¿Transparencia municipal?

 

Justo Fernández Rodríguez

 

Estaba leyendo el Informe de Transparencia Internacional España sobre la politica municipal española cuando me llaman por telefono para comunicarme que Miguel Zerolo había cesado a Ángel Llanos de todos sus cargos municipales. No me sorprendió, porque las últimas declaraciones de ambos lo anunciaban. Todo comenzó con la denuncia de Miguel Zerolo de su hartazgo “de tantas estupideces y juegos de niños”; “a partir de ahora será el PP el que, con su modo de actuar, determine el futuro del pacto”, en referencia a Llanos, que, lógicamente, tendrían consecuencias inmediatas. Llanos respondió aludiendo a las dificultades de gestión en el Ayuntamiento, cuando tres de los partidos que conforman el consistorio tienen concejales, incluido el alcalde, imputados por la justicia. Esa afirmación, aunque se corresponde con la realidad, requiere una matizacion. Es cierto que el propio alcalde está imputado de varios delitos desde hace demasiados años, porque la justicia en Canarias parece querer eternizar la causa sin tomar decisiones. Sin embargo, en el caso de Guillermo Guigou y Ángel Isidro Guimerá, su imputacion nada tiene que ver con su gestión municipal. La reacción de Miguel Zerolo fue inmediata, destituyendo a Ángel Llanos de todos sus numerosos cargos, responsabilidades y sueldos. Al PP no le quedó otro remedio que solidarizarse con su apuesta santacrucera y abandonar todos los cargos municipales, excepto su condición de concejales. Llanos respondió a la decisión de Zerolo con una frase que entraña una acusación inadmisible: “Se han quedado los imputados, nos hemos ido los honrados”. ¿Si se han ido los honrados, significa que los que se quedan no lo son?


Desde su fundación, en 1993, Transparency Internacional (TI) es una organización internacional, no gubernamental, no partidista y sin fines de lucro, dedicada a combatir la corrupción a nivel nacional e internacional. Su principal objetivo consiste en mantener el tema de la corrupción como un tema prioritario en la conciencia global. A través de sus investigaciones, aborda diferentes facetas de la corrupción, tanto en el interior de los países como en el plano de las relaciones económicas, comerciales y políticas internacionales, teniendo como herramienta principal de su lucha su divulgación. Que la especulación inmobiliaria, la construcción de obras públicas, la recalificación de terrenos rústicos en urbanizables, la concesión de licencias variadas a empresarios amigos y familiares condiciona el funcionamiento participativo de la democracia municipal no parece que necesite de demasiados informes. Por segundo año, Transparencia Internacional España publica un estudio para medir el Índice de Transparencia de los Ayuntamientos (ITA), los cien mayores de España, ante los ciudadanos, medido por un conjunto de ochenta indicadores y cinco áreas de actividad: a) información sobre la corporación municipal; b) relaciones con los ciudadanos y la sociedad; c) transparencia económica-financiera; d)transparencia en las contrataciones de servicios; e) transparencia en las contrataciones de servicios; f) transparencia en materias de urbanismo y obras públicas.

En la valoración global, en el informe de 2007, con una puntuación entre 1 y 100,  fue el Ayuntamiento de Bilbao el que obtuvo el primer puesto, con  90,6% puntos. Detrás se clasificaron  Gijón (82,5), Cartagena (81,9), Barcelona (81,3), Vigo, Sevilla, Oviedo, Alcobendas, Hospitalet, Madrid y Málaga. Los ayuntamientos canarios representados en el citado informe, lograron unas mediocres puntuaciones, tanto en el aspecto global como en el parcial, de cada uno de los aspectos analizados. En el puesto 47, aparecía Las Palmas (55,0 puntos); en el 51, Santa Cruz de Tenerife (52,5) y en el 62, La Laguna, (47,5).
El pasado 22 de julio tuvo lugar la presentación pública de los resultados del segundo Índice de Transparencia de los ayuntamientos 2009.  Esta vez, la evaluación se hizo basada en el estudio de los 110 mayores ayuntamientos de España, y siguiendo los mismos criterios del anterior informe, entre 1 y 100 puntos, la clasificación, en sus primeros diez puestos, fue para los ayuntamientos de Sant Cugat del Vallés (98,8 puntos), Alcobendas (97,5), Avilés (97,5), Bilbao (97,5), Gijón (97,5), Mataró(97,5), Elche (93,8),  Sabadell (93,8), Sevilla (93,8) y Madrid (91,3). La clasificación de los ayuntamientos canarios constituye la prueba más clara de la desastrosa gestión de los responsables políticos que, entre la indiferencia y estupidez de una buena parte de ciudadanos y el sistema clientelar establecido, se instalan en cargos políticos de responsabilidad para beneficiarse ellos, sus familiares, amigos o los grupos económicos que los manejan. Las Palmas ha descendido, en transparencia global, del puesto 47 en 2007 al 56 en 2009; Santa Cruz de Tenerife, del 51 en 2007 al 72 en 2009, y La Laguna, del 62 al 94.

Los tinerfeños y laguneros soportamos los ayuntamientos con peores índices de transparencia, en todos sus aspectos, de la absoluta mayoría de ayuntamientos españoles. Nadie pondrá en duda que la ausencia de transparencia en la información sobre la acción municipal; la relacion con los ciudadanos; la situación económico-financiera; la contratación de servicios y el urbanismo y las obras públicas es el mejor parapeto para ocultar las irregularidades, el abuso y la corrupción.

El conflicto creado en Santa Cruz de Tenerife no ha sido para aumentar la transparencia, honestidad y voluntad de servicio de quienes dirigen el Ayuntamiento. Se trata, simplemente, de la  eliminación de un rival peligroso ante una próxima confrontación electoral. Tambien lo dijo Llanos, explicando su destitucion múltiple, señalando las dos razones de Zerolo, “temor electoral”  y  “porque resultamos incómodos”. Tenía razón, Zerolo no podía tolerar que Llanos se hubiera convertido en el más efectivo imitador de su  política de clientelismo electoral en fiestas, deportes, barrios y asociaciones de vecinos.