SEÑOR ZEROLO:

¡PÓNGASE AL DÍA Y ACTÚE CON RESPONSABILIDAD!

 

 

Mary C. Bolaños Espinosa

 

Anda desde junio preocupado don Miguel Zerolo, alcalde de Santa Cruz de Tenerife y diputado al Parlamento de Canarias por Coalición Canaria (partido que gobierna Canarias desde hace dos décadas), porque según sus reflexiones en un diario local  Desde la óptica del todo vale, las jóvenes de 16 años puedan tomar la píldora del día después para evitar un embarazo o abortar sin la firma de su padre o madre, lo que considera disparatado y esquizofrénico, según declaró  en el Pleno del 17 de julio de 2009. Me gustaría saber qué opinan las mujeres dirigentes de Coalición Canaria sobre estas palabras.

 

Hablemos con claridad. Recordemos que en Canarias en 2007, según datos oficiales,  se registraron 5181 abortos,  mil más que en el año anterior. Y que el incremento se produce sobre todo entre las mujeres más jóvenes: el 13’8 % son menores de 19 años, frente al 5’7% en 1998 y el 3’4 % en 1990.

 

Es evidente que “algo está fallando”. Y es que las políticas en Canarias en materia de educación y atención a la sexualidad son prácticamente inexistentes o simplemente erráticas. En la última década los diversos recursos y servicios puestos en marcha se han ido desmantelando (consultas jóvenes, Programa de la Consejería de Educación, planes municipales, etc.), y los que resisten lo hacen gracias  al empeño de un grupo de profesionales. Y de esta situación uno de los máximos responsables es el partido del que usted es dirigente, o sea, Coalición Canaria.

 

Señor Zerolo, me voy a atrever a recomendarle que se ponga usted al día. No es de recibo que el alcalde de una de las ciudades más importantes de Canarias salga en la prensa haciendo declaraciones faltas de absoluto rigor científico. Diferenciemos, por favor, nuestras creencias y opiniones, de la realidad objetiva.

 

Sepa usted que la Organización Mundial de la Salud considera que la anticoncepción de urgencia es un recurso fundamental para mejorar la salud reproductiva y establece que es un método seguro, eficaz e inocuo para la salud de la mujer. Se encuentra entre los medicamentos declarados como “mínimos necesarios para un sistema básico de atención de salud” por este organismo internacional. Así mismo, la Unión Europea y la FDA americana (Food and Drug Administration) han determinado que el levonorgestrel es de automedicación segura y cumple los criterios establecidos para la consideración de fármacos de libre dispensación. Se puede obtener legalmente en 38 países. Y es precisamente su carácter de emergencia (su fiabilidad disminuye cuantas más horas pasen después del coito no protegido) el que recomienda su obtención sin receta, pues la prescripción puede ralentizar la toma del fármaco.

 

Sepa usted, también, que en Canarias se presentan dificultades importantes para acceder a la anticoncepción de emergencia, pues no sólo está excluida de la financiación pública, sino que la obtención de su receta queda a disposición de la voluntad personal del médico, puesto que aunque el Sistema Canario de Salud dispone, en teoría, que ésta se prescriba en Atención Primaria, Especializada y en los Servicios Normales de Urgencia, en la práctica depende del talante del profesional sanitario, negándose a ello todavía algunos médicos. Esto conlleva a que muchas veces las chicas o parejas se vean sometidas a un peregrinaje de centro en centro, en los que muchas veces no son correctamente atendidas, perdiendo un tiempo de su vida personal y restando eficacia al anticonceptivo post coital. A ello hemos de sumar que el precio, que ronda los 20 € (triplica en coste el precio de Francia y no cuenta con un genérico de referencia), crea dificultades de accesibilidad para un porcentaje elevado de personas, sobre todo jóvenes y colectivos sociales desfavorecidos. Mientras tanto, en ocho comunidades autónomas españolas se dispensa de forma gratuita en centros de planificación familiar.

 

Señor Alcalde, su obligación es estar adecuadamente informado.

