APUNTES
RELATIVOS A LA
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En las antiguas culturas de Oriente Medio,
Norte de África, Europa y América
denominaron al concepto de la Fuerza Cósmica Femenina con el apelativo de la
Gran Diosa. Es una Diosa que antecede a los otros dioses pues es la Matriz
sustentadora de toda la creación.
Cuando se implantaron las religiones
patriarcales la Diosa y sus símbolos fueron perseguidos y transformados en
entes del mal. A las sacerdotisas de la Diosa se las llamó brujas, y se las
definía como horribles y ancianas mujeres adoradoras del demonio. Nada más
falso pues el tal demonio es un invento de algunas religiones patriarcales y
nunca los devotos de la Diosa podían adorar algo en lo que no creían en
absoluto.
A pesar de la persecución que sufrió por
parte de la religiosidad patriarcal desde hace más de 30 siglos la Diosa ha
sobrevivido sincretizada de mil maneras. Camuflada en el arte o en la poesía,
disfrazada como una Virgen Negra, como una Paloma, o como una Virgen católica.
Durante muchos siglos han persistido en nuestra
civilización occidental las tinieblas de la ignorancia, la violencia y la
sangre; así como los dogmas, la opresión y la persecución del arquetipo
femenino, núcleo verdadero original tanto de la mente como de la materia.
Es
irónico que la mayoría de las principales religiones prediquen los valores de
la paz y la tolerancia, cuando ellas mismas están detrás de incontables
conflictos militares y disputas violentas.
El
problema reside en la noción de que cuando la gente tiene unas creencias,
afirma que son las únicas válidas o permisibles.
La
idea se puede expresar así: “apoyamos la paz y la tolerancia mientras se
reconozca que sólo nosotros estamos en posesión de la única verdad”.
Y esa Edad Oscura aún no ha finalizado, pero
la Señora retorna a través del corazón de sus hijas e hijos, los hijos de la
Señora, los hijos e hijas que algún día constituirán los Círculos de la
Diosa-Madre Chaxiraxi y traerán el amor,
la justicia, la paz y la tolerancia
al genero humano.
En muchas épocas y
culturas se puso en duda la condición humana de la mujer. Se usó y abusó de
ella como un objeto cualquiera. Los hombres, en ciertas civilizaciones, no
estaban convencidos de que la mujer fuera enteramente una criatura humana, y en
el Concilio católico de Mâcon, en el siglo IV de nuestra Era, se discutió
frenéticamente si acaso la mujer tenía alma, habiéndose resuelto la cuestión
por una escasa mayoría.
Durante
siglos fueron pocos los que cuestionaron la inferioridad de la mujer, incluso
hubieron quienes suponían que el cerebro femenino era más pequeño que el del
varón y su naturaleza más emotiva. “En
La
Iglesia católica, que ejerció un poder omnímodo sobre el mundo feudal y
constituyó la única institución educativa hasta los albores del capitalismo,
fue la primera en predicar que la opresión de la mujer era algo “natural”,
puesto que en el Génesis se dice que tiene que vivir sometida a la autoridad
del hombre. Otro ejemplo, los Diez Mandamientos del Antiguo Testamento judeo-cristiano
no se refieren, en realidad, más que al hombre, mencionándose a la mujer
solamente en el noveno, confundida con los criados y los animales domésticos. (Víctor
Montoya - rodelu.net)
El
colapso de la Diosa-Madre Universal concluyó aproximadamente después de la caída
del Imperio romano vía la sucesión de la judeo-cristiandad en el siglo IV d.e.,
cuya reforma entonces incluyó la sistematización por el saqueo y cierre de
todos los templos a lo largo de Europa y el Medio Oriente en una escala sin
precedentes.
Para
muchas culturas tempranas antes de este punto culminante, sin embargo, su
adoración fuera del dominio sobrenatural, inicialmente provenía de muy atrás
en la prehistoria, a través de astronómicas y cíclicas acciones de gracias,
de todas las formas de vida orgánicas en la Tierra, y así se consideró en la
agronomía, como la figura más alta en la antigüedad.
