APUNTES RELATIVOS A LA 

IGLESIA DEL PUEBLO GUANCHE (IX)

 

 

Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen *

 

 

LOS ICONOCLASTAS.-

 

Literalmente interpretado, el término iconoclasta significa destructor de imágenes, uno que toma una estatua o una pintura y la rompe. En su sentido histórico, se entiende según la Real Academia española como “hereje del siglo VIII que negaba el culto debido a las sagradas imágenes, las destruía y perseguía a quienes las veneraban”, es decir, le añade un sentido religioso.

 

Esta práctica destructiva ha estado muy arraigada en las religiones autodenominadas mayoritarias y muy especialmente en las cristianas.

 

Generalmente las culturas invasoras persiguen como primer fin la eliminación total de las señas de identidad de las culturas invadidas, como medio drástico desenrraizador que haga más fácil la eliminación o absorción de las mismas, no dudando en emplear los métodos más crueles e irracionales y deshumanizados para conseguir sus objetivos.

 

En este aspecto el rodillo aplanador del judeocristianismo y del islamismo ha sido tan cruel, avasallador y efectivo que, cualquiera que visite hoy en día alguno países de sur y centro América e incluso Irak o Egipto, y en general allí donde han conseguido imponerse estas religiones fanáticas, difícilmente se podrá creer que los habitantes autóctonos de estos países fueron artífices de las extraordinarias culturas que en ellos se desarrollaron y cuyos imponentes vestigios ciertamente diezmados y machacados han llegado hasta nosotros. Culturas milenarias que en muchos casos bastó menos de un siglo a los invasores para borrar toda seña de identidad, hasta el extremo de que los pueblos invadidos llegaron en tan corto espacio de tiempo a olvidar totalmente los métodos de escritura y lectura de sus antepasados, su religión y su cultura, convirtiéndose además por inducción y alienados por los invasores en excelentes y eficaces instrumentos destructores del legado espiritual de sus ancestros más remotos.

 

Canarias no escapó a esta realidad, desde las primeras invasiones europeas el cristianismo puso especial énfasis en erradicar todo vestigio de la ancestral cultura guanche, con una desmesurada fiebre iconoclasta propia del fanatismo que les embargaba y que, lamentablemente, continúa embargando a los descendientes ideológicos de estos iconoclastas. Está ampliamente documentado como desde los primeros tiempos de la invasión y conquista y  hasta no hace muchas décadas los sacerdotes de la secta católica incitaban a los fieles a destruir todo vestigio de estatuillas y objetos de culto que no fuesen de origen cristiano y, a profanar los sepulcros de nuestros antepasados destruyendo los cuerpos mirlados, mandatos que seguían a pie juntilla una caterva de fanáticos descerebrados.

 

Estas representaciones del panteón guanche bárbaramente destruidas no sólo fueron inmediatamente sustituidas por ídolos católicos, sino que además aumentaron desmesuradamente su número aplicando un “santo protector” a cada actividad cotidiana de la sociedad, hasta el punto de que desde los asesinos hasta el máximo dirigente del país tienen asignado una supuesta divinidad católica “protectora” e intermediaria ante su dios,  promocionando y sosteniendo una veneración fetichista que en teoría dicen combatir, y que además pretenden justificar mediante una pléyade de teólogos y filósofos, ciegos seguidores de esa secta que en una constante demagogia pretenden que veamos como blanco lo que a todas luces es negro.

 

Es ciertamente triste y lamentable que en pleno siglo XXI, en esta sociedad colonial supuestamente civilizada, existan bandas de “incontrolados” bárbaros dignos herederos ideológicos de los godos que se dedican a destruir estaciones de grabados rupestres, los cuales no sólo son un patrimonio del pueblo canario, sino que lo es de toda la humanidad. Además, estos bándalos dirigidos desde la sombra por oscuros intereses mediáticos, arremeten directa e indirectamente contra cualquier vestigio material o espiritual de la cultura canaria ancestral.

