ARQUITECTURA CANARIA PRE-COLONIAL (XII)
Isla
Benahuare (La Palma):
Tradicionalmente el patrimonio arqueológico
canario ha sido despreciado y ninguneado, siendo innumerables los yacimientos
destruidos por la urbanización descontrolada del territorio con el
consentimiento de las autoridades coloniales de turno, no prestando atención al
mismo hasta que quienes dirigen nuestro país se dieron cuenta de que la
protección de algunos aspectos de nuestra ancestral cultura podía ser un buen
negocio al tiempo que podían hacer creer que eran defensores de nuestro
patrimonio etnográfico y cultural, así surgieron algunos Parques Etnográficos,
entre ellos los conjuntos arqueológicos de Belmaco y el Tendal.
Los fondos arqueológicos que conforman la colección
patrimonial hawarita que actualmente se exhibe en un museo de los Llanos de
Aridane se encontraban depositados en el Departamento de Prehistoria de la
Universidad de La Laguna, y conforman una de las más importantes recopilaciones
de elementos culturales precoloniales vinculadas a Benahuare en parte
inventariadas y catalogadas, algunas de cuyas piezas fueron extraídas en la
Cueva del Tendal hace más de treinta años para su estudio.
Estos fondos arqueológicos corresponden en su mayoría
a las excavaciones efectuadas durante las campañas de 1981 y 1988), en San Andrés
y Sauces, y a la necrópolis de El Espigón en 1977, en Puntallana. Son miles de
piezas que hasta el presente no han sido totalmente catalogadas, sólo en el
caso de El Tendal, la parte más importante en cuanto a su número, se han
calculado más de 100.000 pequeñas fracciones de restos de todo tipo (cerámica,
industria lítica, fauna doméstica, restos malacológicos y de pescado, entre
otros).
Junto
a ellos, en la colección se pueden encontrar restos de la Cueva de El Rincón
(El Paso), Necrópolis de La Palmera (Tijarafe), el inventario etnográfico y
arqueológico del parque y preparque de La Caldera de Taburiente, la Necrópolis
del Barranco de Fernando Porto (Garafía), la Cueva Funeraria del Caboco de
Aroche (Los Llanos de Aridane), el Conjunto Arqueológico del Barranco de El
Humo-Los Guinchos (Breña Alta) y otros restos arqueológicos de diversa
procedencia.
“Se da el nombre de Cuevas de San Juan a un
complejo arqueológico conformado por una serie de cuevas situadas en los
barrancos de San Juan y su tributario el de Alén, dentro del municipio de San
Andrés y Sauces en el noreste de La Palma, son numerosas las cuevas que se
disponen a lo largo de este espacio, entre los 75 y
La
información arqueológica aportada por ésta y otras cuevas de la zona, ha
permitido desarrollar una serie de trabajos de investigación que han
suministrado valiosos datos para entender el mundo de los hawuaritas (Navarro
Mederos J.F. et al.: 1990)
Según
los estudios arqueológicos la cueva-habitación más antigua de Benahuare (La
Palma) es la Cueva de Belmaco, se le atribuye uso humano desde hace unos 4000 años,
siendo especialmente importantes cantidad de hallazgos arqueológicos que se han
encontrado en La Zarza y La Zarcita.
El
bando de Tigalate fue uno de los más populosos, a juzgar por las evidencias
arqueológicas. Toda esta zona, durante la época precolonial, estuvo sometida a
un intenso poblamiento, tanto en las costas como en las medianías. La causa fue
la riqueza y variedad de sus pastizales a lo largo de todo el año. Durante la
primavera, el invierno y parte del otoño, los awuaras aprovechaban los pastos
de las zonas bajas y de medianías, mientras que en verano subirían a las zonas
más elevadas de Cumbre Vieja.
La cueva de Belmaco, esta situada dentro del actual término municipal
de Mazo, en su entorno existen cuatro estaciones de grabados rupestres. Las
primeras noticias que se conocen de este hallazgo datan del año
La importancia de
estas inscripciones en piedra, convirtió el lugar en un punto de referencia y
visita para los investigadores interesados en el pasado de Benahuare (La Palma)
y de las Islas Canarias.
La historia dice que la cueva de Belmaco era la residencia de verano de
los jefes Juguiro y Garehagua del cantón de Tigalate, esta gigantesca cavidad
cuenta con más de cuatro metros de espesor de potencia estratigráfica. Ello
indica que la cueva de Belmaco fue ocupada por los primeros awuaras hasta la
invasión europea.
El
sabio antropólogo francés René Verneau nos dejó sus impresiones en torno a
la cueva de Belmaco de las que extraemos el siguiente texto: “Cerca de Mazo
existe un barranco célebre, el de San Juan de Belmaco. Allí es donde se
encuentran las dos rocas cubiertas de signos grabados, de los que he hablado en
la primera parte de este libro.
Sólo
tenía una confianza limitada en el dibujo que había publicado Fritsch, y quería
imprimirlos. Las encontré cubiertas de madera y de materiales de todas clases.
No podía quitar todo eso sin haber sido autorizado por el dueño, así que mandé
a buscarlo.
“Durante
ese tiempo examiné y dibujé la bella cueva situada detrás de las dos rocas.
Es una de las más apropiadas para servir de vivienda que haya visto. Iluminada
perfectamente en toda su extensión, gracias a una inmensa abertura que no mide
menos
Uno
de sus extremos ha sido convertido en bodega. ¡Vicisitudes de las cosas
humanas! Esta vivienda que alojó a jefes temidos sirve hoy día para alojar
asnos y vacas.”
