TODOS A
Lucio
Ayala
Se acabó. Mi paciencia y la de muchos
canarios ya ha alcanzado el límite de lo humanamente
soportable. Más de 200.000 parados en Canarias, y la cifra sigue creciendo, no
es suficiente argumento para exigir a los sindicatos isleños una huelga
general. Yo creo que sí. Si nadie lo remedia Canarias
está condenada como colonia al desastre más absoluto. Pasamos hambre mientras
los políticos que dicen representarnos se llenan los bolsillos y los estómagos
con nuestro alimento. A mi no me representan, ni lo han hecho nunca. Al único
al que rinden pleitesía es al dinero. Dinero que viene de las limosnas de
España y de expoliar al pueblo. El
estado trata de comportarse como un padre
con las Islas, pero nosotros ya tenemos padre, de cuyos brazos nos arrancaron
los viles conquistadores. En todo caso sería un padrastro mezquino y terrible que trata a sus
hijos como basura, menospreciándolo y tratando de convencerlo de que libre y
lejos de sus brazos no sería nada.
Pero si lo somos, y lo seremos. Por eso
nos temen. Tienen miedo de que destrocemos su puño, ese miembro que nos aplasta
y reprime. Yo estoy harto, harto de que me traten como un ser inferior a ellos,
harto de que estrangulen a mi pueblo y harto también de que el pueblo no se
alce contra esas ratas.
Esta es nuestra oportunidad hermanos. O
salimos a la calle a la sombra de nuestra bandera de las siete estrellas y
gritamos basta ya, o no habrá oportunidad para nosotros. Ellos deben saber que
vamos en serio, ya no somos pocos, Canarias se despereza
y está dispuesta a luchar.
Ya no hay excusa. La claudicación ha sido
erradicada de nuestro vocabulario. La única salida y solución para Canarias en
estos tiempos tumultuosos pasa irremediablemente por la descolonización y la
independencia, cualquier otra salida no sería sino una humillación más.
Quién ignore este llamamiento no será
recordado sino como un cómplice más de la represión. Otro agente de los tantos
que han boicoteado nuestro movimiento y del que no nos olvidaremos
fácilmente, porque nuestro empeño es férreo, pero más lo es nuestra
memoria.
Camaradas, compañeros, hermanos... todos a
la huelga, llega nuestro momento, el instante deseado. Canarias se arranca las cadenas y somos unos privilegiados por
vivir este momento, un período histórico que nos presentará al mundo
como el pueblo libre y heroico que somos, aunque el conquistador
se empeñe en presentarnos como una marioneta que necesita de un manipulador.
Viva Canarias libre!