 

Pero, centrémonos en el derecho al aborto en jóvenes de 16 y 17 años. En primer lugar, la excepción para la interrupción voluntaria del embarazo de la mayoría de edad a los 16 años es una clara incoherencia legal con la regulación general del consentimiento de menores en materia de intervenciones clínicas. Si a los 16 años se puede decidir autónomamente ser donante, operarse una apendicitis, someterse a cualquier intervención de cirugía plástica, seguir un tratamiento de quimioterapia o dejar que la enfermedad siga su curso, cómo vamos a impedir que las jóvenes decidan si quieren ser madres o no.

 

En segundo lugar, si tienen responsabilidad penal, si pueden por sí solas casarse y tener hijos, deben poder decidir si interrumpen un embarazo no deseado. Recordemos que la legislación civil permite el matrimonio de menores emancipados a partir de 16 años, e incluso a los catorce con dispensa judicial. E igualmente se reconoce la plena libertad sexual de los menores a partir de los 13 años, edad en la que pueden consentir relaciones. Si pueden decidir mantener estas relaciones, ¿por qué no lo pueden hacer sobre las consecuencias de las mismas? Si una joven no es madura para decidir sobre su vida, ¿es madura para la crianza de un bebé?

 

La hipocresía de esta sociedad queda evidente en este debate. Seamos sinceros. ¿De dónde deduce usted que se está prohibiendo que los padres y las madres orienten a sus hijas? ¡Qué falsedad!  Hablemos con la mano en el corazón. Sabemos que si la relación familiar es la deseable y en el núcleo familiar se dan los elementos de confianza, diálogo, respeto, apoyo y cariño necesarios… la joven, ante una decisión relacionada con su capacidad reproductiva  -como en otras importantes decisiones de su vida-, lo hablará, lo consultará y buscará consejo y apoyo en su familia.

 

Pero, si estas condiciones no se dan, esta misma joven, aún sintiéndose incapaz de ser madre, callará y esperará cargada de angustia,  buscará una solución peligrosa al margen de su familia, o será madre por obligación,  sólo por no disponer de una firma. Y esto es lo que se debe evitar. Si no es justo obligar a una mujer a proseguir con un embarazo contra su voluntad, menos lo es obligar a las más jóvenes.

 

Además, ¿cómo solucionar los casos de jóvenes emancipadas de hecho aunque no de derecho?, ¿cómo solucionar nuevas realidades presentes en nuestra sociedad, como inmigración, familias reconstituidas… donde las jóvenes no tienen apenas relación con su padre/madre?

 

Como ha declarado la presidenta de la Federación Española de Planificación Familiar, la realidad actual supone hasta una incongruencia con el sentido común. ¿No resulta contradictorio, por ejemplo, que una joven de 17 años, madre ya de un bebé, tenga que pedir permiso a alguien para que se le pueda practicar un aborto? Con 16, 17 o 22 años, quién va a ser madre es la mujer que está embarazada, no sus padres. Es lógico pensar que ella es quién debe decidir.

 

Todas las madres y los padres lo sabemos: la comunicación, la confianza, las relaciones que establecemos en nuestras familias no las puede regular una ley. Las creamos día a día en nuestro núcleo familiar.

 

Señor alcalde, un gobernante ha de actuar con la razón y el corazón, atendiendo al interés general de la sociedad, no a sus intereses particulares.

 

Estoy convencida que si se crean las condiciones estructurales y formativas para que  la familia se conforme como un contexto afectivo adecuado de convivencia y si  tenemos de verdad una auténtica formación y atención en derechos sexuales y reproductivos, las cifras de embarazos no deseados bajarán considerablemente.

 

Pero ello requiere dedicar muchos más recursos públicos a la información, formación y atención afectiva y sexual en los ámbitos de la enseñanza, la sanidad y los servicios sociales. Y a eso no parece estar muy dispuesta Coalición Canaria,  partido de don Miguel Zerolo.

 

Señor Alcalde, la educación y atención afectiva y sexual es un derecho de todas las personas. Es urgente que usted y su partido se pongan a trabajar para que las políticas educativas, sanitarias y sociales sean algo más que planes sobre papel, y se materialicen en acciones reales, con garantías de continuidad. Muchas jóvenes se lo agradecerán, incluida su hija.

 

* Colectivo Harimaguada

www.harimaguada.org