Las ventajas de un país independiente: el ejemplo más cercano
Francisco-Pablo
De Luca (*)
Se habla mucho, y mal, de
nuestro vecino
país marroquí. Subdesarrollo, miseria, hambre… y un sinfín
de elementos perturbadores de la conciencia que en Canarias desgraciadamente han
calado a través del consabido desprecio (producto de la ignorancia popular) al
“moro”. Extrañas y maliciosas ideas de supuestas invasiones, en el caso de
que nuestro país consiga la ansiada independencia, se han ido perfilando en
nuestro pueblo a lo largo de los años en un intervalo cronológico que va
principalmente desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Estas
ideas negativas se han ido forjando cronológicamente por hechos históricos
relacionados con la presencia de la Metrópoli española en aquel país a lo
largo del proceso colonial llevado a cabo por esa potencia europea. Desde las
campañas militares del General Juan Prim (1859-1860) por las cuales el sultán
de Marruecos “cedió” el territorio de Ifni a España (lo que le valió el título
de Marqués de Castillejos) hasta la recuperación definitiva en 1969 de dicho
territorio, convertido por el franquismo en “provincia española de
ultramar” en
Hoy día, y gracias al esfuerzo del pueblo y del gobierno marroquí,
después de 53 años de soberanía e independencia plena el país va saliendo
adelante y forma parte, junto a Libia, Argelia, Tunisia, Nigeria y Sudáfrica,
de un grupo de naciones que están llamadas a liderar en un futuro próximo el
desarrollo económico y político, y por tanto democrático, de nuestro
continente con el decidido apoyo de la UE. El país maghrebí constituye hoy en
día el más firme apoyo político y militar de la diplomacia occidental del eje
UE-USA y es un aliado fiel, en consonancia con sus propios intereses socio-económicos,
frente a la amenaza terrorista que representa Al-Qaida, muy alejada del Islam
moderado y de la tradición sunnita de Marruecos y que ya se mueve en países de
nuestro entorno más próximo como Mauritania, Argelia, Malí o Niger, y quien
sabe si en un futuro más o menos cercano en frente mismo de Canarias. Y a buen
entendedor sobran las palabras.
Por supuesto, y ante las más que seguras objeciones que pueden provocar
estas aseveraciones en relación a Marruecos, somos conscientes de las largas
sombras que proyecta un régimen dinástico de corte teocrático que
evidentemente chocan con el pensamiento crítico inherente a una mentalidad
verdaderamente democrática. Pero, repetimos, haciendo abstracción de este
hecho e independientemente del tipo de gobierno que impere en el país, es sin
duda innegable el desarrollo socio-económico que allí se está produciendo.
Con datos objetivos, científicos y estadísticamente constatados por los
observadores internacionales, se aprecia claramente la liberalización económica
impulsada por el gobierno marroquí, que maneja con gran soltura una serie de
variables que apuntan hacia objetivos a medio y largo plazo muy factibles de
conseguir. Variables como la actualización de los puertos francos, la energía
nuclear civil (apoyada por Francia) o, en su caso, la utilización de energías
alternativas, entre otras, indican una insospechada madurez política y económica
en esta joven nación norteafricana.
El presente artículo pretende clarificar y ampliar el escaso
conocimiento existente en relación a nuestro vecino país por parte de nuestro
pueblo canario y erradicar de una vez el extendido temor a una pretendida
“invasión”, en el caso de que Canarias acceda a la independencia. Es
demencial pensar que un país, en francas vías de desarrollo y con unas
relaciones con la UE absolutamente privilegiadas, se ocupe de “invadir” por
la fuerza un Estado Archipielágico soberano, saltándose organismos
internacionales como la ONU o la propia UA, por ejemplo. ¿En qué cabeza cabe
que un gobierno marroquí, que está demostrando sensatez política en temas
como Sebta o Melilia, enclaves coloniales españoles, o en la prudencia mostrada
en relación a la soberanía de una buena parte de las aguas que rodean
Canarias, se vaya a embarcar en semejante y disparatada aventura? No se puede
entender que en una nación soberana en donde la dignidad y la “shuma”
(vergüenza) existen de forma muy arraigada en su sociedad civil, de mayoría
bereber y de probada nobleza y, además, en un país en el que la buena imagen
exterior es absolutamente determinante entre sus dirigentes, se vayan a
“cagar” (perdón por la expresión) las manos invadiendo un pequeño Archipiélago
soberano e independiente. Es ridículo y es una secular patraña inventada por
los españoles y allegados isleños, a fin de que el pueblo canario nunca rompa
las amarras con la metrópoli.