Mucho
como hoy, esta metodología de los Cielos se derivó a sí misma hacia abajo, de
la exploración para la fuente de la vida, y gira puramente alrededor de la
glorificación del nacimiento, muerte y renacimiento, o como visto divergente a
lo preternatural.
FUNDAMENTO
DEL DOGMA, ACENTUACIÓN MITÓLOGICA
La historia
nos informa que las oraciones a María comenzaron a fines del siglo IV d.e.a.
En 1854 el Papa Pío IX
definió el dogma que sostiene que la
“Santísima virgen María” fue protegida de toda mácula de pecado original
al primer instante que fue concebida.
El Papa Pío XII bajo la inspiración
del Espíritu Santo, y después de consultar con todos los obispos de la
Iglesia Católica, y de escuchar el sentir de los fieles, el primero de
noviembre de 1950, definió solemnemente con su suprema autoridad apostólica,
el dogma de la Asunción de María. Este fue promulgado en la Constitución “Munificentissimus
Deus”:
"Después
de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de
la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su
peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y
vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta
Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor
Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra,
pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La
Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida
terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".
¿Cual es
el fundamento para este dogma? El Papa Pío XII presentó varias razones para
justificar la definición del dogma:
1-La
inmunidad de María de todo pecado: La descomposición del cuerpo es
consecuencia del pecado, y como María, careció
de todo pecado, entonces Ella estaba libre de la ley universal de la
corrupción, pudiendo entonces, entrar prontamente, en cuerpo y alma, en la
gloria del cielo.
2-Su
Maternidad Divina: Como el cuerpo de Cristo se había formado del cuerpo
de María, era conveniente que el cuerpo de María participara de la suerte del
cuerpo de Cristo. Ella concibió a Jesús, le dio a luz, le nutrió, le cuido,
le estrecho contra su pecho. No podemos imaginar que Jesús permitiría que el
cuerpo, que le dio vida, llegase a la corrupción.
3-Su
Virginidad Perpetua: como su cuerpo fue preservado en integridad
virginal, (toda para Jesús y siendo un tabernáculo viviente) era conveniente
que después de la muerte no sufriera la corrupción.
4-Su
participación en la obra redentora de Cristo: María, la Madre del
Redentor, por su íntima participación en la obra redentora de su Hijo, después
de consumado el curso de su vida sobre la tierra, recibió el fruto pleno de la
redención, que es la glorificación del cuerpo y del alma.
Pío XII no
quiso usar el término “resurrección” y tomar posición con respecto a la
cuestión de la muerte de la Virgen como verdad
de fe.
A
continuación se fue desarrollando una larga mitología con respecto al destino
de María en el más allá. Esto, poco a poco, llevó a los creyentes a la fe en
la elevación de la Madre de Jesús en
alma y cuerpo, y a la institución en Oriente de las fiestas litúrgicas de
la Dormición y de la Asunción de María.
MARÍA
¿MADRE DE DIOS?
A veces los
que quieren que oremos a María dicen que, como ella era la madre de Jesús, él
siempre le concedía lo que le pedía. Después que lea el siguiente pasaje del
nuevo testamento, puede juzgar por usted mismo si esto es cierto o no: Entonces
llegaron su madre y sus hermanos; se quedaron afuera y lo mandaron a llamar.
Como era mucha la gente sentada en torno a Jesús, le transmitieron este recado:
"Oye, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están afuera y preguntan por
ti." El les contestó: "¿Quién es mi madre, y quiénes son mis
hermanos?" Y mirando a los que estaban sentados en torno a él, dijo:
"Aquí están mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad
de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre" (Marcos 3:31-35).
La iglesia
de Roma enseña que María debe ser llamada la madre de Dios, una expresión que
nunca se usa en el nuevo testamento. El razonamiento es que ella es la Madre de
Jesucristo, y él es Dios. Aunque a primera vista el razonamiento parece
aceptable, si ella fuera la madre de Dios, tendríamos que inferir que la
criatura era la madre del Creador: es decir, que María, quien nació en un
momento particular de la historia, era la madre de todo lo relacionado con Dios,
quien según el judaísmo ha existido desde la eternidad (Génesis 1:1; Juan
1:1-3, 14).
