Tres de Mayo. Invasión colonial

 

José Luis Concepción

 

Vivían nuestros antepasados guanches adaptados al medio natural de cada una de las islas Canarias y se servían de todo lo que la propia naturaleza les brindaba. Tenían gran cantidad de cabras, ovejas de pelo y cerdos, que les proporcionaban carne, leche y derivados, además de pescado y mariscos en abundancia, siendo el gofio una base importante de su alimento, pues también practicaban la agricultura, principalmente para obtener los cereales. Predominaba la armonía y una bien estructurada organización social y política, tanto para el desarrollo del trabajo como para la distribución de los alimentos. Pero también eran muy aficionados al deporte, al canto y al baile, por lo que a la llegada del verano (beñesmer), tras la recogida de sus cosechas, organizaban grandes fiestas en las que abundaba la carne para el convite (guatativoa).

El Padre Espinosa, a finales del siglo XVII, al referirse a la isla de Tenerife dice: "Se ve claro y manifiesto que los naturales de esta isla (no exceptuando a los de las otras...) fueron gentiles, incontaminados, sin ritos, ceremonias, sacrificios ni adoración a dioses ficticios ni trato ni conversación con los demonios como otras naciones... y conocimiento perfecto de Dios". Fray Abreu Galindo, contemporáneo de Espinosa, manifiesta: "...No casaban los canarios más que con una mujer, aunque digan otras cosas los sobredichos autores. Ni tampoco es cierto que las preñadas metían en los templos, ni que después de paridas estuviesen apartadas de sus maridos y que tuviesen facultad de comprar esclava para satisfacer y apaciguar el apetito... porque en estas islas no sabían qué cosa era esclava...". Sin embargo, las referencias que los españoles invasores dan al respecto son contrarias a la realidad.

Cuando los crueles conquistadores españoles llegaron a Canarias se encontraron con unos habitantes nobles, generosos y leales a su palabra; virtudes de las que carecían los sanguinarios y rapiñadores europeos, que se valieron de la traición, incluso después de haber sido derrotados en sus primeros intentos de conquista, pues los guanches, en vez de matarlos les perdonaron la vida y dejaron que se fueran, como ocurrió especialmente en Canaria y Tenerife. Posteriormente, Fernando Guanarteme (de Gáldar), al ser derrotado, tuvo que participar en la conquista de La Palma y Tenerife, conjuntamente, con un amplio número de sus antiguos súbditos, entre ellos un hijo del valiente Doramas, bautizado con el nombre de Juan Oramas; personaje que contrajo matrimonio en Tenerife con una hija del mencey Bencomo. El propio Padre Espinosa dice: "...La guerra que los españoles hicieron... a los naturales destas islas... fue injusta... Pues decir que les traían el evangelio, había de ser con predicación... y no con tambor y bandera...".

Aquellos españoles de muy pobre espíritu no tuvieron reparos para utilizar falsamente la fe cristiana y actuar como unos verdaderos salvajes en nombre de ésta. Así vemos que cuando el vil asesino Alonso Fernández de Lugo llegó a La Palma, lo hizo el 29 de septiembre de 1492, día de San Miguel, y concluyó oficialmente la conquista el 3 de mayo de 1493. Al año siguiente, justo el 3 de mayo, desembarcó con su ejército en Añaza, y ése es el verdadero significado de esta fecha que supuestamente es en la que se fundó la ciudad de Santa Cruz, un lugar que ya estaba habitado por los guanches desde hacía unos dos mil años. Desde Añaza, aquellos españoles de falsa moralidad cristiana, y en nombre de la Corona de Castilla, se adentraron en la isla de Tenerife para culminar su última faceta de genocidio y venta de esclavos, la mayoría niños y niñas desde los cinco años de edad.

En la actualidad se sigue celebrando el 3 de mayo, no sólo en Santa Cruz de Tenerife y Santa Cruz de La Palma, sino en otros lugares como Puerto de la Cruz y Los Realejos. Una fecha que marcó el fin de la paz y libertad de nuestros antepasados guanches. A partir de ese momento, los ladrones que les robaron el ganado y las tierras a sus legítimos propietarios también destruyeron su cultura y sociedad, y nunca más pudieron celebrar su beñesmer; fiestas que debemos volver a celebrar cuando recuperemos la libertad perdida, cuando tengamos nuestro Estado soberano canario y podamos disfrutar de un mejor bienestar.

* Presidente del Movimiento Patriótico Canario