Las ventajas de un país independiente: el ejemplo más cercano

 

 

Francisco-Pablo  De Luca (*)

 

 

Se habla mucho, y mal, de nuestro vecino país marroquí. Subdesarrollo, miseria, hambre… y un sinfín de elementos perturbadores de la conciencia que en Canarias desgraciadamente han calado a través del consabido desprecio (producto de la ignorancia popular) al “moro”. Extrañas y maliciosas ideas de supuestas invasiones, en el caso de que nuestro país consiga la ansiada independencia, se han ido perfilando en nuestro pueblo a lo largo de los años en un intervalo cronológico que va principalmente desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Estas ideas negativas se han ido forjando cronológicamente por hechos históricos relacionados con la presencia de la Metrópoli española en aquel país a lo largo del proceso colonial llevado a cabo por esa potencia europea. Desde las campañas militares del General Juan Prim (1859-1860) por las cuales el sultán de Marruecos “cedió” el territorio de Ifni a España (lo que le valió el título de Marqués de Castillejos) hasta la recuperación definitiva en 1969 de dicho territorio, convertido por el franquismo en “provincia española de ultramar” en 1958, ha llovido mucho. El Reino de Marruecos reivindicó su devolución a partir de la independencia (1956), apoyando un movimiento guerrillero, el ELN, Ejército de Liberación Nacional (por cierto, denominado "terrorista" en los medios españoles de la época), embrión de las actuales FAR (Forces Armées Royales) y que desarrolló una justa guerra de defensa de la integridad del territorio nacional marroquí. Anteriormente, la batalla de Annual, en 1921, supuso un serio revés para el colonialismo que atenazaba con mano de hierro las tierras del norte del país bajo la forma de Protectorado. En aquella batalla, el lider bereber rifeño Abd-el-Krim infligió a las tropas españolas de ocupación comandadas por el general Silvestre la segunda mayor derrota después de la de la victoria guanche de Acentejo, en Tenerife, casi cinco siglos antes. A esta acción siguieron otras que llevaron a cabo los patriotas rifeños incluso hasta las mismas puertas de Melilla. Estos hechos, en su conjunto, provocaron en España reacciones políticas de todo tipo y el surgimiento del ancestral odio al “moro”. En el caso de Annual provocó incluso el advenimiento de la dictadura del general Primo de Rivera. Ha transcurrido el tiempo y las heridas morales de aquellos acontecimientos han ido cicatrizando al menos a niveles políticos y diplomáticos, aunque no del todo en la memoria colectiva del pueblo español por los episodios sangrientos citados más arriba. Los descendientes de aquellos militares europeos que perdieron estúpidamente la vida defendiendo como “patriotas” lo que tan sólo era un territorio de posesión colonial del que España se beneficiaba económicamente como potencia administradora, no perdonan, ni olvidan, en lo más profundo de sus subconscientes.

 

     Hoy día, y gracias al esfuerzo del pueblo y del gobierno marroquí, después de 53 años de soberanía e independencia plena el país va saliendo adelante y forma parte, junto a Libia, Argelia, Tunisia, Nigeria y Sudáfrica, de un grupo de naciones que están llamadas a liderar en un futuro próximo el desarrollo económico y político, y por tanto democrático, de nuestro continente con el decidido apoyo de la UE. El país maghrebí constituye hoy en día el más firme apoyo político y militar de la diplomacia occidental del eje UE-USA y es un aliado fiel, en consonancia con sus propios intereses socio-económicos, frente a la amenaza terrorista que representa Al-Qaida, muy alejada del Islam moderado y de la tradición sunnita de Marruecos y que ya se mueve en países de nuestro entorno más próximo como Mauritania, Argelia, Malí o Niger, y quien sabe si en un futuro más o menos cercano en frente mismo de Canarias. Y a buen entendedor sobran las palabras.

