Tradiciones en Daute (IV)

Altakay Ayt Daute

El queso de cabra: Método de fabricación y valor alimenticio en Teno

   Uno de los alimentos de fabricación casera desde los guanches antiguos hasta la actualidad es el queso de cabra. Las familias residentes en Teno siempre han venido de agricultores y ganaderos, siendo más abundante el ganado caprino que otros (aunque también existían en la época). Familias como los Lorenzo Martín de “Matoso” o los Hernández Lorenzo de “Las Cuevas” vivieron hasta los años 40 del pasado siglo de la fabricación de queso, siendo aún de los quesos con más fama de Daute y de toda la isla de Chinech.

   Para la fabricación del queso en Teno (extendiéndose a casi toda la extensión de la isla) era indispensable una quesera, de forma circular con líneas, dibujo que luego se reflejaba en las tapas del queso y un aro para presionar los laterales.

   La fabricación del queso constaba de varios pasos, que una residente en Teno en los años cuarenta me ha relatado con el fin de reflejar en este artículo uno de los aspectos de Teno más característico: su queso. En primer lugar, y para un resultado óptimo, se necesita extraer el cuajo que se utilizara en el proceso. Para conseguir esto es necesario matar a un cabrito joven, que sólo haya mamado leche, en el momento posterior a la toma de la misma. Se extrae de su estómago el cuajo, película que le ayuda a tolerar la leche. Esta película se dejaba secar al aire libre. Tras esto se corta un trozo, se machaca y se cuela con un colador, o, como en su época, con una manta o algún otro tejido.

   Volviendo a la fabricación del queso, y recién ordeñada la leche y antes de que se enfríe, se cuela y se le pone el cuajo, revolviéndola y abrigándola luego (tapándola con una manta, por ejemplo).

   Tras unas horas, la leche se bate con las manos y se aprieta despacio obligándola a soltar los sueros (sueros que también se consumían y se consumen con gofio o pan) hasta que tenga la consistencia de una bola. Esa bola es introducida en el aro, sobre la quesera. Lentamente se va apretando por un lado, luego por el otro y así sucesivamente, mientras se pone sal. Luego se deja reposar sobre la quesera, paso que deja impreso en el queso los dibujos de la quesera. Pasadas aproximadamente ocho horas, se daba la vuelta al queso, se le echaba sal y se colocaba al revés, volviendo a dejarlo reposar.

   Al día siguiente se retira el aro, quedando la forma redonda del queso, y se le echa sal también alrededor. A partir de este paso el queso ya se deja secar al aire. Cuando el queso tiene consistencia, se lava bien, se le cuelga y se le “humea”, se le enciende un fuego debajo para que coja calor, paso que endurece el queso y le obliga a coger ese color amarillo característico.

   El queso en Teno siempre fue tradición de padres y abuelos, que, además de utilizarse para la alimentación familiar, se utilizaba para vender, lo que, incluso ahora, le dio a este alimento “made in Daute” la categoría alimenticia dentro en nuestra isla que merece.

 

9 de Febrero del año 2009

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