“Estando Jesús
diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer del pueblo y dijo: “¡Dichoso el
seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!” pero él dijo:
“Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la guardan” (Lucas 11:
27-28).
Esta circunstancia era
una excelente oportunidad para que Jesús rindiera honor especial a su madre, él
no hizo tal cosa.
El Apóstol Pedro no
hace mención alguna de María en sus escritos. Pablo de Tarzo no usó el nombre
de ella en sus cartas, sino que se refirió a ella simplemente como “una
mujer”.
"Todos ellos perseveraban unánimes en la oración,
con algunas mujeres y con María, la madre de Jesús y los hermanos de él."
(Hechos, 1-14)
Esta
frase viene confirmada en el Evangelio de San Mateo:
¿María
virgen?
"¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se
llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José y Simón y Judas?"
(Mateo, 13:55)
Lo
primero que debemos tener en cuenta es que no hay, en todo el nuevo testamento
una sola referencia o alusión a la presunta virginidad de María. Bien al
contrario, Mateo le llama hijo del carpintero, lo que contradice seriamente la
posibilidad de una intervención del Espíritu
Santo en las relaciones conyugales de José y María, y, por si ello fuera
poco, relaciona incluso los nombres de sus hermanos.
Algunos
autores se han empeñado en interpretar la palabra “hermanos” y convertirla
en “primos” o, más genéricamente, “parientes”. Yo, desde lo más
profundo de mi escepticismo, me pregunto: ¿por qué? ¿En qué se basan para
tergiversar de tal forma algo que está tan claramente escrito? Aceptaría esa
solución si en el nuevo testamento no se utilizaran las dos expresiones
familiares reseñadas; pero ya en los primeros versículos del evangelio de
Lucas (1:36) se utiliza el vocablo “parienta” al referirse el “ángel”
que anuncia la concepción de María, a Isabel, madre del Bautista. Entonces, ¿por
qué alterar el significado de las palabras? La explicación es sencilla: cuando
se redactó este Evangelio, nadie pensaba en ulteriores problemas con respecto a
algo tan trivial como la virginidad y se dijeron algunas cosas, no todas como
veremos, de forma clara y tajante. Luego, al tener que acoplar los viejos textos
a las nuevas necesidades dogmáticas, no hubo más remedio que distorsionar y,
en ocasiones, “interpretar” frases de clarísimo significado. Esto es todo.
Además de
inferir que María no permaneció virgen para siempre, el nuevo testamento también
habla varias veces de los hermanos de Jesús. En el evangelio de Mateo leemos:
¿No se llama María su madre? ¿No son sus hermanos Santiago, José, Simón y
Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas viviendo entre nosotros? (Mateo
13:55-56).
Después
del nacimiento de Jesús, casi todas las veces que el nuevo testamento habla de
María, ella está con los hermanos de Jesús. Hasta donde sabemos, todos vivían
juntos como una familia normal (ver Mateo 12:46; 13:55-56; Marcos 3:31; 6:3;
Lucas 8:19; Juan 2:12). Algunos católicos sostienen que los hermanos de Jesús
eran en realidad primos. Muchas traducciones antiguas del nuevo testamento católico
traducían “hermanos” como “primos” sin ninguna base textual, y sólo en
el caso de los hermanos de Jesucristo. Los hermanos de todos los demás eran
traducidos como hermanos. La falta de honestidad en esta clase de traducción
era tan evidente que casi todas las traducciones católicas recientes usan la
palabra “hermanos”.
Algunos católicos
dicen: “Sí, eran hermanos, pero sólo en el sentido espiritual, no en el físico”.
