La trampa de
las europeas
Juan
Manuel García Ramos
La convocatoria de las elecciones al
Parlamento Europeo, que en España se celebrarán el próximo siete de junio,
vuelve a constituirse en una trampa para todos aquellos partidos minoritarios
que aspiren a sentar a sus candidatos en el hemiciclo de la sede oficial de
Estrasburgo.
Las pretensiones de cambiar la circunscripción electoral única actual por unas
circunscripciones autonómicas, donde se distribuirían equitativamente los
cincuenta escaños que le corresponden a España, según los criterios del Tratado
de Niza de 2003, han tropezado una y otra vez con las dos grandes
organizaciones estatales: el PSOE y el PP.
Ambas fuerzas políticas tienen en sus manos el modificar o no modificar la
legislación electoral vigente, que fija el método de presentación de listas, y
por ahora no han movido un dedo para acercar la realidad territorial de
Sabemos que esa Europa de cuatrocientos noventa y dos millones de ciudadanos y
veintisiete países no tiene un criterio uniforme a la hora de establecer el
tipo de demarcación/es para elegir a sus apoderados en la cámara comunitaria.
Aunque como nos recuerda el diputado de CiU en el
Congreso de
Por ejemplo, nos recuerda Xuclá,
Lo cierto es que esa macroeuropa organizada, en su
proyecto de Constitución de Lisboa, dejó claro que postulaba un acercamiento
entre el ciudadano y el parlamentario europeo que lo representara en
Estrasburgo, Bruselas o Luxemburgo, un deseo institucional que sigue siendo
ignorado por países como España.
Esas reglas de juego electoral lesionan los intereses de todos los partidos
nacionalistas españoles y, en especial, los intereses de los partidos
nacionalistas canarios, que, por si fuera poco, siguen enfrentados entre ellos.
Las posibilidades de tener diputados en el Parlamento Europeo se vuelven cada
vez más remotas, y en esa perspectiva y en esa temida frustración uno no tiene
más remedio que acudir de nuevo al ejemplo de
Las próximas elecciones europeas de junio nos volverán a recordar la injusticia
que significa que España se constituya en circunscripción electoral única para
usufructo exclusivo de los dos grandes partidos estatales.
Los partidos nacionalistas históricos están aún pendientes de usar de nuevo la
plataforma Galeuscat, donde convergen el Bloque
Nacionalista Gallego, el Partido Nacionalista Vasco y Convergencia y Unió,
aunque algunos de sus componentes recelan de la oportunidad de echar mano de la
misma fórmula de hace cinco años. El resto de organizaciones nacionalistas
tiene muy difícil establecer un frente común, pues las diferencias ideológicas,
y hasta las lejanías geográficas, marran cualquier clase de entendimiento en
ese sentido.
La democracia es un medio para alcanzar un fin, que es el de conseguir que las
voces de los ciudadanos y sus votos sirvan para elegir con limpieza a sus
representantes en las instituciones por las que son administrados.
Coincidimos con otras posturas del nacionalismo gallego, vasco y catalán en que
mantener la circunscripción única para elegir a los representantes de las
diecisiete comunidades españolas en Europa es faltarle al respeto al Título VIII de
Nos queda un arduo camino para engarzarnos de verdad en esa realidad europea en
continua transformación, y circunstancias como las analizadas hasta aquí nos
invitan cada vez más a desafiliarnos de clasificaciones como la de "región
ultraperiférica" y a trabajar por conseguir una nueva conceptuación
política y jurídica en el marco comunitario. Quizá ese deseo esté aún muy lejos
de convertirse en realidad, pero no debiéramos descartar la constitución de una
suerte de observatorio de estudio donde analicemos con paciencia, rigor e
información especializada un nuevo encaje de Canarias en Europa. Los ejes
actuales de nuestra vinculación con el Viejo Continente consisten en
instrumentos legales como el Reglamento 1911/1991, el Poseican
y el REF. Esos son los mimbres que construyen el cesto de nuestra nueva
economía atlántica y que en gran medida ya han sido reconocidos en el derecho
básico europeo desde
Se trataría de dar un salto cualitativo en el escenario jurídico-político
europeo que por ahora no es nada fácil, como no será nada fácil para los
partidos nacionalistas canarios enfrentar los comicios comunitarios del próximo
junio. Una lección más para promover la unidad y seguir reflexionando sobre
nuestro futuro en el contexto de