 

     Por supuesto, y ante las más que seguras objeciones que pueden provocar estas aseveraciones en relación a Marruecos, somos conscientes de las largas sombras que proyecta un régimen dinástico de corte teocrático que evidentemente chocan con el pensamiento crítico inherente a una mentalidad verdaderamente democrática. Pero, repetimos, haciendo abstracción de este hecho e independientemente del tipo de gobierno que impere en el país, es sin duda innegable el desarrollo socio-económico que allí se está produciendo. Con datos objetivos, científicos y estadísticamente constatados por los observadores internacionales, se aprecia claramente la liberalización económica impulsada por el gobierno marroquí, que maneja con gran soltura una serie de variables que apuntan hacia objetivos a medio y largo plazo muy factibles de conseguir. Variables como la actualización de los puertos francos, la energía nuclear civil (apoyada por Francia) o, en su caso, la utilización de energías alternativas, entre otras, indican una insospechada madurez política y económica en esta joven nación norteafricana.

        

     El presente artículo pretende clarificar y ampliar el escaso conocimiento existente en relación a nuestro vecino país por parte de nuestro pueblo canario y erradicar de una vez el extendido temor a una pretendida “invasión”, en el caso de que Canarias acceda a la independencia. Es demencial pensar que un país, en francas vías de desarrollo y con unas relaciones con la UE absolutamente privilegiadas, se ocupe de “invadir” por la fuerza un Estado Archipielágico soberano, saltándose organismos internacionales como la ONU o la propia UA, por ejemplo. ¿En qué cabeza cabe que un gobierno marroquí, que está demostrando sensatez política en temas como Sebta o Melilia, enclaves coloniales españoles, o en la prudencia mostrada en relación a la soberanía de una buena parte de las aguas que rodean Canarias, se vaya a embarcar en semejante y disparatada aventura? No se puede entender que en una nación soberana en donde la dignidad y la “shuma” (vergüenza) existen de forma muy arraigada en su sociedad civil, de mayoría bereber y de probada nobleza y, además, en un país en el que la buena imagen exterior es absolutamente determinante entre sus dirigentes, se vayan a “cagar” (perdón por la expresión) las manos invadiendo un pequeño Archipiélago soberano e independiente. Es ridículo y es una secular patraña inventada por los españoles y allegados isleños, a fin de que el pueblo canario nunca rompa las amarras con la metrópoli.

       

     Marruecos, (que por otra parte aspira a ser sede de los Juegos Olímpicos en el futuro), respetará escrupulosamente la voluntad del pueblo isleño si este se decide por la independencia, como estamos viendo por la creciente toma de conciencia en las movilizaciones populares presentes y futuras. El gobierno alauita abogará por unas magnificas relaciones políticas, culturales y económicas de buena vecindad. Es la opinión de la clase dirigente del país, formada mayoritariamente en Francia (cuna europea de la democracia y de los derechos humanos), que se distingue por su educación y su savoir faire. En ese país se combate el fanatismo islámico y el terrorismo (fueron muy patentes las muestras de solidaridad del pueblo marroquí ante el atentado del 11-M en Madrid), en estrecha colaboración y alineamiento con el bloque occidental que forman los EEUU y Europa Occidental. Así que eso de “moros salvajes e invasores con el cuchillo entre los dientes”, es una falacia. De la misma forma que Libia nunca ha invadido la pequeña Isla de Malta, estado independiente, situada en el Mediterráneo, o que Senegal o Mauritania nunca lo han hecho con el Archipiélago soberano de Cabo Verde, situado en el Océano Atlántico y considerado africano (a pesar de estar más lejos del continente que lo está Canarias), o que jamás se les ha ocurrido a Mozambique o Madagascar invadir el Archipiélago independiente de las Comores, allá en el Océano Indico, Marruecos nunca pasaría por un escándalo semejante en relación con Canarias.

 

Marruecos, hoy.