Esta interpretación también es errónea, porque hasta después de la supuesta
resurrección, los hermanos de Cristo no creían en él. Juan 7:5 lo dice
claramente: Sus hermanos hablaban así porque no creían en él. Si sus
hermanos no creían en él, no eran “hermanos” en el sentido espiritual. Los
traductores de la New American Bible (Nueva Biblia Americana, versión en
inglés) evidentemente reconocieron el problema que esto presenta para la enseñanza
romana de que María permaneció virgen aun después del nacimiento de Cristo.
Ellos han quitado algo de fuerza a la declaración traduciéndola de esta
manera: En realidad, ni siquiera Sus hermanos tenían mucha confianza en El
(Juan 7:5). Varios pasajes del nuevo testamento realmente distinguen entre los
hermanos espirituales y los hermanos físicos de Jesús. Vemos un ejemplo en
Juan 2:12: Después de esto, Jesús bajó a Cafarnaún y con él su madre,
sus hermanos y sus discípulos (Vea también Mateo 12:46-50; Marcos 3:31-35;
6:1-3; Lucas 8:19-22). Pasajes como éste señalan con claridad que el nuevo
testamento distingue entre los hermanos de Jesús y Sus discípulos. (Frederick
L. Beynon)
En base al
fundamento erróneo de la virginidad perpetua de María, a través de los siglos
los filósofos han levantado una torre de fábulas; ideas que no tienen raíz en
el nuevo testamento ni en ninguna literatura del período en que vivió María.
Jesucristo no fomentó la excesiva glorificación de María que es tan común
ahora.
En todo
caso, María madre de Jesús merece la misma veneración y reconocimiento que
todas las madres que han sido y son en el largo devenir de la humanidad, pero no
la pretensión católica de usurpar los atributos de la Diosa-Madre Universal
para atribuirlos a una mujer que tuvo la suerte de parir a un hijo que llegaría
a ser ciertamente notable en la historia, pero al fin y al cabo fue nada más y
nada menos que una mujer y madre.
Una simple
ojeada a los aspecto impuestos por el catolicismo a María, vemos que son
atributos usurpados a la Diosa-Madre, especialmente en su representación como
Isis.
La Deidad egipcia
principal a quien se asociaba habitualmente con el símbolo de la paloma es
Isis, una vez más, la llamada “La de los mil nombres” “Reina de los
Cielos”, “Estrella del Mar” (Stella Maris) y
”Madre de dios” desde mucho antes de que naciese la “Virgen María”.
Con
frecuencia se representó Isis
dando el pecho al niño Horus, mágicamente engendrado por ella con el difunto
Osiris.
Yo soy todo lo que ha
sido, todo lo que es y todo lo que será.
Mi velo no ha sido levantado por
ningún mortal; el fruto que he engendrado es el sol...
Yo, Isis, la virgen eterna, la
eterna viuda.

Dado el
insólito celo misionero de algunos grupos de adoradores de Isis en la época, y
la proximidad geográfica de Egipto, por no mencionar el ambiente cosmopolita de
Galilea, no es de extrañar que Juan, Jesús y demás seguidores hubiesen
recibido la influencia del culto de la Diosa Isis.
Posiblemente algún lector puede pensar que no soy objetivo en mis
apreciaciones en torno a la usurpación de los atributos de
“…Uno de los mejores ejemplos de esta clase de paganismo lo podemos
tener en la forma en que la iglesia católica permitía a los paganos el
continuar el culto a la Diosa Madre ¡solamente con una poca diferencia y con
otro nombre! Había muchos paganos que se sentían atraídos al cristianismo,
pero era tan fuerte en sus mentes la adoración a la Diosa Madre, que no la querían
abandonar. Entonces los líderes de la Iglesia romana buscaron una similitud en
la cristiandad con el culto de los paganos para poder atraerlos en gran número
y así añadirlos a ella. ¿Pero a quién podrían usar para reemplazar a la
diosa madre del paganismo? Pues claro que a María, la madre de Jesús; era la
persona más lógica que podían escoger. ¿Por qué, entonces, no permitir que
los paganos continuaran sus oraciones y devociones a su Diosa, llamándola con
el nombre de María, en lugar de los nombres anteriores con los cuales ellos la
conocían? Esto le daba al culto de
los paganos la “apariencia” de cristianismo y de esta forma, ambos bandos
podían estar satisfechos e incorporarse así a la iglesia romana.”