Marruecos, (que por otra parte aspira a ser sede de los Juegos Olímpicos
en el futuro), respetará escrupulosamente la voluntad del pueblo isleño si
este se decide por la independencia, como estamos viendo por la creciente toma
de conciencia en las movilizaciones populares presentes y futuras. El gobierno
alauita abogará por unas magnificas relaciones políticas, culturales y económicas
de buena vecindad. Es la opinión de la clase dirigente del país, formada
mayoritariamente en Francia (cuna europea de la democracia y de los derechos
humanos), que se distingue por su educación y su savoir faire. En ese país
se combate el fanatismo islámico y el terrorismo (fueron muy patentes las
muestras de solidaridad del pueblo marroquí ante el atentado del 11-M en
Madrid), en estrecha colaboración y alineamiento con el bloque occidental que
forman los EEUU y Europa Occidental. Así que eso de “moros salvajes e
invasores con el cuchillo entre los dientes”, es una falacia. De la misma
forma que Libia nunca ha invadido la pequeña Isla de Malta, estado
independiente, situada en el Mediterráneo, o que Senegal o Mauritania nunca lo
han hecho con el Archipiélago soberano de Cabo Verde, situado en el Océano Atlántico
y considerado africano (a pesar de estar más lejos del continente que lo está
Canarias), o que jamás se les ha ocurrido a Mozambique o Madagascar invadir el
Archipiélago independiente de las Comores, allá en el Océano Indico,
Marruecos nunca pasaría por un escándalo semejante en relación con Canarias.
Marruecos,
hoy.
Marruecos, muchas veces descrito como rural, feudal y rozando el
analfabetismo, está en plena mutación. El 56% de su población vive hoy en día
en el medio urbano, frente a un 10% a principios del siglo XX. El país, y esto
constituye indudablemente un esfuerzo gigantesco dado el secular grado de
subdesarrollo, está electrificado en un 96% de su territorio. El acceso a las
“mass- media”, a la Informática y a la cultura en general, excepción hecha
de ciertos lastres de censura que aún subsisten avivados por las fuerzas más
conservadoras, está generalizado y el índice de lectura aumentó
considerablemente entre la población en los últimos diez años. El esfuerzo
desplegado en Educación y en las campañas de alfabetización en el medio rural
montañoso del centro y sur del país, así como el impulso de la enseñanza
oficial de la lengua tamazight o bereber y el desarrollo del alfabeto tifinagh
en las escuelas primarias (promovidos por el IRCAM), suponen un gran avance a
pesar del indisimulado incomodo de los sectores religiosos más integristas. La
gran mayoría silenciosa y democrática se va imponiendo paulatinamente. La
modernización se ha acelerado por la reforma de la Moudawana (Código de
familia), una valiente decisión política en un país de confesión musulmana
por la cual desde 2004 las mujeres no tienen necesidad de “tutores” para
contraer matrimonio, así como el derecho a divorciarse. Ellas deciden con quién
se casan, cómo y cuando e, igualmente, en caso de desavenencias o maltrato
pueden iniciar un proceso legal de divorcio, en clara reacción al tradicional
repudio reservado exclusivamente a los hombres.
La aparición de una clase media cada vez más numerosa es otro de los
reveladores indicativos de que algo está cambiando en el país. Es posiblemente
el comienzo del fin de un modelo social bipolar y socialmente injusto que lo ha
estigmatizado durante mucho tiempo. Los resultados de una investigación sobre
la evolución de la sociedad marroquí emprendida en 2005 por el Alto
Comisariado del Plan (HCP) y publicados el 6 de Mayo del pasado año revela que
está emergiendo una verdadera clase media que tiende a consumir vorazmente en
los cada vez más numerosos hipermercados (Marjane, por ejemplo, equivalente a
Alcampo). El debate está servido. Los sectores más conservadores se rasgan las
vestiduras por lo que esta modernización pueda influir sobre los valores más
tradicionales de la sociedad. Pero el avance del desarrollo y de la globalización
(indudablemente apoyada por Occidente) es inexorable, a través de la inversión
privada extranjera que goza de amplias simplificaciones burocráticas y legales.
Estas circunstancias permiten obviamente una activación económica como
consecuencia de la penetración empresarial de carácter mixto o no, dependiendo
del total del capital invertido o en calidad de socios con el capital nacional.
Ahmed Lahlimi, de la HCP, asegura que la clase media supone un 53% de la
población marroquí, es decir, 16,3 millones de personas de las cuales el 62,9
% vive en el medio urbano. Es significativo, por tanto, que un 37,1 % de la
población rural sea de clase media. Impensable hace una década. El resto de la
población que no pertenece a la clase media, el 47%, se distribuye entre la
clase modesta (34%) y la clase acomodada (13%).