 

El catolicismo, en su peculiar manera de interpretar sus propios dogmas, ha desgastado una incuantificable cantidad de células grises de sus acólitos más entregados y, ha hecho correr verdaderos ríos de tinta para, como es habitual en ella, hacernos creer que lo negro es blanco y viceversa. Para esta confesión, las esculturas representativas de sus divinidades son imágenes sagradas, pero en cambio las imágenes sagradas de otras religiones son denominadas  peyorativamente como “ídolos” o “fetiches”, asegurando en muchos casos que son representaciones del demonio, cuestión poco compresible teniendo en cuenta que en ambos casos las esculturas son obras humana creadas con materiales iguales o similares para cumplir un mismo fin, que es precisamente el representar a una determinada divinidad. A pesar de ello, en su proverbial demagogia pretenden hacernos creer que sus imágenes no son adoradas por sus fieles, sino que son veneradas, teniendo en cuenta que para el común de la gente la frontera entre adoración y veneración es muy difusa. Cabría preguntarse si cuando un fiel de esta religión está postrado y orando ante la imagen del crucificado ¿Lo está adorando o venerando? Porque si lo están adorando indudablemente están adorando a una imagen y, si lo están venerando por supuesto que están rebajando la esencia divina de su dios a la categoría de una deidad secundaria. Si como afirman no se adora o venera a las imágenes sino lo que estas representan, ¿por qué no asumen que para otras religiones tienen el mismo sentido? ¿Por qué demonizan para otras confesiones las mismas prácticas que ellos realizan, sostienen y promueven? Por otra parte, si sólo se debe adorar a dios ¿Cómo es que cuando un Papa es elegido se les exige a los cardenales que le adoren? ¿Acaso el Papa es un dios? De ser así nos explicaríamos el porque la humanidad jamás ha tenido paz y ha sufrido los más increíbles horrores con la dirección de estos “infalibles” dirigentes.

 

Las muestras de estatuaria de la primitiva cultura canaria llegada hasta nosotros son escasas y fragmentadas, aún así, el relativamente importante número de piezas que por diferentes razones escaparon de la acción depredadora e iconoclasta del catolicismo, nos proporciona una idea de lo rica que fue la estatuaria en nuestra ancestral cultura.

 

Tal como recogió para la isla Chinech (Tenerife) el fraile dominico Alonso de Espinosa: “Y no adoraban ídolos, ni tenían otra cosa a que adorar, sino a Dios y a su Madre, aunque no tenían otra inteligencia de las cosa de Dios” Está claro que el buen dominico estaba ofuscado por su etnocristianismo que le impedía entender o le inducía a no entender que a quien realmente adoraban nuestros ancestros no era a su dios sino a la Diosa. En cuanto a “ídolos” por supuesto que los había y profusamente, como tendremos oportunidad de ver, lo que sucede es que a estos los veneraban por lo que representaban. La adoración a la Diosa-Madre queda reflejada en una cita recogida por el Dr. Ignacio Reyes: “…Sabido esto por los moradores de las dichas islas, la comenzaron a tener en muy grandísima veneración, llamándola Madre del Sol, la cual devoción ha quedado y está viva el día de hoy entre todos los naturales, a quien los españoles llaman guanches [sic], y la adoran tanto como al mismo Dios” [González de Mendoza (1585) 1944: 301].

¿Que significa Ídolo?

Según Josefina Albert: La etimología la establece Corominas en su Diccionario. Se trata de una palabra tomada del griego  “imagen”. El grecolatino idlum (o -n “imagen, espectro”) gozó de uso semipopular durante la Edad Media, como nombre de peñascos en forma de ídolo o imagen, en algunas descripciones de límites o linderos, especialmente en territorio de la actual Portugal.

