TRADICIONES EN DAUTE (I)
LAS
LIBREAS DE EL PALMAR
Altakay
Ayt Daute
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De años y años de costumbres nos llegan las
Libreas del Palmar. Nacidas en el seño de un pueblo donde hace menos de un
siglo aún existía el caciquismo (caciquismo que dejó paso a otro tipo de
caciques) y donde aún viven más
del 60% de ciudadanos de la agricultura. Situado en una zona alta,
maravillosamente asfixiado por la tupida niebla de nuestros montes, tan cerca
del bosque denominado “el Monte del Agua”, de época terciaria (que debemos
defender, pues los urbanistas pondrán algún día su ojo destructor sobre él)
que se respira frescor en esta comunidad.
Volviendo al aspecto de las libreas que da el título a este artículo,
debo reconocer que son una parte imprescindible de la cultura popular de la región
de Daute, zona norte de Chinech. Estas libreas son dos disfraces rígidos con
una abertura debajo, los brazos hacia adelante, cubiertos de piel de cabra y con
dos cuernos coronando su cabeza. Estos dos disfraces simulan dos demonios,
llamados por la población “El Diablo” y “
La Diabla
”, ya que uno de los disfraces tiene aspecto masculino y el otro aspecto
femenino. En línea recta y dispuestos a los laterales de estas figuras se sitúan
unos bailarines y bailarinas vestidos con unos trajes muy pintorescos, cubiertas
sus caras con unos pequeños velos de color blanco, que, según la cultura
popular a la que he tenido acceso hasta la fecha, representaban una burla a los
patrones o “señoritos” de la época. Al ritmo de un Tajaraste, melodía con
un valor incalculable en nuestras islas desde la época anterior a la conquista
española, tocado con tambores y flautas, danzan saltando y dando vueltas sobre
sí mismos mientras avanzan hasta que a las figuras, simbólicamente, se las
quema, como rechazo al mal, simbolismo practicado de la siguiente manera: en la
espalda de las figuras está colocado un tubo de metal, dentro del cual se
coloca un artefacto pirotécnico que se enciende y, mientras que la figura
corre, baila y juega con los asistentes, bajo su atenta mirada, suelta destellos
de luz hasta que explota. Este proceso es repetido con las dos figuras.
Sin duda, uno de los aspectos de Daute más pintorescos que no podemos
permitirnos dejar de lado. Trabajo duro el que hacen estos danzarines para
preparar, acicalarse, mantener a punto los disfraces y deleitarnos con sus
simbolismos y su amor por lo suyo y nuestro, lo que heredaron y lo que dejarán,
sin duda, en herencia.
Febrero de
2009.