APUNTES RELATIVOS A LA 

IGLESIA DEL PUEBLO GUANCHE (XIII)

 

 

Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen *

 

Viene de la página anterior:

En las antiguas culturas de Oriente Medio, Norte de África,  Europa y América denominaron al concepto de la Fuerza Cósmica Femenina con el apelativo de la Gran Diosa. Es una Diosa que antecede a los otros dioses pues es la Matriz sustentadora de toda la creación. 

Cuando se implantaron las religiones patriarcales la Diosa y sus símbolos fueron perseguidos y transformados en entes del mal. A las sacerdotisas de la Diosa se las llamó brujas, y se las definía como horribles y ancianas mujeres adoradoras del demonio. Nada más falso pues el tal demonio es un invento de algunas religiones patriarcales y nunca los devotos de la Diosa podían adorar  algo en lo que no creían en absoluto.

A pesar de la persecución que sufrió por parte de la religiosidad patriarcal desde hace más de 30 siglos la Diosa ha sobrevivido sincretizada de mil maneras. Camuflada en el arte o en la poesía, disfrazada como una Virgen Negra, como una Paloma, o como una Virgen católica.

Durante muchos siglos han persistido en nuestra civilización occidental las tinieblas de la ignorancia, la violencia y la sangre; así como los dogmas, la opresión y la persecución del arquetipo femenino, núcleo verdadero original tanto de la mente como de la materia.

Es irónico que la mayoría de las principales religiones prediquen los valores de la paz y la tolerancia, cuando ellas mismas están detrás de incontables conflictos militares y disputas violentas.

 

El problema reside en la noción de que cuando la gente tiene unas creencias, afirma que son las únicas válidas o permisibles.

 

La idea se puede expresar así: “apoyamos la paz y la tolerancia mientras se reconozca que sólo nosotros estamos en posesión de la única verdad”. 

Y esa Edad Oscura aún no ha finalizado, pero la Señora retorna a través del corazón de sus hijas e hijos, los hijos de la Señora, los hijos e hijas que algún día constituirán los Círculos de la Diosa-Madre Chaxiraxi y traerán el  amor, la justicia,  la paz y la tolerancia al genero humano.

En muchas épocas y culturas se puso en duda la condición humana de la mujer. Se usó y abusó de ella como un objeto cualquiera. Los hombres, en ciertas civilizaciones, no estaban convencidos de que la mujer fuera enteramente una criatura humana, y en el Concilio católico de Mâcon, en el siglo IV de nuestra Era, se discutió frenéticamente si acaso la mujer tenía alma, habiéndose resuelto la cuestión por una escasa mayoría.

Durante siglos fueron pocos los que cuestionaron la inferioridad de la mujer, incluso hubieron quienes suponían que el cerebro femenino era más pequeño que el del varón y su naturaleza más emotiva. “En la Edad Media , los teólogos (todos ellos hombres) discutían incluso si las mujeres eran seres humanos -¿Tienen un alma, o eran más equiparables a los animales superiores, como los caballos y perros?-. Las mujeres mismas internalizaron estas actitudes y creían en ellas o las aceptaban” (Waters, M-A., 1977: 87).

La Iglesia católica, que ejerció un poder omnímodo sobre el mundo feudal y constituyó la única institución educativa hasta los albores del capitalismo, fue la primera en predicar que la opresión de la mujer era algo “natural”, puesto que en el Génesis se dice que tiene que vivir sometida a la autoridad del hombre. Otro ejemplo, los Diez Mandamientos del Antiguo Testamento judeo-cristiano no se refieren, en realidad, más que al hombre, mencionándose a la mujer solamente en el noveno, confundida con los criados y los animales domésticos. (Víctor Montoya - rodelu.net)

El colapso de la Diosa-Madre Universal concluyó aproximadamente después de la caída del Imperio romano vía la sucesión de la judeo-cristiandad en el siglo IV d.e., cuya reforma entonces incluyó la sistematización por el saqueo y cierre de todos los templos a lo largo de Europa y el Medio Oriente en una escala sin precedentes.

 

Para muchas culturas tempranas antes de este punto culminante, sin embargo, su adoración fuera del dominio sobrenatural, inicialmente provenía de muy atrás en la prehistoria, a través de astronómicas y cíclicas acciones de gracias, de todas las formas de vida orgánicas en la Tierra, y así se consideró en la agronomía, como la figura más alta en la antigüedad.