Pero yendo ya a los diccionarios de la Real Academia Española, el de Autoridades (1726-1739), al referirse a ídolo dice lo siguiente: «Estatua de alguna falsa deidad, a quien venera la ciega idolatría», acepción que, con algunas variantes en su formulación, recogerán las sucesivas ediciones del denominado DRAE. La última de ellas, la vigésimo primera (1992), lo define (acepción primera) como: «Imagen de una deidad, adorada como si fuera la divinidad misma». Es el valor que tiene en la Biblia y, consiguientemente, en la historia del pensamiento cristiano. (Josefina Albert Galera)

Luego está claro que siendo la iglesia católica una de las confesiones religiosa que más imágenes adora y venera, esta es totalmente idólatra.

Hasta no hace mucho tiempo el etnocentrismo europeo venía asumiendo que las primeras obras que pueden considerarse esculturas eran unas figuras femeninas desnudas, de caderas muy desarrolladas, que han sido interpretadas como “ídolos” de la fertilidad. Datan del paleolítico superior y son conocidas como Venus. Las más conocidas son la de Willendorf y Laussel (lugares donde fueron encontradas). Pero al igual que otras ciencias la arqueología avanza aportándonos continuamente nuevos conocimientos en torno a nuestro pasado religioso, espiritual y social.

Los fundamentos cultuales del primigenio pueblo canario hunden sus raíces en los más remotos orígenes continentales y, por tanto, también sus expresiones escultóricas votivas y representativas de la Divinidad. Para una mejor comprensión de este aserto reproducimos algunos párrafos de un excelente artículo de la arqueo astrónoma española, Francisca Martín-Cano Abreu:

 

“En África (sin incluir Egipto), la más antigua manifestación artística que nos ha legado sus habitantes es la escultura de una Diosa en piedra (imagen de la izquierda)  "de unos seis centímetros de largo encontrado en 1999 cerca de la ciudad de Tan-Tan, Marruecos" ..."entre 500.000 y 300.000 años." (Aguilera, 2003), por tanto la obra artística humana de mayor antigüedad hallada hasta hoy día [mayor que la Diosa de lava de tres centímetros de Berekhat Ram, Palestina, de una antigüedad de 250.000 a 280.000 años a la que ha desbancado y que hasta que se ha datado la de Marruecos, había sido la obra de arte considerada de mayor antigüedad según afirmaban en el (2000, 48) Carbonell, Rodríguez y Mosquera]. A la izquierda fotografía1: Diosa en piedra datada entre 500.000 y 300.000 años encontrada cerca de la ciudad de Tan-Tan, Marruecos

 

Otra obra de arte muy antigua es la pieza de ocre descubierta recientemente en la Cueva Blombos , en la región de Cap de Sudáfrica, Dibujo 2 a la que se le ha dado una antigüedad de 77.000 años.

 

 

 

La pieza de Blombos tiene dibujado líneas en zig-zag cruzadas atravesadas por líneas horizontales. Motivos similares decoran los cuerpos de figuraciones femeninas de estelas y vasijas neolíticas de otras regiones, tendrían igual significación metafórica.” (Martín-Cano)

 

 

En el año 1999 en unas piedras sueltas que había formado parte de una construcción guanche y cuyos cimientos aún perduraban en el lugar de La Quinta en el municipio de Santa Úrsula en la isla Chinech (Tenerife), encontramos varias piedras con grabados rupestres, entre ellos el que muestra la fotografía. Estos bloques estaban situados en un lagar llano y próximo al borde de un barranco en el cual existen una serie de cuevas que en su día sirvieron de habitáculo humano y que, posteriormente, fueron reutilizadas como corrales para ganados. Compárese los grabados de este bloque con los reseñados por Martín-Cano para la Cueva de Plombos, la similitud es más que notable.

