Wikileaks, Wikifiltraciones o Wikifugas

 

José A. Infante Burgos *

Este mundo está como una cabra. En estos momentos hay una verdadera marea internacional encabezada por Estados Unidos, contra las filtraciones de documentos que va destapando progresivamente una organización mediática internacional teóricamente sin ánimo de lucro y que publica a través de su sitio web informes anónimos o documentos filtrados con contenido sensible en materia de interés público, preservando el anonimato de las fuentes. El lanzamiento del sitio se realizó en diciembre de 2006, su actividad comenzó en julio de 2007 y desde entonces, gestionado por The Sunshine Press, su potencial de datos ha crecido constantemente hasta acumular 1,2 millones de documentos. A saber lo que tienen metido en sus chips.

Uno de sus creadores, editor jefe y director, Julian Assange -hay otros muchos que no han sido formalmente identificados-, ha sido detenido en el sur de Inglaterra acusado sospechosamente de violación de dos mujeres en Suecia y con solicitud de extradición a EEUU, que sin embargo es apoyado por el primer ministro de su país natal, Australia, y por el mismísimo Kremlin, que se ha convertido, quizás porque en los documentos internos americanos se calificaba a Rusia como un Estado mafioso controlado por Putin, en un formidable valedor del perseguido. Lo postula nada menos que para Premio Nobel de la Paz con un montón de organizaciones de "hacker" boicoteando a su favor a los que a su vez boicotean en su contra a Wikileaks.

Están revelando ahora una serie enorme de documentos basados en cables diplomáticos en los que, por ejemplo, se habla de una presunta propuesta para ubicar a los saharauis en Canarias.

La organización se ofrece a recibir filtraciones que desvelen comportamientos no éticos por parte de gobiernos, con énfasis en los países que considera tienen regímenes totalitarios, pero también de religiones y empresas. Por el momento, las actividades más destacadas de Wikileaks se han centrado en la actividad exterior de los Estados Unidos, especialmente en relación con las guerras de Iraq y de Afganistán.

Wikileaks se describe a sí misma como una organización fundada internacionalmente por disidentes chinos, así como por periodistas, matemáticos y tecnólogos de empresas start-up de los Estados Unidos, Taiwán, Europa, Australia, y Sudáfrica. El portavoz, desde septiembre de 2010, es Kristinn Hrafnsson, que es el que tiene actualmente las riendas de la organización, después de la renuncia de Daniel Domscheit-Berg, quien planea fundar su propio portal de filtraciones.

Lo que sí está claro es que comprometen, cuestionan e incluso ridiculizan a los servicios de seguridad de los Estados, sobre todo, y especialmente, a los del país más poderoso del mundo. Las informaciones que, provenientes de sus centrales de datos, saltan a la luz, a pesar de aparentar ser brochetazos sueltos de escalones intermedios de las administraciones, afloran líneas creíbles en cuanto a la forma de los procesos internos que llegan a los más influyentes líderes mundiales.

Y, sinceramente, da pánico. ¿Se acuerdan cuando, al parecer, la CIA le puso la cara y el pelo de Gaspar Llamazares a una virtual evolución de Bid Laden? La verdad que si esos son los métodos empleados y estas que salen al aire, por medio de Wikileaks, las opiniones que centran las decisiones más importantes, "guárdame un cachorro", porque mal parecen partes de un comics de Mortadelo y Filemón.

Es para hacer 20.000 novelas. Por salir, salen cosas del eje bolivariano y pueden emerger hasta de Las Teresitas o del Canódromo, en documentos que van a necesitar un montón de años nada más que para procesarlos tratando de separar el trigo de la paja.

Mientras tanto, los americanos a los que se le queda la cara de tonto, han condenado al unísono la publicación de los más de 250.000 documentos clasificados del Departamento de Estado, que Wikileaks asegura haber recibido de una fuente no identificada, por "poner en riesgo la seguridad nacional", y "en peligro" vidas de estadounidenses y sus aliados. Quieren calificar a Wikileaks como organización terrorista porque compromete masivamente a su tinglado en el planeta.

Personalmente, yo, que tenía modestamente serias dudas sobre si lo que están haciendo los dirigentes del mundo en economía es lo correcto, ahora con este destape de despropósitos, que parecen sacados de la creación de historietas de Francisco Ibáñez, con Pepe Gotera y Otilio haciendo estragos con su particular empresa de chapuzas y reparaciones, les confieso bastante miedo a encontrarme en manos de canchanchanes rematados.

infburg@yahoo.es

* Publicado en el periódico El Día, 13-12-2010