 

Mucho como hoy, esta metodología de los Cielos se derivó a sí misma hacia abajo, de la exploración para la fuente de la vida, y gira puramente alrededor de la glorificación del nacimiento, muerte y renacimiento, o como visto divergente a lo preternatural.

FUNDAMENTO DEL DOGMA, ACENTUACIÓN MITÓLOGICA

La historia nos informa que las oraciones a María comenzaron a fines del siglo IV d.e.a.

En 1854 el Papa Pío IX definió el dogma que sostiene que la “Santísima virgen María” fue protegida de toda mácula de pecado original al primer instante que fue concebida.

El Papa Pío XII bajo la inspiración del Espíritu Santo, y después de consultar con todos los obispos de la Iglesia Católica, y de escuchar el sentir de los fieles, el primero de noviembre de 1950, definió solemnemente con su suprema autoridad apostólica, el dogma de la Asunción de María. Este fue promulgado en la Constitución “Munificentissimus Deus”:

"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".

¿Cual es el fundamento para este dogma? El Papa Pío XII presentó varias razones para justificar la definición del dogma:

1-La inmunidad de María de todo pecado: La descomposición del cuerpo es consecuencia del pecado, y como María, careció de todo pecado, entonces Ella estaba libre de la ley universal de la corrupción, pudiendo entonces, entrar prontamente, en cuerpo y alma, en la gloria del cielo.

2-Su Maternidad Divina: Como el cuerpo de Cristo se había formado del cuerpo de María, era conveniente que el cuerpo de María participara de la suerte del cuerpo de Cristo. Ella concibió a Jesús, le dio a luz, le nutrió, le cuido, le estrecho contra su pecho. No podemos imaginar que Jesús permitiría que el cuerpo, que le dio vida, llegase a la corrupción.

3-Su Virginidad Perpetua: como su cuerpo fue preservado en integridad virginal, (toda para Jesús y siendo un tabernáculo viviente) era conveniente que después de la muerte no sufriera la corrupción.

4-Su participación en la obra redentora de Cristo: María, la Madre del Redentor, por su íntima participación en la obra redentora de su Hijo, después de consumado el curso de su vida sobre la tierra, recibió el fruto pleno de la redención, que es la glorificación del cuerpo y del alma.

Pío XII no quiso usar el término “resurrección” y tomar posición con respecto a la cuestión de la muerte de la Virgen como verdad de fe.

A continuación se fue desarrollando una larga mitología con respecto al destino de María en el más allá. Esto, poco a poco, llevó a los creyentes a la fe en la elevación de la Madre de Jesús en alma y cuerpo, y a la institución en Oriente de las fiestas litúrgicas de la Dormición y de la Asunción de María.

MARÍA ¿MADRE DE DIOS?

A veces los que quieren que oremos a María dicen que, como ella era la madre de Jesús, él siempre le concedía lo que le pedía. Después que lea el siguiente pasaje del nuevo testamento, puede juzgar por usted mismo si esto es cierto o no: Entonces llegaron su madre y sus hermanos; se quedaron afuera y lo mandaron a llamar. Como era mucha la gente sentada en torno a Jesús, le transmitieron este recado: "Oye, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están afuera y preguntan por ti." El les contestó: "¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?" Y mirando a los que estaban sentados en torno a él, dijo: "Aquí están mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre" (Marcos 3:31-35).

La iglesia de Roma enseña que María debe ser llamada la madre de Dios, una expresión que nunca se usa en el nuevo testamento. El razonamiento es que ella es la Madre de Jesucristo, y él es Dios. Aunque a primera vista el razonamiento parece aceptable, si ella fuera la madre de Dios, tendríamos que inferir que la criatura era la madre del Creador: es decir, que María, quien nació en un momento particular de la historia, era la madre de todo lo relacionado con Dios, quien según el judaísmo ha existido desde la eternidad (Génesis 1:1; Juan 1:1-3, 14).

“Estando Jesús diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer del pueblo y dijo: “¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!” pero él dijo: “Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la guardan” (Lucas 11: 27-28).

Esta circunstancia era una excelente oportunidad para que Jesús rindiera honor especial a su madre, él no hizo tal cosa.

El Apóstol Pedro no hace mención alguna de María en sus escritos. Pablo de Tarzo no usó el nombre de ella en sus cartas, sino que se refirió a ella simplemente como “una mujer”.

"Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, con algunas mujeres y con María, la madre de Jesús y los hermanos de él." (Hechos, 1-14)

Esta frase viene confirmada en el Evangelio de San Mateo:

¿María virgen?

"¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José y Simón y Judas?" (Mateo, 13:55)

Lo primero que debemos tener en cuenta es que no hay, en todo el nuevo testamento una sola referencia o alusión a la presunta virginidad de María. Bien al contrario, Mateo le llama hijo del carpintero, lo que contradice seriamente la posibilidad de una intervención del Espíritu Santo en las relaciones conyugales de José y María, y, por si ello fuera poco, relaciona incluso los nombres de sus hermanos.

Algunos autores se han empeñado en interpretar la palabra “hermanos” y convertirla en “primos” o, más genéricamente, “parientes”. Yo, desde lo más profundo de mi escepticismo, me pregunto: ¿por qué? ¿En qué se basan para tergiversar de tal forma algo que está tan claramente escrito? Aceptaría esa solución si en el nuevo testamento no se utilizaran las dos expresiones familiares reseñadas; pero ya en los primeros versículos del evangelio de Lucas (1:36) se utiliza el vocablo “parienta” al referirse el “ángel” que anuncia la concepción de María, a Isabel, madre del Bautista. Entonces, ¿por qué alterar el significado de las palabras? La explicación es sencilla: cuando se redactó este Evangelio, nadie pensaba en ulteriores problemas con respecto a algo tan trivial como la virginidad y se dijeron algunas cosas, no todas como veremos, de forma clara y tajante. Luego, al tener que acoplar los viejos textos a las nuevas necesidades dogmáticas, no hubo más remedio que distorsionar y, en ocasiones, “interpretar” frases de clarísimo significado. Esto es todo.

Además de inferir que María no permaneció virgen para siempre, el nuevo testamento también habla varias veces de los hermanos de Jesús. En el evangelio de Mateo leemos: ¿No se llama María su madre? ¿No son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas viviendo entre nosotros? (Mateo 13:55-56).

Después del nacimiento de Jesús, casi todas las veces que el nuevo testamento habla de María, ella está con los hermanos de Jesús. Hasta donde sabemos, todos vivían juntos como una familia normal (ver Mateo 12:46; 13:55-56; Marcos 3:31; 6:3; Lucas 8:19; Juan 2:12). Algunos católicos sostienen que los hermanos de Jesús eran en realidad primos. Muchas traducciones antiguas del nuevo testamento católico traducían “hermanos” como “primos” sin ninguna base textual, y sólo en el caso de los hermanos de Jesucristo. Los hermanos de todos los demás eran traducidos como hermanos. La falta de honestidad en esta clase de traducción era tan evidente que casi todas las traducciones católicas recientes usan la palabra “hermanos”.

Algunos católicos dicen: “Sí, eran hermanos, pero sólo en el sentido espiritual, no en el físico”. Esta interpretación también es errónea, porque hasta después de la supuesta resurrección, los hermanos de Cristo no creían en él. Juan 7:5 lo dice claramente: Sus hermanos hablaban así porque no creían en él. Si sus hermanos no creían en él, no eran “hermanos” en el sentido espiritual. Los traductores de la New American Bible (Nueva Biblia Americana, versión en inglés) evidentemente reconocieron el problema que esto presenta para la enseñanza romana de que María permaneció virgen aun después del nacimiento de Cristo. Ellos han quitado algo de fuerza a la declaración traduciéndola de esta manera: En realidad, ni siquiera Sus hermanos tenían mucha confianza en El (Juan 7:5). Varios pasajes del nuevo testamento realmente distinguen entre los hermanos espirituales y los hermanos físicos de Jesús. Vemos un ejemplo en Juan 2:12: Después de esto, Jesús bajó a Cafarnaún y con él su madre, sus hermanos y sus discípulos (Vea también Mateo 12:46-50; Marcos 3:31-35; 6:1-3; Lucas 8:19-22). Pasajes como éste señalan con claridad que el nuevo testamento distingue entre los hermanos de Jesús y Sus discípulos. (Frederick L. Beynon)

En base al fundamento erróneo de la virginidad perpetua de María, a través de los siglos los filósofos han levantado una torre de fábulas; ideas que no tienen raíz en el nuevo testamento ni en ninguna literatura del período en que vivió María. Jesucristo no fomentó la excesiva glorificación de María que es tan común ahora.

