¡Yo sigo en la brecha!
Ramón
Moreno Castilla
O sea: soy reincidente y continúo en la
lucha -pacífica y democrática- por la liberación de nuestra Patria canaria; me
cueste lo que me cueste y pese a quien le pese. Con la insobornable independencia
de criterio de la que siempre he hecho gala y sin ataduras ni servidumbres de
ningún tipo, libremente.
Por lo tanto, mi silencio de estos ocho largos meses
(EL DÍA publicó mi último artículo, "Obama
presidente", el 2 de noviembre del año pasado)[1] ha obedecido a cuestiones de
índole estrictamente personal y profesional que requerían mi máxima atención y
dedicación. Lo que no ha sido óbice para reafirmar mi ineludible compromiso con
nuestra tierra, que también forma parte intrínseca de esos "asuntos
propios" que corresponden a un independentista "convicto" y
"confeso", como es mi caso.
Por ello, ajusto de
nuevo mi "gran angular" para enfocar la cruda e insostenible realidad
de Canarias, inmersa en una sangrante indefensión político-jurídica, desde las
páginas de este periódico, plural e independiente, tan comprometido con la
soberanía de nuestro Archipiélago.
En todo ese tiempo he
seguido puntual y atentamente el curso de los acontecimientos, tanto en
nuestras Islas como más allá de nuestras fronteras (¡aún por delimitar!,
desgraciadamente), constatando cómo la situación política y social de Canarias
sigue su proceso putrefacto de degradación, donde la catastrófica depresión
económica está causando auténticos estragos en todos los sectores de nuestra
sociedad. Ya lo advertía en un artículo anterior: "España nos llevará al
abismo por imperativo legal.¡Y si no, al
tiempo!". ¡Y eso es, justamente, lo que está ocurriendo!
Paralelamente, la
alusión indiscriminada a los típicos tópicos no evitan que emerjan las enormes
contradicciones, implacables y reveladoras, poniendo de manifiesto el
monumental engaño masivo al que está sometido el pueblo canario; con el falso
referente político europeo, que se superpone sin el menor rigor, para obviar el
determinante factor geográfico africano. Sin contar los encubridores eufemismos
al uso y la maquiavélica manipulación informativa, tendenciosa e infesta. Y lo
que es todavía más grave: el perverso colaboracionismo de instituciones,
políticos y medios de comunicación en general, prestándose al juego de la
metrópoli, en escandalosa connivencia. Es la necesaria colaboración que precisa
el colonialismo español para perpetuarse "sine die"
en Canarias, al precio que sea. Tal es así que, salvo la noticia obligada,
ninguno de los medios informativos canarios, tanto los periódicos impresos y
digitales como los radiofónicos y audiovisuales, han denunciado -como hizo EL
DÍA- el enésimo atropello al pueblo canario perpetrado en el Congreso español,
en el que los "franquiciados" isleños de
los partidos estatales PSOE y PP votaron
disciplinadamente, junto a sus respectivos correligionarios, contra la admisión
a trámite en las Cortes españolas de la llamada Ley Orgánica de Transferencias
a Canarias (Lotraca). Otra felonía más, de las muchas
padecidas por Canarias a lo largo y ancho de su denigrante e ignominiosa
historia colonial. Así que, a tenor del canallesco comportamiento de "sus
señorías", que cínicamente se autodefinen como "representantes del
pueblo canario", ese engendro político-jurídico, absolutamente inservible,
y que fuera una vil maniobra colonialista, será en adelante
Porque este episodio
tiene su intrahistoria que conviene recordar -sobre todo a los devotos
españolistas- para poner al descubierto el trasfondo del asunto. Recuérdese que
en la azarosa etapa de UCD, con Adolfo Suárez de
presidente del Gobierno español (el señor Olarte era su asesor), se procedió a
construir el artificioso proceso autonómico, a Canarias se la metió de cabeza
por el Artículo 149 de la impuesta Constitución española, ante el temor al
resultado del referéndum que implicaba la vía del Artículo 151 por el que
accedieron los llamados "territorios históricos" y la misma Andalucía.
Téngase en cuenta que, por ese tiempo, nuestro Archipiélago estaba en plena
efervescencia auspiciada por las proclamas independentistas de
Para
"compensar" el agravio se promulgó la esperpéntica Lotraca, cuyas "complementariedades" España no
tenía intención de desarrollar, como se ha visto ahora; quedando reducida en la
práctica a un legajo más, de los muchos que engrosan
Por lo demás, el
panorama político del nacionalismo ortodoxo es desolador: persisten los
enfrentamientos y los desencuentros se suceden lamentablemente; producto de los
personalismos y liderazgos autoproclamados que van en detrimento de la necesaria
unidad de acción que demanda imperiosamente nuestra Patria canaria. A esa
ceremonia de la confusión contribuyen los "teóricos del
nacionalismo", mareando la perdiz con sus elucubraciones filosóficas y sus
disquisiciones semánticas, sumergidos en un inmenso y a la vez etéreo
"atlantismo". Situación convenientemente "rentabilizada"
por las formaciones autonomistas, CC, NC, CCN y
otras, que ocupan el espacio político verdaderamente nacionalista, con la
anuencia y complicidad de todos los medios de comunicación y el beneplácito de
Madrid.
Aunque no todo son
despropósitos. Un grupo de comprometidos patriotas, conscientes del enorme
poder político y trascendencia de esta iniciativa, hemos puesto en marcha el
Observatorio Marítimo del Archipiélago Canario, cuyo objetivo prioritario es,
entre otros, reivindicar la demarcación de nuestras fronteras y,
consecuentemente, la delimitación de nuestros espacios marítimos oceánicos,
para que España se "moje", nunca mejor dicho. De todo ello hablaremos
en el próximo artículo.