Sorpresivamente, según este estudio las clases medias abundan más en el
oriente del país (Oujda) que en las regiones de Tánger o Rabat. Sin embargo,
es preciso tener en cuenta para ser veraces, que la emergente clase media
marroquí no se puede comparar, por ejemplo, con la clase media canaria (a pesar
de la crisis) de indudable mayor poder adquisitivo. Lo normal es que de un país
secularmente pobre como Marruecos la clase media emergente sea aún “pobre”.
Y decimos aún porque las posibilidades de riqueza de este país soberano están
vislumbrándose en el futuro. Y más con las recientes y prometedoras
prospecciones petrolíferas llevadas a cabo recientemente.
Por su parte, el economista Driss Benali rebaja al 30% la
clase media marroquí si se tienen en cuenta los factores culturales y
educacionales de las familias. En esta guerra de definiciones influyen
evidentemente los criterios en los cuales se base el concepto de “clase
media” en sí mismo. Así, para el Banco Mundial, las clases medias marroquies
representarían el 84,1 % de la población y según los criterios vigentes en
Tunisia, por ejemplo, esta cifra se rebaja al 78%.
Evidentemente, el país no escapa en cierta forma a la envolvente de la
crisis financiera internacional. Esta última se muestra principalmente entre la
clase media desde hace un año con endeudamientos y precariedad en el empleo que
se traduce en el aumento de contrataciones a tiempo parcial, etcétera,
coincidiendo, por ejemplo, con cierta disminución del turismo, una de las
principales fuentes de riqueza del país. No obstante, según el Gobierno, las
clases medias son desde hace cinco años, el objeto de todas las atenciones,
aparte de las ayudas del caudal público que tradicionalmente se han venido
otorgando a las clases más desfavorecidas. Las clases más pudientes
pertenecientes a la oligarquía han pretendido y pretenden, desgraciadamente
como en todas partes, beneficiarse igualmente de las políticas públicas a través
del tráfico de influencias que también existe en determinados estamentos de la
sociedad y del establishment. Un dato es claro: las autoridades de
Marruecos se han propuesto a corto y medio plazo recuperar el retraso socioeconómico
en relación a Tunisia, uno los países más desarrollados del norte de Africa.
Incluso, con el reciente descubrimiento de petróleo en aguas del Atlántico próximas
a Canarias y la definitiva apuesta por la energía nuclear de uso pacífico,
destinada a la electrificación total del país, se pretende erigir al país
como punta de lanza del Maghreb, teniendo en cuenta las ventajas geoestratégicas
del territorio nacional.
En relación a las clases
medias, en fin, se señala desde el Gobierno la necesidad de que todas las políticas
públicas sean estratégicamente encaminadas a aumentar y fortalecer dichos
segmentos de población, a fin de que constituyan la base del edificio social y
de la estabilidad y que actúen de catalizador de la producción y de la
creatividad en todos los campos del tejido económico. Se pretende aprovechar el
caudal de una mayoritaria población joven, preparándola a todos los niveles e
invirtiendo en tecnología punta, Informática, en programas I+D, etcétera. En
resumen, se trata de edificar el Marruecos del
futuro, acorde con el siglo XXI y, consecuentemente, sinónimo de democratización
pese a la confesionalidad islámica del país, conjugando armónicamente tradición
y modernidad.
Refiriéndonos al Urbanismo y la construcción, el Ministerio del ramo
apuesta por beneficiar a las clases medias a la hora de acceder a la vivienda
(matrimonios jóvenes), mediante la construcción masiva de 50.000 villas o
bungalows económicos entre el 2008 y el 2010. Se ha comprometido
igualmente a garantizar los créditos inmobiliarios hasta un nivel de 800.000 DH
por medio de Fogarim, unos fondos de garantía bancaria para las clases más
desfavorecidas e irregulares. Por su parte, Lahlimi sugiere, en caso de
previsibles dificultades económicas entre las clases medias, una adecuada política
de fiscalidad según la cual se
revise a la baja el impuesto de la renta en un 20%, lo que mejoraría el
disponible líquido adquisitivo de las familias en un 1,2 % y aumentaría el
volumen de consumo global en un 0,8%.