En todo caso, María madre de Jesús merece la misma veneración y reconocimiento que todas las madres que han sido y son en el largo devenir de la humanidad, pero no la pretensión católica de usurpar los atributos de la Diosa-Madre Universal para atribuirlos a una mujer que tuvo la suerte de parir a un hijo que llegaría a ser ciertamente notable en la historia, pero al fin y al cabo fue nada más y nada menos que una mujer y madre.

Una simple ojeada a los aspecto impuestos por el catolicismo a María, vemos que son atributos usurpados a la Diosa-Madre, especialmente en su representación como Isis.

La Deidad egipcia principal a quien se asociaba habitualmente con el símbolo de la paloma es Isis, una vez más, la llamada “La de los mil nombres” “Reina de los Cielos”, “Estrella del Mar” (Stella Maris) y  ”Madre de dios” desde mucho antes de que naciese la “Virgen María”.

Con frecuencia se representó Isis dando el pecho al niño Horus, mágicamente engendrado por ella con el difunto Osiris.

Yo soy todo lo que ha sido, todo lo que es y todo lo  que será.

Mi velo no ha sido levantado por ningún mortal; el fruto que he engendrado es el sol...

Yo, Isis, la virgen eterna, la eterna viuda.    

Dado el insólito celo misionero de algunos grupos de adoradores de Isis en la época, y la proximidad geográfica de Egipto, por no mencionar el ambiente cosmopolita de Galilea, no es de extrañar que Juan, Jesús y demás seguidores hubiesen recibido la influencia del culto de la Diosa Isis.

Posiblemente algún lector puede pensar que no soy objetivo en mis apreciaciones en torno a la usurpación de los atributos de la Diosa-Madre por parte de la iglesia romana y su atribución a la madre de Jesús, por mi condición de servidor de los servidores de Nuestra Diosa-Madre Chaxiraxi, por ello me permito reproducir algunos párrafos del investigador  cristiano Luís Fernando Orihuela, los cuales espero que sirvan para que el lector saque sus propias conclusiones.

“…Uno de los mejores ejemplos de esta clase de paganismo lo podemos tener en la forma en que la iglesia católica permitía a los paganos el continuar el culto a la Diosa Madre ¡solamente con una poca diferencia y con otro nombre! Había muchos paganos que se sentían atraídos al cristianismo, pero era tan fuerte en sus mentes la adoración a la Diosa Madre, que no la querían abandonar. Entonces los líderes de la Iglesia romana buscaron una similitud en la cristiandad con el culto de los paganos para poder atraerlos en gran número y así añadirlos a ella. ¿Pero a quién podrían usar para reemplazar a la diosa madre del paganismo? Pues claro que a María, la madre de Jesús; era la persona más lógica que podían escoger. ¿Por qué, entonces, no permitir que los paganos continuaran sus oraciones y devociones a su Diosa, llamándola con el nombre de María, en lugar de los nombres anteriores con los cuales ellos la conocían? Esto le daba al culto  de los paganos la “apariencia” de cristianismo y de esta forma, ambos bandos podían estar satisfechos e incorporarse así a la iglesia romana.”

Y es esto exactamente lo que sucedió. Poco a poco, el culto y doctrinas que habían sido asociados con la madre pagana, vinieron a ser aplicados a María. Así, el culto pagano de la "madre" continuó dispersándose dentro de la iglesia profesante.

El culto a Isis no fue limitado a Egipto. Se introdujo en Roma en el año 80 a .d.e. cuando Sulla fundó un colegio isiaco allí. Y para mostrar hasta qué punto estaba mezclado el paganismo con la “cristiandad” romana, necesitamos solamente mencionar -el hecho de que Isis era adorada en un templo “que estaba situado en las colinas vaticanas, donde hoy está localizada la Basílica de san Pedro, el centro de la Iglesia que adora a la “madre de Dios” en aquella forma.

Aquí encontramos que los títulos “reina del cielo”, “nuestra señora de los mares”, “mediadora”, “madonna”, “madre de Dios” y otros más -que antes se atribuían a la Diosa-madre pagana- fueron poco a poco aplicados a María. Tales títulos indican claramente que el supuesto culto a María de hoy es en realidad una continuación del culto a la Diosa-Madre. Pero existen todavía más pruebas que se pueden observar en la forma en que se representa a María bajo la Iglesia apóstata.

