Tradiciones en Daute (II)

El baño de las cabras

Altakay Ayt Daute

   Una de las tradiciones que se mantuvieron en Daute (aunque en lugares como el Puerto de la Cruz aún se mantienen, gracias a la dedicación por la cultura de personas como el ya fallecido Jesús Eustaquio Dorta, “Benahuya”) era el baño de las cabras[1].

   Realizado en el día 21 de Junio, coincidiendo con el año nuevo guanche, es uno de los rituales heredados de nuestros padres con más simbolismo. Esta tradición tenía varios factores que llevaban a los pastores a practicarla, tanto religiosos como biológicos. El primero de estos aspectos era el pedir a la Deidad por la calidad y abundancia de la leche de las cabras, fuera para consumo o para la fabricación de quesos, en la mayoría de los habitantes de Teno, método de subsistencia para toda la familia además de la agricultura. El segundo de los factores era el provocar el celo de las cabras: “los pastores veían como se pasaba el tiempo de cría y las cabras no iban con el macho, entonces las llevaban al mar con el macho y favorecían que criaran baifos”, con el propósito de que el ganado no disminuyera, ya que disminuiría con él la calidad de vida de los cabreros. Y el tercero y más biológico de los factores, la desparasitación de los animales, para prevenir que se enfermaran por parásitos y que estropearan la leche o no trajeran cría.

   El ritual comenzaba a la madrugada, antes de que saliera el sol del día 21, los pastores, sus rebaños y sus familias se desplazaban, cantando y tocando el Tajaraste con flautas y tambores, baile sagrado y respetado aún en Teno Alto, hasta la orilla de la playa. En un inicio, los hombres y las mujeres se bañaban separados: las mujeres en el “Bajío el Negro” y los hombres en “ La Ballenita ”. En un principio, este baño era practicado en desnudez, pero más tarde se empezaron a usar ropajes y trajes de baño para esta práctica.

   Finalizado esto, los cabreros se disponían a bañar el rebaño de cabras en el mar, todo esto amenizado con cantos y bailes. Terminado el baño de las cabras, comenzaba un baile, donde también se disfrutaba de vino, papas guisadas, miel y, cómo no, del gofio propio de nuestro pueblo. Mientras todo esto sucedía, los mayores del lugar contaban historias de nuestros antepasados los guanches, de cómo estos iban a la misma playa donde aseguraban que veían a los espíritus de sus antepasados o “majos”, explicaban por lo que se realizaba este baño y recitaban anécdotas, como la reflejada en el libro de Manuel J. Lorenzo Perera “Estampas etnográficas de Teno Alto”, donde expresa como los “teneros” bromeaban a los de Arafo llamándolos kankus y diciendo que si iban a Chiguergue  a buscar el sol, recordando a los sacerdotes que recibían este nombre y que iban a diario adornados con flores a ofrecer a Magek ( la Sol ).

   En Teno Alto, y refiriéndonos a esta tradición como a otras en el lugar, debemos destacar la figura del ya fallecido Cho Modesto Martín Dorta, hombre comprometido con la cultura canaria heredada de los guanches, de los que somos descendientes directos. Hombre que mantuvo, y hasta la fecha sigue siendo así, la práctica del baile sagrado del Tajaraste en el lugar.

 

3 de febrero de 2009

[1]El baño de las cabras

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