DESDE LAS ATALAYAS VOLCÁNICAS

 

AMINATOU, TRUINFO DE UNA CAUSA JUSTA

Félix M. Arencibia

Hoy el cielo azul se convierte un espejo donde se refleja nuestras islas y nuestro paisaje vestido con el nuevo verde alimentado por las primerizas lluvias.  A Benito Pérez Gil, el bibliotecario, le anima a ver los aspectos más positivos de la vida cotidiana, contando que los medios de comunicación muchas veces nos pintan una realidad distorsionada donde predomina el negro. El desenlace de la huelga de hambre de la luchadora solidaria y pacifista Aminatou Haidar resulta ser un triunfo sobre la injusticia del poder de los codiciosos.  Nos refuerza en la certeza en que no estamos solos ni indefensos, que unidos podemos conseguir un mundo más justo, libre y solidario. Ello a pesar del desproporcionado poder de la codicia en este sistema injusto, donde el consumo y el amasar bienes son la nueva religión a la que se subordinan los más nobles ideales. Quiere compartir su alegría y reflexión con un antiguo alumno saharaui, que estudia en Canarias. Hola Salamu:

Espero que estés aprovechando tus estudios en beneficio propio y de tu pueblo. No podemos dejar comentar la lucha pacífica llevada a cabo por esa gran mujer que es tu compatriota Aminatou Haidar. Ha sido para todos un viento fresco pero huracanado,  ha impactado la sensibilidad dormida de esta sociedad consumista y capitalista del “tanto tienes tanto vales”. Ha irrumpido en nuestros corazones atrapándonos entre su fortaleza y fragilidad, cuando algunos se encontraban ahogados en el vacío de la desesperanza. La lucha de esta apasionada de la paz y la justicia nos trae a la mente a ese gran ser humano que fue GANDHI, que también trabajó por la solidaridad e independencia de su patria, la India. Palabras suyas son: “Para mi patriotismo rima con humanidad. Soy patriota porque soy hombre y humano. Este sentimiento no lleva consigo ninguna exclusiva.”  O esta otra: “Soy un humilde servidor de la India y, al intentar servir a la India, estoy sirviendo a toda la humanidad…”.

En otro aspecto he de decir que  estoy seguro que si el territorio del Sahara Occidental fuera sólo un conjunto de áridas dunas de arena, no hubiese existido este conflicto que la actitud de esta pacifista ha puesto de nuevo de actualidad. El suelo de tu patria, Salamu, es algo más que un montón de dunas: se han encontrado debajo bolsas de petróleo, de gas, minerales… Todo ello unido a estrategias militares para defender los intereses en los países de la esta zona de África ha condenado al pueblo saharaui al exilio y a los treinta y tantos años viviendo en pleno desierto. El vil metal, adorado por los codiciosos, sigue mandando en las relaciones internacionales, para ellos,  las dunas del Sahara no son de arena sino toneladas de oro. 

La lucha de esta valerosa y sencilla mujer, amigo Salamu, militante de la dignidad y la libertad de su pueblo nos da un ejemplo valioso y fundamental. A pesar de su relativa juventud no empezó ayer su cruzada por los derechos humanos y el de autodeterminación del pueblo saharaui. Estuvo casi cinco años en las mazmorras de las élites gobernantes marroquíes donde fue torturada y vejada. Ha hecho otras huelgas de hambre. Ha visto morir bajo la tortura a su propio compañero y a algunos de sus amigos en la lucha. A mí me preocupaba su vida, parecía que no a los grandes poderes mundiales que han permitido malvivir en el exilio a la mayoría de los saharauis y reprimido a los que se han enfrentado a sus opresores en el propio territorio del Sahara. Entre ésos está la ONU que instó hace ya más de treinta y cuatro años a España a descolonizar el territorio y que ésta incumplió. Ahora ha vuelto, según las evidencias, a ser el colaborador necesario en este nuevo conflicto de la expulsión de Haidar de su patria.

Las resoluciones de la ONU han sido ignoradas una y otra vez por el gobierno marroquí. No ha reaccionado el organismo como lo ha hecho con otros países sometiendo a sus pueblos a criminales embargos por causas muchas veces injustas. EE.UU., su aliado principal junto a Francia, España y el resto de la UE, miran para otro lado, guardan silencio y  le apoyan en su postura colonizadora y represiva. La alientan con acuerdos económicos favorables a sus élites gobernantes y económicas. Por lo expuesto está cargada de razón la causa de Haidar y nos alegramos de ese triunfo que es una es el triunfo de la solidaridad y la fe en la lucha de los pueblos. Felicitemos a las plataformas, artistas y personas solidarias que se han movilizado en todo el planeta con el ejemplo de esta singular mujer y su causa.

No obstante no debemos olvidar que la causa saharauis sigue ahí pendiente de resolución, amigo Salamu. En cuanto a nosotros los canarios, independiente de lo que opinen algunos, no debemos olvidar que somos una colonia africana. Por ahora no hay planteado conflicto abierto y pacífico,  aunque algunos incluso utilizan dicha situación colonial sin sonrojarse para sacar tajadas en sus intereses con la metrópoli. De todas maneras a todo pueblo le llega su mayoría de edad y a nuestro país también le llegará, como a todo hijo le llega el momento de su emancipación.

Querido Salamu, te dejo con estos versos del libro “Vuelos de palmeras”: “Calima, tierra sahariana / que nos entronca al ombligo / de nuestro más remoto pasado, / a la raíz de nuestro origen bereber”.