 

     Marruecos, muchas veces descrito como rural, feudal y rozando el analfabetismo, está en plena mutación. El 56% de su población vive hoy en día en el medio urbano, frente a un 10% a principios del siglo XX. El país, y esto constituye indudablemente un esfuerzo gigantesco dado el secular grado de subdesarrollo, está electrificado en un 96% de su territorio. El acceso a las “mass- media”, a la Informática y a la cultura en general, excepción hecha de ciertos lastres de censura que aún subsisten avivados por las fuerzas más conservadoras, está generalizado y el índice de lectura aumentó considerablemente entre la población en los últimos diez años. El esfuerzo desplegado en Educación y en las campañas de alfabetización en el medio rural montañoso del centro y sur del país, así como el impulso de la enseñanza oficial de la lengua tamazight o bereber y el desarrollo del alfabeto tifinagh en las escuelas primarias (promovidos por el IRCAM), suponen un gran avance a pesar del indisimulado incomodo de los sectores religiosos más integristas. La gran mayoría silenciosa y democrática se va imponiendo paulatinamente. La modernización se ha acelerado por la reforma de la Moudawana (Código de familia), una valiente decisión política en un país de confesión musulmana por la cual desde 2004 las mujeres no tienen necesidad de “tutores” para contraer matrimonio, así como el derecho a divorciarse. Ellas deciden con quién se casan, cómo y cuando e, igualmente, en caso de desavenencias o maltrato pueden iniciar un proceso legal de divorcio, en clara reacción al tradicional repudio reservado exclusivamente a los hombres.

       

     La aparición de una clase media cada vez más numerosa es otro de los reveladores indicativos de que algo está cambiando en el país. Es posiblemente el comienzo del fin de un modelo social bipolar y socialmente injusto que lo ha estigmatizado durante mucho tiempo. Los resultados de una investigación sobre la evolución de la sociedad marroquí emprendida en 2005 por el Alto Comisariado del Plan (HCP) y publicados el 6 de Mayo del pasado año revela que está emergiendo una verdadera clase media que tiende a consumir vorazmente en los cada vez más numerosos hipermercados (Marjane, por ejemplo, equivalente a Alcampo). El debate está servido. Los sectores más conservadores se rasgan las vestiduras por lo que esta modernización pueda influir sobre los valores más tradicionales de la sociedad. Pero el avance del desarrollo y de la globalización (indudablemente apoyada por Occidente) es inexorable, a través de la inversión privada extranjera que goza de amplias simplificaciones burocráticas y legales. Estas circunstancias permiten obviamente una activación económica como consecuencia de la penetración empresarial de carácter mixto o no, dependiendo del total del capital invertido o en calidad de socios con el capital nacional.

 

     Ahmed Lahlimi, de la HCP, asegura que la clase media supone un 53% de la población marroquí, es decir, 16,3 millones de personas de las cuales el 62,9 % vive en el medio urbano. Es significativo, por tanto, que un 37,1 % de la población rural sea de clase media. Impensable hace una década. El resto de la población que no pertenece a la clase media, el 47%, se distribuye entre la clase modesta (34%) y la clase acomodada (13%).

      

     Sorpresivamente, según este estudio las clases medias abundan más en el oriente del país (Oujda) que en las regiones de Tánger o Rabat. Sin embargo, es preciso tener en cuenta para ser veraces, que la emergente clase media marroquí no se puede comparar, por ejemplo, con la clase media canaria (a pesar de la crisis) de indudable mayor poder adquisitivo. Lo normal es que de un país secularmente pobre como Marruecos la clase media emergente sea aún “pobre”. Y decimos aún porque las posibilidades de riqueza de este país soberano están vislumbrándose en el futuro. Y más con las recientes y prometedoras prospecciones petrolíferas llevadas a cabo recientemente.

      

     Por su parte, el economista Driss Benali rebaja al 30% la clase media marroquí si se tienen en cuenta los factores culturales y educacionales de las familias. En esta guerra de definiciones influyen evidentemente los criterios en los cuales se base el concepto de “clase media” en sí mismo. Así, para el Banco Mundial, las clases medias marroquies representarían el 84,1 % de la población y según los criterios vigentes en Tunisia, por ejemplo, esta cifra se rebaja al 78%.  

