DESDE LAS ATALAYAS VOLCÁNICAS
UNIFORMES A
LA MEDIDA
Félix M. Arencibia
El veranillo de San Miguel se resiste a deja
penetrar las sombras y las maguas del otoño. Benito Pérez Gil, el
bibliotecario, mientras coloca los libros en las estanterías, piensa en la
muerte de un joven de nuestra querida Taknara en
Afganistán. Algunos familiares se preguntan en alta voz: ¿Qué pintamos allí? Es
una buena pregunta para una reflexión. Decide compartir con Raquel un correo
con sus cavilaciones sobre el tema. Hola amiga:
No hace mucho te encontré en una gran
superficie y me dijiste que tu hija menor estaba opositando para optar a la
policía municipal en un municipio de nuestras medianías. Me llama la atención
la abundante demanda que hay actualmente por las profesiones uniformadas: policía municipal, autonómica,
del estado, guardia civil, bombero, militar… Supongo que algunos pretenderán
ante todo tener un empleo estable en esta época de abundante paro y empleo
precario. Por otro lado me doy con algunos jóvenes de ambos sexos que lo que
les gusta es el uniforme y lo que simboliza. No hay que olvidar que ha habido y
existen féminas que dicha vestimenta les pone, les resulta atractiva en el sexo
opuesto.
Independiente de lo expuesto, Raquel,
existen bastantes candidatos a las mencionadas profesiones con “posibles
vocaciones”. Entrecomillo lo de posibles, pues no se hacen realidad hasta que
no las lleven a la práctica sobre el terreno, con el riesgo que ello conlleva.
Para nosotros lo del servicio militar fue algo diferente. Era obligatorio en un
estado social y políticamente dictatorial. Fuimos y pasamos unos meses o años allí,
algunas veces soportando un trato vejatorio. Deseábamos que pasara lo antes
posible. Eso no quita que hubiera militares profesionales con vocación.
Para nosotros, amiga Raquel, lo militar lo
relacionábamos con dictadura, poder fáctico, coercitivo, represivo sobre la
sociedad civil que unido al político y al religioso formaban un trío temido.
Los ejemplos de las dictaduras sudamericanas al servicio de los intereses
imperialistas, de las multinacionales capitalistas y el caciquismo local nos
confirmaron en la idea que teníamos. Posteriormente algunos jóvenes se negaron
a realizar el servicio militar obligatorio, ya sea sustituyéndolo por un
servicio civil u oponiéndose abiertamente a cualquier servicio sustitutorio. Se vieron así abocados a la privación de
libertad en las cárceles de los últimos estertores de la dictadura o en las de
la nueva democracia representativa.
Actualmente, Raquel, se tiene la libertad
para optar o no a formar parte de las fuerzas armadas. La libertad en parte es
teórica porque razones de tipo económico o por una visión deformada que se
difunde los medios de comunicación, el cine… En EE.UU
existen muchos jóvenes de origen sudamericano que ingresan en su aparato
militar por razones de tipo económico, laboral o para conseguir la
nacionalidad.
En el estado español sucede algo parecido.
Muchos jóvenes se ven sorprendidos en conflictos bélicos en los que ellos en un
principio no pensaban verse envueltos. Así, cuando surgen muertes como la del
joven canario, mucha gente se lleva las manos a la cabeza. En la guerra, por
desgracia se pierde la vida, muchas veces defendiendo intereses que no son los
del pueblo sino los de las grandes compañías multinacionales por mucho que los
adornen con decisiones de la ONU o la OTAN.
Bueno querida Raquel, te dejo con unos
versos referidos al tema que nos ocupa:
Qué les encanta el
uniforme / a ese joven y a esa joven / que de la guerra no saben / pues tienen
una idea deforme. / Qué pintarán allí en
ella / en la extraña patria aquella. / Les convierten en policías / de intereses vigías / ajenos, ¡no es la guerra bella!