 

“Ejemplos las líneas en zig-zag entre líneas horizontales o las zig-zag una debajo de otra entre líneas horizontales de la vasija de Vounous, Chipre, las que están encima del pubis de la vasija rumana de Vidra, Bucarest, las de la esculturita de Almizaraque, Almería, las del ónfalo funerario de Seelenloch de Ippmitz, Burgenland y las que decoran el cuerpo femenino de una vasija siria.

 

Posteriores son los testimonios artísticos prehistóricos legados por los antiguos habitantes desde el VIII milenio adne. Son miles de pinturas y grabados de figuras humanas y animalísticas, pertenecientes a las culturas del fértil valle, de lo que hoy es el desierto del Sáhara, desde Mauritania hasta Sudán, realizadas antes de que sus habitantes humanos emigraran al sur y desapareciera la rica fauna y flora por la desertización (en el siglo IV adne). Además diversos pueblos africanos nos han legado esculturillas femeninas neolíticas desde el II milenio adne.” (Martín-Cano)

 

LAS ESCULTURAS RELIGIOSAS EN LA PRIMIGENIA SOCIEDAD CANARIA.-

 

La existencia de estatuas en el culto de la antigua y genuina religión de los canarios está documentada en las crónicas de aventureros o viajeros europeos pre-coloniales y también por otros que las escribieron después de la invasión y conquista. Como hemos expuesto en el capitulo correspondiente referente a los lugares de culto, en 1341 Nicoloso Da Recco nos describe una imagen de una Divinidad: “Encontraron también una capilla o templo en el cual no había pintura alguna, ni nin­gún otro ornamento sino una estatua esculpida en piedra, que representaba a un hombre con una bola en la mano: este ídolo se hallaba desnudo y traía una especie de delantal de hojas de palma (Phoenix canariensis), que le cubría las partes obcenas, cuya estatua sustrajeron y condujeron a Lisboa. La isla les pareció muy poblada y bien cul­tivada; produce grano, trigo, frutas y principal­mente higos; el grano y el trigo lo comen como los pájaros o bien hacen de él harina, con lo que se alimentan sin amasarlo y beben agua».

 

También el cronista Andrés Bernáldes en su Crónica de los Reyes Católicos nos dice que en Tamarant (Gran Canaria) había una casa de oración llamada Toriña, y que allí: "tenían una imagen de palo tan luenga como media lanza, entallada, con todos sus nervios de mujer desnuda, con sus miembros fuera, y delante de ella una cabra de un madero entallada, con sus figuras de hembra, que quería concebir, y tras ella un cabrón entallado de otro madero, puesto como que quería subir a engendrar sobre la cabra."

En el año 2004, el investigador Raúl Melo Dais localizó y rescató una figura de rasgos antropomorfos (figura de la izquierda) elaborada en basalto poroso (piedra molinera) la cual conserva según recoge en su ficha arqueológica restos de pigmentos rojos (color sagrado de la Diosa Tanit ). Esta estatuilla fue encontrada en el sitio denominado Los Riscos, en la localidad de Chuchurumbache (San Isidro) Municipio de Granadilla, en Chinech (Tenerife), en un lomo donde existía gran cantidad de restos de materiales arqueológicos de origen guanche, los cuales han desaparecido como consecuencia de la brutal presión urbanística que sufre la zona.

 

 

Observando la figurilla vemos que tiene grandes similitudes con la documentada para Tan- Tan por Martín-Cano, a la que dicha autora le atribuye una antigüedad de entre 500.000 y 300.000 años como hemos visto. Al margen de esta supuesta antigüedad, lo que está claro, por lo menos para nosotros, es que ambas figurillas, realizadas con técnicas y materiales semejantes, son representaciones arcaicas de la Diosa-Madre Chaxiraxi. Por otra parte, este hallazgo viene a desmentir las afirmaciones de algunos historiadores al aseverar que en la isla Chinech (Tenerife) no existían “ídolos”, cuando la realidad histórica y arqueológica nos viene demostrando lo contrario, e incluso algunos de estos “ídolos” fueron sacralizados por el cristianismo y son venerados en la actualidad como expondremos en otro lugar de este trabajo.

