POLÉMICA EN EL
AULA DE DERECHO POLÍTICO
EL TONGO DE LAS
ELECCIONES EN EUSKADI
Miguel Ángel Díaz Palarea
Profe: ¿Qué es
tongo?
Pregunta el angelito, un menudo
estudiantillo, insignificante y escuálido pero de mirada limpia mientras se rasca
el mentón erizado de pendejitos, barba rala de cabra majorera. Polemizaban en
el aula de derecho político de la universidad lagunera y el inquieto jovencito
inquirió al catedrático de derecho político.
Debatían sobre las elecciones vascas y, en particular
sobre la decisión de Madrid de gobernar “cogidos de la manita”. El socialista y
obrero PSOE con la derechona franquista del PP en Euskadi se reparten la tarta
del poder ganado con un alto coste de democracia. El profesor clavó los ojos
sobre el escueto interrogador. Se le erizaron sus escasos y canos pelos largos;
el aire hizo volar sus irrisorias efervescencias de juventud, se crispó su
rostro arrugado de tanto pensamiento que no piensa, de enredar para que los
otros lo consideren un demócrata comprometido con “su” libertad, igualdad,
fraternidad. Él, rodeado de una aureola democrática, ha repetido hasta la
saciedad que aquellos son los pilares de cualquier régimen “democrático”. Él,
siempre se ha postulado como un hijo pródigo de la revolución francesa; Sin
embargo, cuando se mira ante el espejo, comprende que es un “tatequieto” más en estas islas españolas por los
santos cojones de su dios; que, aparte de rascarse la entrepierna, como
demuestran los hechos, su motor vital es medrar para que no se tuerza su cómoda
e insignificante existencia. Su razón de existir reside en distraer las pupilas
de otros para que no vean la cruel realidad; pues si le miran el rostro
terminan ubicándolo en la orilla de los
que llevan siglos engañándonos con su compromiso con la libertad. La cruel
realidad es que no se arriesgan a caerse del sillón y, lo que es aún peor, a
romperse la crisma por defender con valor sus ideas.
Le cabreó la pregunta, intuía el motivo de
tan demacrada duda ahora con los resultados de las pseudoelecciones
pseudodemocráticas en Euskadi; la pregunta en
principio simplona -tododios sabe la
respuesta-, lleva goma2 y no de ETA,
aunque él así lo temió- ante sus ramplonas peroratas sobre la igualdad y participación
en libertad, sin embargo se dignó a responderle no sin cierto desdeño:
-Pues querido alumno -torció una sonrisa
perdonavidas en su rostro crispado- tongo es, ni menos, ni más una trampa;
tenemos tongo cuando alguien, a posta, se deja ganar perjudicando a otro
ciudadano-. Por un pelo no terminó la
frase con un “bobomierda” “tocapelotas”.
Su inicial arrogancia que esperaba deshacer
las dudas de sus alumnos, se turbó; el joven de barba rala no parecía tener
intención de finiquitar el tema y tronó ahora de pie:
Profesor, y en democracia ¿qué es trampa?
Antes que respondiera, el alumno
interrogador como el jodido chiquillo que mortifica con sus “por qué” al padre, siguió con su presa.
-Le hago la pregunta profesor, pues usted
cuando nos adoctrina sobre democracia,
nos la predica como sinónimo de participación en igualdad de condiciones, en
libertad, e incluso nos habla del progreso democrático del centenario partido
de Pablo Iglesias.
Se encontró cogido por sus humedades. El
siempre hablando de democracia, transparencia y participación:
-¡Cojones! Democracia es tan simple como
decir “un hombre un voto” y que todo
dios puede votar y ser votado sin exclusión alguna, sin mordazas por el
color, por la raza, por la religión, por la opinión o por la condición.
Con la boca ensalivada de arrogancia
predicaba desde la tarima -como cura católico de sotana negra en un púlpito-
que ese es el auténtico motor de una sociedad democrática de progreso. Ahora,
le daba rabia verse jodido por un donnadie mosca cojonera
de mirada perdonavidas. Con fastidio se sintió cogido por los pendejos y pensó
en alto aquel profesor próximo a la izquierda universalista: otra vez me mete
el dedo en el ojo este cabrón independentista y xenófobo leeeldía fascista.
Se recompuso su chaqueta y elevando su
mirada erudita al cielo del aula, al techo, obra abstracta de la naturaleza que
debiera estar en el Moma, respondió llamando la atención del resto de alumnos a
los que les importaba un pimiento su disertación no comprometida con lo que
predicaba:
-Pues te respondo, trampa es sencillamente
una fullería, es un tongo, Bencomo -ahora llamaba al
alumnillo por su nombre; trampa es un timo, una estafa, un desfalco, algo
deplorable que sólo practican los sinvergüenzas, los truhanes, los desalmados
que no piensan en democracia, aquellos que anteponen sus mezquinos intereses a
los de la voluntad de un pueblo libre.
El chiquito retuvo la palabra mientras su
cerebro repasaba la frase para articularle una pregunta con malaleche:
-Quiero creer, profesor, que según su
afirmación tongo es una práctica deplorable, propia de aquellos que juegan con
ventaja, con las cartas amañadas para ganar siempre y mamarle sus pertenencias
a los incautos.
-Pues sí, Bencomo. -Respondió categórico el
dogmático catedrático.
Bencomo se sentó
con ruido y picando el ojo a su hermosa novia, concluyó. El alumnillo tocapicha quería rematar su corrida:
-Profesor, dígalo a sus pesoistas
librepensadores, demócratas de toda una vida, comuníqueles que es de tramposos,
truhanes, malnacidos, cerrar los periódicos en Euskadi, por no comulgar con el
pensamiento único, el progre de lo políticamente correcto; aproveche para
decirles que algo parecido se fragua en Canarias; dígales a los defensores de
los derechos humanos de boquilla, que no es legítimo meter a los periodistas
por pensar diferente en el trullo; comuníquele a los que se burlan de los
derechos de autodeterminación del pueblo saharaui y canario que no es
civilizado ilegalizar los partidos por opinar distinto; que no encaja en la
democracia destituir a sus ediles, impedirles presentarse a las elecciones,
putearles hasta que su mono rompa la cadena. Profesor que callen los demócratas
españoleros mientras no prediquen con el ejemplo.
Ahora abrazado a su novia con satisfacción,
con la alegría de aquellos a los que se les condena perder siempre por pensar
distinto; se carcajeó mientras comentaba con sorna:
-Todos juntitos a mamarla, a burlar la
voluntad de un pueblo que ha perdido la libertad por los santos cojones de los
españoleros que se autocalifican de demócratas. ¡Hay que joderse, querida
amiga! Aquí en Canarias ni te cuento Candelaria…
En silencio moscas verdes sobrevolaron la
cabeza del profesor, como revolotean engolosinadas sobre un frondoso cagajón.