    

     Evidentemente, el país no escapa en cierta forma a la envolvente de la crisis financiera internacional. Esta última se muestra principalmente entre la clase media desde hace un año con endeudamientos y precariedad en el empleo que se traduce en el aumento de contrataciones a tiempo parcial, etcétera, coincidiendo, por ejemplo, con cierta disminución del turismo, una de las principales fuentes de riqueza del país. No obstante, según el Gobierno, las clases medias son desde hace cinco años, el objeto de todas las atenciones, aparte de las ayudas del caudal público que tradicionalmente se han venido otorgando a las clases más desfavorecidas. Las clases más pudientes pertenecientes a la oligarquía han pretendido y pretenden, desgraciadamente como en todas partes, beneficiarse igualmente de las políticas públicas a través del tráfico de influencias que también existe en determinados estamentos de la sociedad y del establishment. Un dato es claro: las autoridades de Marruecos se han propuesto a corto y medio plazo recuperar el retraso socioeconómico en relación a Tunisia, uno los países más desarrollados del norte de Africa. Incluso, con el reciente descubrimiento de petróleo en aguas del Atlántico próximas a Canarias y la definitiva apuesta por la energía nuclear de uso pacífico, destinada a la electrificación total del país, se pretende erigir al país como punta de lanza del Maghreb, teniendo en cuenta las ventajas geoestratégicas del territorio nacional.  

      

     En relación  a las clases medias, en fin, se señala desde el Gobierno la necesidad de que todas las políticas públicas sean estratégicamente encaminadas a aumentar y fortalecer dichos segmentos de población, a fin de que constituyan la base del edificio social y de la estabilidad y que actúen de catalizador de la producción y de la creatividad en todos los campos del tejido económico. Se pretende aprovechar el caudal de una mayoritaria población joven, preparándola a todos los niveles e invirtiendo en tecnología punta, Informática, en programas I+D, etcétera. En resumen, se trata de edificar el Marruecos  del futuro, acorde con el siglo XXI y, consecuentemente, sinónimo de democratización pese a la confesionalidad islámica del país, conjugando armónicamente tradición y modernidad. 

 

     Refiriéndonos al Urbanismo y la construcción, el Ministerio del ramo apuesta por beneficiar a las clases medias a la hora de acceder a la vivienda (matrimonios jóvenes), mediante la construcción masiva de 50.000 villas o  bungalows económicos entre el 2008 y el 2010. Se ha comprometido igualmente a garantizar los créditos inmobiliarios hasta un nivel de 800.000 DH  por medio de Fogarim, unos fondos de garantía bancaria para las clases más desfavorecidas e irregulares. Por su parte, Lahlimi sugiere, en caso de previsibles dificultades económicas entre las clases medias, una adecuada política de fiscalidad  según la cual se revise a la baja el impuesto de la renta en un 20%, lo que mejoraría el disponible líquido adquisitivo de las familias en un 1,2 % y aumentaría el volumen de consumo global en un 0,8%.

     

     Respecto al turismo y según fuentes del Ministerio, los indicadores para el primer semestre del 2009 apuntan a que el país se dirige hacia el objetivo que se fijó: 10 millones de turistas en el 2010. Con 3,5 millones de turistas entre enero y junio pasado, el aumento se cifra en un 9% en relación al primer semestre de 2008. Un dato muy significativo que se debería tener en cuenta en Canarias (como mercado competencial), con la diversificación cultural y tradicional isleña, la conservación de los ecosistemas, la rehabilitación hotelera y el trato adecuado a los turistas (en Marruecos se cuida al máximo) de nuestro septenario país, que se potenciaría debidamente en caso de ser soberanos. 

   

     En Marruecos el turismo representa ya el 10% del PIB y es el fruto del trabajo de los diversos agentes del sector movilizados por el refuerzo de enlaces aéreos con Europa y la puesta en práctica a nivel de las infraestructuras del programa “Vision 2010” , así como de nuevas estaciones balnearias y la promoción del turismo cultural del plan “Azur". Concretamente existe un interés de conectar Agadir por vía aérea directa con las ciudades alemanas, a sugerir en el Congreso de Agencias de Viajes, a finales del 2010. No obstante, aunque se observó un aumento de las llegadas de turistas (+5%) se produjo una disminución de las pernoctaciones (-2,1%) y de los ingresos (-7,7%).