 

La estatuilla precolonial de Tara ha sido asumida como una seña de identidad de todos los canarios, y muy especialmente por sus mujeres. Es una estatuilla de barro de 27 centímetros de altura, pero en torno a sí aglutina sentimientos de espiritualidad e identidad muy fuertes que emanan de gran parte de la sociedad canaria. Identificada con el culto a la Diosa-Madre en su aspecto de Diosa de la fertilidad de los antiguos pobladores de Gran Canaria, está expuesta en una vitrina del Museo Canario de Winiwuada n Tamarant (Las Palmas de Gran Canaria.)

Desde su vitrina de cristal, nos habla de un pueblo orgulloso que fue independiente, que forjó el carácter de los actuales pobladores.

Es una escultura femenina en postura sedente (sentada) y rasgos esquemáticos acusadamente sexuales. Uno de los rasgos característicos de esta figura es la exageración de muslos y antebrazos y la cuidada manufactura de la pieza, que presenta un exhaustivo bruñido (pulido mediante el frotamiento de callaos de playa) y restos de pintura de color rojo ocre (color sagrado de la Diosa Tanit ) en la mayor parte su superficie.

En tiempos precoloniales, Tara fue uno de los tres poblados principales de la comarca de Telde, en las recientes excavaciones arqueológicas han aflorado importantes  piezas de la cultura de los primitivos canarios, entre ellas esta estatuilla de Tara encontrada en la zona.

 

Es significativa la adoración que  los habitantes de Tara muestran a la Diosa-Chaxiraxi en su representación católica como Virgen de La Candelaria desde hace siglos. Su imagen recibió culto en una de las cuevas a los pocos años de acabar la conquista castellana. Actualmente  Tara es un barrio que ocupa un puesto relevante en la historia del Municipio de Telde en particular y de la isla de Gran Canaria en general por su aportación al conocimiento del pasado precolonial de Canarias.

 

 

Nosotros que no creemos en las casualidades pero sí en las causalidades y por ello no nos sorprende el hecho de que una de las reproducciones monumentales de la estatuilla de Tara se encuentre precisamente en el municipio tinerfeño de Candelaria, “Sede Oficial” de la imagen de Nuestra Señora Chaxiraxi y lugar que fue de pastoreo exclusivo de los ganados de la Diosa , estando vetado bajo severas penas la presencia de ganados ajenos a los propios de la Divinidad , este espacio cubría desde las costas de la actual Candelaria hasta las cumbres de Igueste, lugar donde aún existen los restos del Hospital de los Guanches, el Convento de las Maguadas y un santuario guanche localizado en uno de sus barrancos.

 

Nada de lo que hace el sistema religioso imperante es gratuito o fruto del azar, sus acciones son bien estudiadas y meditadas, por ello, la colocación de esta monumental estatua de Tara en una de las principales avenidas del municipio candelariero, donde además en su base están representados los símbolos más significativos de la Iglesia del Pueblo Guanche, es mas que posible que este relacionado con el proyecto urdido por el obispado nivariense denominado triángulo mariano, que abarca la actual basílica, las Cuevas de Chinguaro y la ermita de Chivisaya (El Socorro), que pretende, bajo el silogismo de lugares de interés arqueológico, la afluencia masiva de fieles, lo que generaría cuantiosos beneficios económicos que naturalmente estarían administrados por el obispado, aunque el costo de las obras (son muchos millones) lo pagamos todos los contribuyentes canarios.

 

 

A la izquierda, grabado rupestre localizado en  Barranco Grande Achimenceyato de Guadamoxete, correspondiente al Menceyato de Güímar en la isla Chinech (Tenerife), lugar próximo a Candelaria.

