñados en dinamitar la figura del que podríamos considerar el primer Presidente de Canarias con un atisbo de pensamiento nacional canario y en preparar de forma velada el camino para la que desde la capital del "reino" quiere erigirse en su sustituta y que por suerte hasta ahora ha fracasado. En sus manos esta parar este disparate o de ceder ante los que consideramos oscuros intereses de quienes de forma interesada promueven este proyecto, no queremos pensar mal pero el problema endémico de la corrupción tan arraigado en las instituciones canarias y sostén de la estructura de las mismas, no nos hace ser precisamente optimistas. Ya esta bien de movimientos tibios e insustanciales o de acuerdos de papel mojado como el alcanzado sobre las Aguas Canarias, de dilatar en el tiempo la necesidad imperiosa de una Ley de Residencia, de un Concierto Económico Canarias - Estado y de empezar a dar los pasos hacia nuestra soberanía nacional canaria, no se puede nadar entre dos aguas eternamente hay que definirse o hundirse en el abismo de la ambigüedad y el descrédito.

 

Queremos también hacer público que una decisión política tan crucial y delicada como la reactivación del proyecto de Tindaya, ha sido tomada sin consultar al partido y a sus bases, se ha hecho caso omiso a la democracia orgánica de la organización y una vez mas el Gobierno vuelve a ir por libre aún gobernando en solitario y no se ha dignado ni a comunicarlo de forma oficial al partido. Creemos que esto certifica la muerte del "espíritu renovador" del cuarto congreso que tras la dilapidación del Anexo Soberanista entre otras cuestiones ha quedado de cara a la galería y no un propósito real de enmienda.

 

Si mañana apareciese un proyecto de construcción de un centro comercial en la actual Catedral de Santa Ana en pleno Casco Histórico de Vegueta en Las Palmas de Gran Canaria, por poner un ejemplo, lo veríamos todos como un disparate sin sentido, pues esto es lo mismo. Los canarios no debemos permitir que se destruya un icono de nuestra cultura ancestral para erigir un delirio megalómano cuyo artista promotor fue incapaz de "vender" en su propia tierra, pues el pueblo de Euskal Herria hubiera exiliado a Chillida y a los políticos si hubieran permitido que tocaran el Monte Urgull por poner un ejemplo. Defender Tindaya es algo mas que defender una montaña, un entorno natural, es defender nuestra dignidad, es decirle a la agotada  "clase política" canaria que ya esta bien de prolongar el coma profundo en el cual se encuentra nuestra sociedad, ya esta bien de conducir a la desaparición acelerada a este pueblo. Es gritar bien alto y claro que vamos a bregar por nuestro derecho de pervivencia como pueblo, por la soberanía nacional nuestra tierra, aguas y cielo que no vamos a renunciar a tener y decidir el futuro y el bienestar que nos merecemos y que unos pocos a sueldo de un poder foráneo,  nos quieren arrebatar.

 

Corriente de Opinión "Taller Secundino Delgado".