Tan bien fijada en la mente pagana estaba la imagen de la diosa-madre con el niño en los brazos, que cuando los días de la apostasía llegaron, “la antigua estampa de Isis y de Horus fue finalmente aceptada, no solamente entre la opinión popular, sino por sanción episcopal, como el retrato de la virgen y su hijo”. Se adjuntaron representaciones de Isis y su hijo en un marco de flores. Esta práctica también fue aplicada a María, quien casi siempre es mostrada en la misma forma, como bien lo saben los estudiantes del arte medieval.

Esto prueba más aún que el culto a María no es más que el antiguo culto popular a la Diosa-Madre  y se puede confirmar notando los títulos que se le confirieron a María así como la forma ritual de sus cultos. La Diosa egipcia Isis era frecuentemente representada como parada en la “Luna creciente” con “doce” estrellas de ocho puntas alrededor de su cabeza. Incluso esto fue adoptado para María, pues en casi todas las iglesias católicas se pueden ver cuadros de esta representación.

Es obvio que este culto a María no era sólo la veneración que se merece la  madre del Salvador, sino que, al contrario, no era más que una continuación del viejo culto pagano a la madre. Porque a pesar de que María, la madre de Jesús, era una buena mujer, dedicada y temerosa no fue nunca considerada como una persona divina o como diosa por la verdadera Iglesia primitiva. Ninguno de los apóstoles, ni Jesús mismo, dieron alguna vez a entender que se debería venerar a María. Como lo indica la “Enciclopedia Británica”, durante los primeros siglos de la Iglesia no fue puesto ningún énfasis en María.” No fue sino hasta la época de Constantino, la primera parte del siglo IV, cuando alguien empezó a ver a María como a una diosa. Pero aun durante ese período, tal idolatría era denunciada por la Iglesia primitiva, lo cual es evidente en las palabras de Epifanio, quien denunció a ciertas mujeres de Tiro, Arabia y otros sitios por rendir culto a María como a una diosa verdadera y hacerle ofrendas en su capilla. Pero unos años más tarde, el culto a María no solamente era permitido por lo que es actualmente conocida como la Iglesia Católica , sino que vino a ser una de sus doctrinas principales y lo continúa siendo hasta hoy día.

Cuando se tienen creencias durante siglos, por lo general no es fácil abandonarlas. De modo que cuando llegó la apostasía, líderes de la iglesia de Efeso razonaron que si permitían a los paganos continuar su adoración a la Diosa-Madre, los podrían atraer a la “iglesia”. Así, entonces, en Efeso se incorporó el culto a la Diosa-Madre y se mezcló con el cristianismo. Se sustituyó el nombre de Diana por el de María y los paganos continuaron orando a la Diosa-Madre. Conservaron sus imágenes de ella y la iglesia profesante permitió que los adorasen junto con Cristo.

Otro sitio desde donde el culto a María se fortaleció fue Alejandría (Egipto). Aquí la Diosa - Madre era conocida bajo el nombre de Isis. Cuando el cristianismo se propagó hasta Alejandría, se hicieron convenios similares a los que se habían adoptado en Roma y Efeso. El culto pagano a la madre fue cuidadosamente inyectado a la “cristiandad” por los teólogos de la iglesia en dicha ciudad. Ahora, el simple hecho de que haya sido en ciudades como Alejandría, Efeso y Roma donde las creencias paganas se mezclaron primeramente con la cristiandad, muestra de manera definitiva la continuación directa del antiguo “paganismo.” (Dr. Luís Fernando Orihuela)

El  Papa Gregorio I, estableció la adoración de la Virgen María, y el Concilio de  Calcedonia la proclamó  Madre de Dios. Los autores de las letanías no temieron (quizás por su falta de inteligencia) embellecerlas con títulos y adjetivos “paganos,” como a continuación expondré.


No  hay  ni  un  solo  símbolo,  ni  una  sola  metáfora  en  estas   famosas  Letanías  que  no pertenezca a una multitud de aspectos de la Diosa: todas ellas son Reinas,  Vírgenes o Madres.