Y es esto exactamente lo que sucedió. Poco a poco, el culto y doctrinas
que habían sido asociados con la madre pagana, vinieron a ser aplicados a María.
Así, el culto pagano de la "madre" continuó dispersándose dentro de
la iglesia profesante.
El culto a Isis no fue limitado a Egipto. Se introdujo en Roma en el año
Aquí encontramos que los títulos “reina del cielo”, “nuestra señora
de los mares”, “mediadora”, “madonna”, “madre de Dios” y otros más
-que antes se atribuían a la Diosa-madre pagana- fueron poco a poco aplicados a
María. Tales títulos indican claramente que el supuesto culto a María de hoy
es en realidad una continuación del culto a la Diosa-Madre. Pero existen todavía
más pruebas que se pueden observar en la forma en que se representa a María
bajo la Iglesia apóstata.
Tan
bien fijada en la mente pagana estaba la imagen de la diosa-madre con el niño
en los brazos, que cuando los días de la apostasía llegaron, “la antigua
estampa de Isis y de Horus fue finalmente aceptada, no solamente entre la opinión
popular, sino por sanción episcopal, como el retrato de la virgen y su hijo”.
Se adjuntaron representaciones de Isis y su hijo en un marco de flores. Esta práctica
también fue aplicada a María, quien casi siempre es mostrada en la misma
forma, como bien lo saben los estudiantes del arte medieval.
Esto prueba más aún que el culto a María no es más que el antiguo
culto popular a la Diosa-Madre y se
puede confirmar notando los títulos que se le confirieron a María así como la
forma ritual de sus cultos. La Diosa egipcia Isis era frecuentemente
representada como parada en la “Luna creciente” con “doce” estrellas de
ocho puntas alrededor de su cabeza. Incluso esto fue adoptado para María, pues
en casi todas las iglesias católicas se pueden ver cuadros de esta representación.
Es
obvio que este culto a María no era sólo la veneración que se merece la
madre del Salvador, sino que, al contrario, no era más que una
continuación del viejo culto pagano a la madre. Porque a pesar de que María,
la madre de Jesús, era una buena mujer, dedicada y temerosa no fue nunca
considerada como una persona divina o como diosa por la verdadera Iglesia
primitiva. Ninguno de los apóstoles, ni Jesús mismo, dieron alguna vez a
entender que se debería venerar a María. Como lo indica la “Enciclopedia
Británica”, durante los primeros siglos de
Cuando se tienen creencias durante siglos, por lo general no es fácil
abandonarlas. De modo que cuando llegó la apostasía, líderes de la iglesia de
Efeso razonaron que si permitían a los paganos continuar su adoración a la
Diosa-Madre, los podrían atraer a la “iglesia”. Así, entonces, en Efeso se
incorporó el culto a la Diosa-Madre y se mezcló con el cristianismo. Se
sustituyó el nombre de Diana por el de María y los paganos continuaron orando
a la Diosa-Madre. Conservaron sus imágenes de ella y la iglesia profesante
permitió que los adorasen junto con Cristo.
Otro sitio desde donde el culto a María se fortaleció fue Alejandría
(Egipto). Aquí la Diosa - Madre era conocida bajo el nombre de Isis. Cuando el
cristianismo se propagó hasta Alejandría, se hicieron convenios similares a
los que se habían adoptado en Roma y Efeso. El culto pagano a la madre fue
cuidadosamente inyectado a la “cristiandad” por los teólogos de la iglesia
en dicha ciudad. Ahora, el simple hecho de que haya sido en ciudades como
Alejandría, Efeso y Roma donde las creencias paganas se mezclaron primeramente
con la cristiandad, muestra de manera definitiva la continuación directa del
antiguo “paganismo.” (Dr. Luís Fernando Orihuela)
El
Papa Gregorio I, estableció la adoración de la Virgen María, y el
Concilio de Calcedonia la proclamó
Madre de Dios. Los autores de las letanías no temieron (quizás por su
falta de inteligencia) embellecerlas con títulos y adjetivos “paganos,”
como a continuación expondré.