Respecto al turismo y según fuentes del Ministerio, los indicadores para
el primer semestre del 2009 apuntan a que el país se dirige hacia el objetivo
que se fijó: 10 millones de turistas en el 2010. Con 3,5 millones de turistas
entre enero y junio pasado, el aumento se cifra en un 9% en relación al primer
semestre de 2008. Un dato muy significativo que se debería tener en cuenta en
Canarias (como mercado competencial), con la diversificación cultural y
tradicional isleña, la conservación de los ecosistemas, la rehabilitación
hotelera y el trato adecuado a los turistas (en Marruecos se cuida al máximo)
de nuestro septenario país, que se potenciaría debidamente en caso de ser
soberanos.
En Marruecos el turismo representa ya el 10% del PIB y es el fruto del
trabajo de los diversos agentes del sector movilizados por el refuerzo de
enlaces aéreos con Europa y la puesta en práctica a nivel de las
infraestructuras del programa “Vision
Como ejemplo de la importancia de las inversiones extranjeras y de las
facilidades que se dan a los emprendedores del sector turístico, el caso del
sudafricano Sol Kerzner es único. Es el introductor en el país del concepto de
estación balnearia de lujo inaugurada a finales de 2009 en El-Jadida, a unos
cien kilómetros al suroeste de Casablanca.
De todas formas, y retomando el tema de la crisis internacional y la
recesión económica, el país ha mostrado una gran capacidad de resistencia
frente a aquella, aún teniendo en cuenta las repercusiones negativas en
determinados sectores productivos en relación a la demanda extranjera. A pesar
de esto, la economía marroquí registró una tasa de crecimiento en 2009 del
5,3 %, en un contexto no inflacionista (2% en 2009, frente al 16,2 % de Egipto).
Los sectores agrícola (con una campaña excepcional de demanda interna y
externa), así como el sector de industrias de transformación y la producción
de fosfatos del Sahara Occidental (con un aumento del 23% en 3º trimestre
2009), del ácido fosfórico( 8,4%
anual) o de los abonos químicos o naturales (57,2% anual), indican someramente
un cierto sostenimiento, a pesar de que la crisis golpeó a nivel de los
intercambios en relación con la bajada de la demanda exterior y del
import-export de los bienes de servicio.
Señalemos, en fin, que los diversos operadores económicos preveen un
aumento de las inversiones en 2010, tanto nacionales como extranjeras, con un índice
de confianza empresarial en la economía marroquí bastante elevado corroborado,
por otra parte, por el indicador Doing Business 2010 que sitúa al país en el
puesto 128 para este año, avanzando dos puestos en relación al 2009 (en el que
ocupaba el puesto 130), sobre un total de 183 economías mundiales, lo que
representa una pequeña evolución positiva a pesar de la crisis internacional.
Proyectos ya realizados, como la apertura en 2009 de dos estaciones turísticas
del Plan Azur, en Saidia y Mazagan, el lanzamiento del Puerto Franco de Tánger
(Tanger Med), en abierta competencia con el puerto español de Algeciras, el
mejoramiento urbanístico del Valle de Bouregreg, en Rabat, los proyectos estratégicos
y estructurales en autopistas, energías alternativas y nucleares civiles (a
largo plazo, en la región de Tan-Tan), industrias, hábitat, etcétera, así
como, igualmente en Tánger, el proyecto de instalación de una fábrica
Renault, nos indican muy a las claras las ventajas que supone la soberanía a la
hora de la toma de decisiones en relación al bienestar y al progreso de un país
sin la injerencia de las respectivas Metrópolis colonizadoras (España y
Francia), desde que Marruecos accedió a la independencia política y económica
en 1956. En este año 2010 en el que se insta por la ONU a la descolonización
de los territorios coloniales que aún subsisten, como es el caso de Canarias,
bueno sería reflexionar al respecto, habida cuenta de que existen, o deben
existir, Estados, insulares o no, grandes o pequeños, libres y soberanos, que
deciden por sí solos y con sus propios recursos (mayores o menores), el
progreso de sus respectivos pueblos gobernados por una clase dirigente honesta y
suficientemente capaz.
Paradójicamente, la primera Cumbre UE-Marruecos se celebrará durante el
primer semestre de 2010, bajo la presidencia de España (una de las dos ex-metrópolis),
calificada como "muy importante" por el ministro español de Asuntos
Exteriores, Sr. Moratinos. En un clima de absoluta buena disposición por parte
del Estado Español con su antigua colonia, sin rencores de ningún tipo, esta
Cumbre es "portadora de un gran valor simbólico e histórico", según
el ministro español. Y allí paz y en el cielo gloria, sin ningún problema.
Tomemos nota.
(*) Vpte. del Centro de Estudios
Imazighen de Canarias (CEIC)
Publicado en la Revista Semanal, La Prensa, de El Día, 13-03-2010