 

Estos tres títulos  se  aplican  a  Tanit, Isis,  Rea,  Cibeles,  Diana,  Lucifera,   Luciná,  Luno,  Tellus,  Latona, Triformis, Proserpina,  Hécate,  Juno, Vesta, Ceres, Leucotea,
Astarté,  la  celeste  Venus  y Urania, Alma Venus. En Canarias lo son de: la Diosa Chaxiraxi , Diosa Tara, Diosa, Diosa Tajo, Diosa de La Luz , Diosa Abora, Diosa Moneyba, etc., todas ellas aspectos de Chaxiraxi.


Paralelamente al primitivo significado de la Trinidad (significado  esotérico, o sea, Padre, Madre e  Hijo),  encontramos la Trimurti occidental (Dios y Diosa de tres  caras)  que, en el Panteón masónico se representa por medio de la "Sol, el luna y el Venerable",
trinidad que es una ligera alteración de la constituida por el Norte o fuego germánico, el Sol  y el Luna.


Tal  vez fue el conocimiento íntimo de esto lo que  indujo al  investigador Ragón a  escribir  la siguiente profesión de fe: "Tengo para mi que el  Hijo  es idéntico a Horus, el hijo de Osiris  y de  Isis; es decir, el Sol que salva todos los años al mundo de la esterilidad y a todas las razas  de la muerte universal".


Y luego, continúa hablando de él, de las letanías de la Virgen  María, de los templos, fiestas, misas y servicios de la Iglesia, peregrinaciones, oratorios  Jacobinos, franciscanos, vestales, prodigios, exvotos, nichos, estatuas, etc.


Cuando en el equinoccio de otoño el esposo de Astarté (la Sol) era  vencido por el Príncipe de las Tinieblas y descendía a los infiernos, los fenicios  representaban a la Diosa llorando por la pérdida del esposo que era, al mismo tiempo, su hijo, como
llorara también Isis por la de su esposo, hermano e hijo (Osiris-Horus). Astarté sostiene en la mano  una varita cruciforme, una cruz regular, y pisa llorosa el cuarto creciente lunar. La Virgen  María suele ser representada en la misma actitud: de pie sobre la luna nueva, rodeada de  estrellas y llorando a su hijo: Justa crucen lacrymosa dum pendebat fitius (véase Stabat Mater Dolorosa).

 
¿No es acaso la Virgen la sucesora de Tanit, Isis y de Astarté?, se pregunta el autor.

 

Basta  escuchar  las  Letanías  de  la  Virgen  recitadas  en  la   Iglesia  católica romana  para percatarse de que no se hace  otra cosa que repetir  los  encantamientos dirigidos a  la diosa Adonaia (Venus), la cual fue madre de Adonis, el dios Solar de  tantas naciones; a Milita (la Venus asiria), diosa de la naturaleza; a Alilat, simbolizada  por  los árabes con  dos cuernos lunares;  a  Selene,  mujer  y hermana  de  Helios,  la  Sol  dios  de  los  griegos; o  a  la Magna Mater? honestissima, purissima, castissima Madre Universal de todos  los seres, porque es la Madre Naturaleza. (V.:M.:H.P.B.)


Lo que sí extraña es la pretensión todavía viva de que la mayoría de los cristianos crea que su religión es algo total y absolutamente único, sin mancha alguna de otras filosofías o religiones, cuando evidentemente no es así.

 

Sin embargo el movimiento protestante en todas sus formas rigurosas -desde los puritanos de antaño hasta lo que hoy llamamos fundamentalismo- hace mucho hincapié en que las palabras del nuevo testamento son de inspiración divina, motivo por el cual prohíbe hasta la mera sugerencia de que pudieran no ser la verdad literal.

 

Entre los unos y los otros, a estas fechas millones de cristianos ignoran lo evidente, que el nuevo testamento es una mezcla de leyenda, falsificación, testimonios confusos de testigos presénciales y materiales tomados de otras tradiciones. Pero al negar esa evidencia no sólo se equivocan sino que defienden frente a la crítica un sistema cada vez más frágil.  (Lynn y Clive Prince)

 

 Imágenes “paganas” cristianizadas y transformadas en vírgenes católicas

 

 

* Guadameñe.

 

Julio de 2008.  

 

28 n Wanmayk  n 7º acha n tallit taynay tagwancet.

 

iglesiaguanche@terra.es  y benchomo@terra.es

     

Para saber más: logokbehibenchomo.jpg (24851 bytes)