No hay ni un solo símbolo, ni una
sola metáfora en estas
famosas Letanías que no pertenezca a una multitud de
aspectos de la Diosa: todas ellas son Reinas,
Vírgenes o Madres.
Estos
tres títulos se aplican a Tanit, Isis, Rea,
Cibeles, Diana, Lucifera,
Luciná, Luno, Tellus, Latona, Triformis, Proserpina,
Hécate, Juno, Vesta, Ceres, Leucotea,
Astarté, la celeste Venus y Urania, Alma Venus. En
Canarias lo son de:
Paralelamente al primitivo significado de
trinidad que es una ligera alteración de la constituida por el Norte o fuego
germánico, el Sol y el Luna.
Tal vez fue el conocimiento íntimo de esto lo que indujo al
investigador Ragón a escribir la siguiente profesión de fe:
"Tengo para mi que el Hijo es idéntico a Horus, el hijo de
Osiris y de Isis; es decir, el
Sol que salva todos los años al mundo de la esterilidad y a todas las razas
de la muerte universal".
Y luego, continúa hablando de él, de las letanías de la Virgen
María, de los templos, fiestas, misas y servicios de la Iglesia,
peregrinaciones, oratorios Jacobinos,
franciscanos, vestales, prodigios, exvotos, nichos, estatuas, etc.
Cuando en el equinoccio de otoño el esposo de Astarté (la Sol) era
vencido por el Príncipe de las Tinieblas y descendía a los infiernos,
los fenicios representaban a la
Diosa llorando por la pérdida del esposo que era, al mismo tiempo, su hijo,
como
llorara también Isis por la de su esposo, hermano e hijo (Osiris-Horus). Astarté
sostiene en la mano una varita
cruciforme, una cruz regular, y pisa llorosa el cuarto creciente lunar. La
Virgen María suele ser representada
en la misma actitud: de pie sobre la luna nueva, rodeada de
estrellas y llorando a su hijo: Justa crucen lacrymosa dum pendebat
fitius (véase Stabat Mater Dolorosa).
¿No es acaso la Virgen la sucesora de Tanit, Isis y de Astarté?, se pregunta
el autor.
Basta
escuchar las Letanías de la Virgen
recitadas en la Iglesia
católica romana para percatarse de que no se hace otra cosa que
repetir los encantamientos
dirigidos a la diosa Adonaia (Venus), la cual fue madre de Adonis, el dios
Solar de tantas naciones; a Milita
(la Venus asiria), diosa de la naturaleza; a Alilat, simbolizada por
los árabes con dos cuernos lunares; a Selene,
mujer y hermana de Helios, la Sol dios
de los griegos; o a la Magna Mater? honestissima,
purissima, castissima Madre Universal de todos
los seres, porque es la Madre Naturaleza. (V.:M.:H.P.B.)
Lo que sí extraña es la pretensión todavía viva de que la mayoría de los
cristianos crea que su religión es algo total y absolutamente único, sin
mancha alguna de otras filosofías o religiones, cuando evidentemente no es así.
Sin
embargo el movimiento protestante en todas sus formas rigurosas -desde los
puritanos de antaño hasta lo que hoy llamamos fundamentalismo- hace mucho
hincapié en que las palabras del nuevo testamento son de inspiración divina,
motivo por el cual prohíbe hasta la mera sugerencia de que pudieran no ser la
verdad literal.
Entre
los unos y los otros, a estas fechas millones de cristianos ignoran lo evidente,
que el nuevo testamento es una mezcla de leyenda, falsificación, testimonios
confusos de testigos presénciales y materiales tomados de otras tradiciones.
Pero al negar esa evidencia no sólo se equivocan sino que defienden frente a la
crítica un sistema cada vez más frágil. (Lynn
y Clive Prince)

*
Guadameñe.
Julio
de 2008.
28
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y benchomo@terra.es