Sarkozy, Black Block y violencia en la
cumbre de
Tica Font
y Pere Ortega
La violencia desarrollada durante
la cumbre de jefes de estado de
* * *
Era previsible que ante la visita de Barack
Obama
y de los jefes de estado europeos a la celebración del 60 aniversario del
nacimiento de
Era normal, pues, que se preparara una contra conferencia, acciones pacíficas
de bloqueo a la reunión de la cumbre y una gran manifestación de protesta
contra
En primer lugar se suspendió el tratado de Schengen para impedir
el paso por las fronteras francesas de personas. Lo pudimos comprobar en la
frontera de
En este clima represivo los organizadores de la contestación contra
Este espacio permitió a la policía tenernos cercados y controlados. Solamente
cerrando los puentes nos tenían confinados en aquel espacio. Era evidente que
no querían que la manifestación transcurriera por Estrasburgo y no estaban
dispuestos a que ningún manifestante entrara a la ciudad.
Los incidentes
El viernes 3 de abril en el campamento se produjeron los primeros incidentes,
entre los cuatro o cinco mil acampados, cerca de la mitad eran miembros del Black Block. Su
indumentaria era bien peculiar, todos ellos iban vestidos de color negro,
pantalón, polares, pasamontañas que
cubría la cabeza, una braga les tapaba la
cara, guantes y gafas negras. Se dedicaron a practicar el vandalismo,
arrancaron y destruyeron mobiliario urbano, formaron barricadas con toda clase
de utensilios en la carretera de acceso al campamento y las incendiaron.
Mientras tiraban piedras contra los periodistas y la policía que se acercó a la
entrada del campamento. Era un aviso de lo que pasaría a al día siguiente.
El sábado día 4 por la mañana estaban programadas las acciones directas noviolentas de
bloqueo de la cumbre oficial de
Pero la manifestación masiva prevista no tuvo la misma suerte. Veamos porqué.
Los accesos al Puente de Europa dónde tenía que
desarrollarse la manifestación estaban cortados por la policía. Seguramente no
por casualidad, sino es más que probable que se trataba de enervar a los
miembros del Black Block que tiraron
piedras y algunos cócteles Molotov contra las
barreras de policía. Detrás de los Black Block y a una
distancia que les permitiera cierta seguridad, se encontraba la mayoría de la
gente que pacíficamente quería acceder al lugar de la manifestación. Esto duró
un par de horas y, finalmente, la policía se retiró y la gente pudo acceder al
lugar dónde tenía que realizarse la manifestación autorizada. Pero mezclados,
los Black Block con el resto de
gente. Como que se trataba de una zona despoblada, a medida que los uniformados
de negro avanzaban, entre tres o cuatro mil, iban destrozando las pocas cosas
que encontraban a su paso, las paradas de autobús quedaron hechas añicos. Pero
a medida que avanzábamos camino de la frontera, una farmacia, un lavado de
coches, una gasolinera, un hotel Ibis y unas
dependencias de aduanas, fueron asaltadas, destrozadas y la gasolinera, el
hotel y la aduana fueron incendiadas ante nuestros ojos. Los periodistas o
gente normal que hacían fotos o filmaba fueron amenazados y en algunos casos
agredidos por los Black Block. Los
manifestantes al ver lo que estaba ocurriendo se refugiaron en el recinto donde
estaba instalado el
escenario central, lugar dónde tenían que celebrarse los conciertos y los
mítines previstos. Tuvo que transcurrir una hora y cuarto desde el inicio del
incendio del hotel para que llegaran los bomberos custodiados por policías para
apagar los incendios.
La única presencia policial en la zona eran dos helicópteros que sobrevolaban
los Black Block tirándoles
bombas de humo y lacrimógenas, los cuales al verse atacados optaron por
refugiarse en el campo dónde se encontraban los pacifistas. Los organizadores, intentaron
hacer cordones de seguridad para impedir que los uniformados de negro entraran
al recinto del escenario. Fue imposible, eran demasiados. Mientras, la policía
desde los helicópteros empezó a tirar botes de humo y gas dónde nosotros nos
encontrábamos. Entonces, se optó por empezar la manifestación por el recorrido
acordado. Pero claro, mezclados con los Black Block. Pronto nos
dimos cuenta que aquello había sido un error. El trayecto transcurría entre
medio de almacenes de la zona portuaria, por un callejón estrecho al final del
cual nos esperaba la policía con una fuerte barrera que impedía el paso. El
desconcierto fue general, no se sabía que hacer. Pero mezclados con los Black Block aquello podía
acabar muy mal. Mientras estos, para cerrar el paso e impedir un ataque de la
policía por la parte de atrás de la manifestación cruzaron dos vagones en una
vía de tren que habíamos atravesado. Mientras otros se dedicaban a destrozar
una oficina de correos que había cerca. Unos retrocedimos y volvimos a los
puentes de entrada al recinto para huir de aquella ratonera, pero los puentes
estaban cerrados por fuertes barreras de policía, no se podía abandonar el
espacio dónde se confinó a los aproximadamente 15.000 manifestantes que allí
estábamos.