Desde nuestro punto de vista, este grabado es una representación esquematizada de Tara (Tanit) y es similar a otros muchos existentes en la zona de Los Baldíos, Llano del Moro o Guadameñe, así como en yacimientos de grabados en  Heneto.

El ingeniero cremonés Leonardo Torriani recoge para la isla Titoreygatra (Lanzarote):

 

“Adoraban Un ídolo de forma humana, pero no se sabe quién era. Lo tenían en una casa como templo, donde hacían congregación, la cual estaba rodeada por dos paredes, que entre sí formaban un pasillo, con dos pequeñas puertas, una fuera y la otra en medio; y allí, como en un laberinto, entraban a sacrificar leche y manteca. Algunos otros pretenden que entre estos bárbaros hubo otras clases de idolatría, de las cuales la verdad es que no se tiene ninguna seguridad.” (L.Torriani, 1959:41)

 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estatuilla denominada Tueris que guarda notable semejanza con la Tueris egipcia y cuyo nombre en el panteón egipcio quiere decir La Grande , localizada en la isla Titoreygatra (Lanzarote) y estudiada por el arqueólogo canario Pablo Atoche Peña. En el panteón egipcio estaba muy vinculada al nacimiento. Se representaba con muy grandes pechos. Es diosa protectora de las embarazadas y su figura aparece en las camas y en los vasos para poner leche.  

Para los habitantes de Erbania (Fuerteventura) Leonardo Torriani nos dice:

“El ídolo que adoraban era de piedra  y de forma humana; pero quién fuese, o qué clase de dios, no se tiene de ello ninguna noticia y el templo en que hacían sacrificio se llamaba fquenes, cuya forma se ve en el dibujo.” (L.Torriani, 1958:73)

 

 

 

El traductor y anotador de la obra de Torriani, Alejandro Ciuranescu, en una nota a pié de página nos aclara:

  

“Tenían casas particulares, donde se congregaban y hacían sus devociones, que llamaban efequenes, las cuales eran redondas y de dos paredes de piedra; y entre pared y pared, hueco.. Nótese, sin embargo, que este texto coincide con el del mismo Torriani, quien repetirá, más o menos, las mismas indicaciones en relación con la religión de ambas islas. Esta continuada confusión también existe, en cierto modo, en Abreu Galindo, cuyo capítulo se titula ‘De los ritos y costumbres que tenían los de estas dos islas, Lanzarote y Fuerteventura’, aunque los detalles aquí mencionados se apliquen terminantemente a Lanzarote, suponemos que la fuente común trataba las costumbres de las dos islas, sin distinción, y que tanto Torriani como Abreu Galindo trataron, con mediano éxito, de separar lo que pertenecía a cada una de ellas.”

 

En la Cueva de los ídolos recinto cultual donde se rendía culto a la fecundidad estudios reciente han sacado a la luz cuatro estatuillas representativas de la Divinidad. Por otra parte, el investigador Amescua recoge para Titoreygatra (Lanzarote) el hallazgo en superficie de una cabeza humana tallada en piedra. Hasta la fecha la ciencia oficial no ha prestado mucho interés a este hallazgo tratando de difuminarlo como es habitual en el sistema imperante, tratando de darle un origen exterior.

 

 

En la isla Benahuare ( La Palma ) fue encontrada en una cueva otra cabeza humana tallada en piedra volcánica, denominada “cabeza de Tacande”. Dicha cabeza está en poder de la familia propietaria de los terrenos donde fue encontrada, a la cual es de agradecer el interés mostrado en conservarla, en espera de que algún día los científicos comprometidos con la realidad cultura canaria puedan descifrar los varios signos grabados en la misma, algunos de los cuales se ven en la fotografía de la izquierda, la cual está tomada desde la parte posterior de dicha cabeza.

 

 

 

Continuará:

 

* Guadameñe.

 

Junio de 2008.  

 

28 n Wanmayk  n 7º acha n tallit taynay tagwancet.

 

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Para saber más:

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