 

     Como ejemplo de la importancia de las inversiones extranjeras y de las facilidades que se dan a los emprendedores del sector turístico, el caso del sudafricano Sol Kerzner es único. Es el introductor en el país del concepto de estación balnearia de lujo inaugurada a finales de 2009 en El-Jadida, a unos cien kilómetros al suroeste de Casablanca.   

 

     De todas formas, y retomando el tema de la crisis internacional y la recesión económica, el país ha mostrado una gran capacidad de resistencia frente a aquella, aún teniendo en cuenta las repercusiones negativas en determinados sectores productivos en relación a la demanda extranjera. A pesar de esto, la economía marroquí registró una tasa de crecimiento en 2009 del 5,3 %, en un contexto no inflacionista (2% en 2009, frente al 16,2 % de Egipto).

 

     Los sectores agrícola (con una campaña excepcional de demanda interna y externa), así como el sector de industrias de transformación y la producción de fosfatos del Sahara Occidental (con un aumento del 23% en 3º trimestre 2009),  del ácido fosfórico( 8,4% anual) o de los abonos químicos o naturales (57,2% anual), indican someramente un cierto sostenimiento, a pesar de que la crisis golpeó a nivel de los intercambios en relación con la bajada de la demanda exterior y del import-export de los bienes de servicio.

 

    Señalemos, en fin, que los diversos operadores económicos preveen un aumento de las inversiones en 2010, tanto nacionales como extranjeras, con un índice de confianza empresarial en la economía marroquí bastante elevado corroborado, por otra parte, por el indicador Doing Business 2010 que sitúa al país en el puesto 128 para este año, avanzando dos puestos en relación al 2009 (en el que ocupaba el puesto 130), sobre un total de 183 economías mundiales, lo que representa una pequeña evolución positiva a pesar de la crisis internacional.

   

     Proyectos ya realizados, como la apertura en 2009 de dos estaciones turísticas del Plan Azur, en Saidia y Mazagan, el lanzamiento del Puerto Franco de Tánger (Tanger Med), en abierta competencia con el puerto español de Algeciras, el mejoramiento urbanístico del Valle de Bouregreg, en Rabat, los proyectos estratégicos y estructurales en autopistas, energías alternativas y nucleares civiles (a largo plazo, en la región de Tan-Tan), industrias, hábitat, etcétera, así como, igualmente en Tánger, el proyecto de instalación de una fábrica Renault, nos indican muy a las claras las ventajas que supone la soberanía a la hora de la toma de decisiones en relación al bienestar y al progreso de un país sin la injerencia de las respectivas Metrópolis colonizadoras (España y Francia), desde que Marruecos accedió a la independencia política y económica en 1956. En este año 2010 en el que se insta por la ONU a la descolonización de los territorios coloniales que aún subsisten, como es el caso de Canarias, bueno sería reflexionar al respecto, habida cuenta de que existen, o deben existir, Estados, insulares o no, grandes o pequeños, libres y soberanos, que deciden por sí solos y con sus propios recursos (mayores o menores), el progreso de sus respectivos pueblos gobernados por una clase dirigente honesta y suficientemente capaz.   

 

     Paradójicamente, la primera Cumbre UE-Marruecos se celebrará durante el primer semestre de 2010, bajo la presidencia de España (una de las dos ex-metrópolis), calificada como "muy importante" por el ministro español de Asuntos Exteriores, Sr. Moratinos. En un clima de absoluta buena disposición por parte del Estado Español con su antigua colonia, sin rencores de ningún tipo, esta Cumbre es "portadora de un gran valor simbólico e histórico", según el ministro español. Y allí paz y en el cielo gloria, sin ningún problema. Tomemos nota. 

 

 

(*) Vpte. del Centro de Estudios Imazighen de Canarias (CEIC)

 

Publicado en la Revista Semanal, La Prensa, de El Día, 13-03-2010