Mientras la gente que se había quedado mezclada entre los Black Block eran
bombardeados con gases lacrimógenos y botes de humo por los helicópteros. El
desconcierto era general todo el mundo intentaba retroceder para encontrar una
salida, menos los Black Block claro, que se
quedaron continuando haciendo destrozos durante un par de horas. Hubo heridos,
no sabemos cuántos. La policía no cargó nunca, menos mal, porque se podía haber
producido una tragedia. Finalmente derrotados y frustrados los pacifistas nos
retiramos y como el resto de gente abandonamos el recinto por una carretera
abierta al lado de uno de los puentes controlados por la policía y que obligaba
a dar una vuelta de ocho kilómetros, pues los accesos a la ciudad
continuaban cerrados. Los Black Block que conocían
perfectamente el espacio supieron salir por otro lugar no controlado por la
policía.
Más tarde nos enteramos que momentos después de iniciarse los incendios del
hotel y las aduanas, la frontera con Alemania había sido cerrada y unos 10.000
manifestantes alemanes que querían unirse a la concentración de Estrasburgo
quedaron aislados y sin poder traspasar la frontera.
Valoración final
Resulta evidente que todo estuvo perfectamente estudiado y planificado por la
policía. Y que los organizadores cayeron en la trampa de aceptar un espacio tan
reducido y fácilmente controlable. En el
que los manifestantes estuvimos a merced de la violencia que podía ejercer
tanto la policía como el Black Block. Pese a que los
manifestantes nos pasamos el día intentando separarnos de unos y otros. Resulta
bien evidente que la estrategia del gobierno Sarkozy era
dificultar la manifestación y que la violencia del Black Block permitiera
criminalizar aquellos que disentimos de las políticas militares de
Tampoco es descubrir nada nuevo pensar que el Black Block, visto el
anonimato que les proporciona la indumentaria y su estrategia violenta, son un
grupo de fácil manipulación por provocadores o por la misma policía. Conociendo
otras actuaciones de los Black Block en Europa su
presencia en las manifestaciones de Estrasburgo era fácilmente evitable. Sólo
hacía falta una posición firme por parte de los organizadores de no dejar
participar a los grupos que practican la violencia para evitar un desenlace de
fracaso o peor, trágico. Además, existía el antecedente de lo sucedido en
Génova el 2001 contra las protestas de la cumbre del G-8, dónde el aparato
represivo montado por el gobierno de Berlusconi costó
la vida a un joven italiano. Y dónde también había actuado el Black Block. Representantes
de estos grupos estuvieron presentes en las reuniones preparatorias finales y
se negoció y contemporizó con
ellos. Cuando se podía pensar que no aceptarían ningún compromiso de no
violencia. Aquí queremos introducir una reflexión que apunta al fondo del
problema: la tolerancia de la violencia entre los grupos de la izquierda
tradicional. En el fondo, buena parte de esta izquierda no se quiere distanciar
de la cultura de la violencia por qué la considera un medio lícito de
transformación social.
Los grupos que llevaron el peso de la organización pecaron de inocentes o
fueron prisioneros de estos tipos de planteamientos, sino, no se explica lo
sucedido. No se atrevieron a suspender la convocatoria de la contra conferencia
y la manifestación por no ser criticados de debilidad ante las dificultades que
el gobierno Sarkozy impuso. El
balance final es insatisfactorio y frustrante. Sobre todo por la mala imagen
transmitida y el retroceso que puede
representar para el movimiento por la paz.
Cierto es que las manifestaciones de Estrasburgo han servido para poner al
descubierto el verdadero rostro de las políticas represivas sobre seguridad del
gobierno Sarkozy. Diseñadas
para desprestigiar y criminalizar a los movimientos sociales que protestaban
contra
Estrasburgo 3 y 4 de abril
de 2009