(R.Verneau, 1987:260)
El
Parque Arqueológico de Belmaco está situado en la
Villa de Mazo es una de las estaciones arqueológicas más importantes, no sólo
del Archipiélago Canario, sino del mundo, convirtiendo al lugar en un punto de
referencia y visita para los investigadores interesados en el pasado de
Benahuare (La Palma) y de las Islas Canarias.
Diez
cuevas naturales de habitación y una magnífica estación de grabados
rupestres forman el conjunto arqueológico de Belmaco.
En el lugar se conserva el recuerdo de la existencia
de una fuente, hoy desaparecida, conocida como la Fuente de Los Álamos, apoyo a
la teoría expuesta por algunos investigadores que relaciona los grabados con el
culto al agua y a las fuentes.
En
la cueva es visible un relleno estratigráfico que permite establecer una
secuencia cronológica de la historia antigua awuara (palmera), y que a su vez,
ha permitido, la clasificación de toda la cerámica encontrada.
El
territorio
Hasta aquí hemos dado un breve repaso a algunas de
la cuevas-habitación de los primeros awuaras que hoy en día son objetos de
atención por parte del sistema dominante más que por razones culturales los
son por cuestiones económicas como hemos apuntado más arriba, en las páginas
siguientes vamos a tratar de las cuevas-habitación y de los poblados de casas
de los antiguos awuaras cuyos restos han persistido hasta la fecha, para ello,
comenzaremos por transcribir la situación política y territorial en que se
encontraba Benahuare en el momento de la arribada de los invasores castellanos a
la isla, Según el investigador awuara (palmero) Miguel Martín eran los
siguientes:
“Aridane: Ocupaba una extensión de terreno de
costa a cumbre que abarcaba una línea que va desde el Barranco de Las
Angustias, El Bejenado, Cumbre Nueva y Tajuya. Su líder era Mayantigo.
Tijuya: Presenta unos límites bastantes imprecisos
al ser una prolongación del valle de Aridane hacia el sur, incluyendo Montaña
Quemada, El Birigoyo y Todoque. Su líder era Chedey.
Guehebey: El bando tiene en la cumbre un espacio que
va desde el Birigoyo hasta las cercanías de Montaña Cabrera; por abajo, los
linderos son el Barranco de Tamanca y Montaña de Los Faros (actual
Fuencaliente). Su líder era Tamanca.
Ahenguareme: Ocupaba el tramo sur de la Isla en sus
dos vertientes. Sus líderes eran Echentire y Azuquaje.
Tigalate: Sus territorios se situaban entre el
Lomo de Los Búcaros y el Barranco de Amargavinos, subiendo por la Montaña de
La Breña, Montaña de La Venta hasta Cumbre Vieja. Sus líderes eran Juguiro
y Garehagua.
Tedote y Tinibucar: De mar a cumbre, desde
Amargavinos hasta Barranco Seco. Era un espacio dividido en dos demarcaciones
lideradas por tres hermanos Tinisuaga, Agasencie y Ventacayce.
Tenagua: Era uno de los bandos más pequeños. También
de costa a cumbre, se extendía entre Barranco Seco y el Barranco de La Galga.
Estaba liderado por Atábala.
Adeyahamen: Situado entre las grandes depresiones de
los barrancos de La Galga y La Herradura; en la cumbre el Pico de La Cruz y
Morro de La Cebolla. Su líder era Bediesta.
Tagaragre: Era un espacio muy parecido al actual
municipio de Barlovento; esto es, entre los barrancos de La Herradura y
Franceses o Los Hombres. Estaba liderado por Temiaba.
Tegalgen: Según Abreu Galindo el bando llegaba hasta
el Barranco de Hiscaguan, actual Izcagua, abarcando la actual Garafía. Su líder
se llamaba Bediesta.
Tijarafe: Comprendía una amplia franja de costa a
cumbre entre el Barrancos de Izcagua y El Time. Según Abreu Galindo era el
territorio más poblado de La Palma y el que contaba con mayor cantidad de
pastos. Estaba liderado por Atogmatoma.
Acero: Abarcaba los dominios del gran cráter de La
Caldera de Taburiente. No creemos que se tratara de un bando como el resto; más
bien fuera una dehesa comunal que durante los momentos críticos de la conquista
sirvió de refugio a los valerosos defensores de la Isla, liderados por Tanausu.”
(Miguel Martín)
El habitat en cuevas naturales
Los primeros awuaras se caracterizaban por reconocer
a la naturaleza como su medio de supervivencia, utilizándola, pero sin
someterla a grandes transformaciones.
Sucede a las primeras arribadas un periodo difícil y de tanteos que conduce a uno de los giros decisivos de la historia antigua insular que es muy importante por el hecho de que algunos sectores de la isla son ricos en pastos para la ganadería, se establecen comunidades cada vez más numerosas y surgen poblados de cuevas habitación y posteriormente de casas.
Las asociaciones se complican, aparecen oficios
diferenciados y se ponen las bases de la estructuración social en función de
la capacidad y de la importancia del oficio que se ejerce. Surgen líderes
capaces de regular y coordinar a los demás en el trabajo o en la defensa de los
bienes acumulados, frente a peligros exteriores. Progresan rápidamente las técnicas
de la alfarería y el utillaje para atender a las nuevas ocupaciones. Por otra
parte el hombre dispondrá de ratos de ocio que le permitirán profundizar en
sus ideas y desarrollar su espiritualidad.
La
utilización de la cueva como vivienda está ligada a la relativa abundancia de
éstas en todos los barrancos de la isla y a la buena disposición de las
mismas. Los mejores conjuntos se sitúan por regla general, en el tramo inferior
y en la desembocadura de los barrancos, siempre por debajo de los
El
tipo de habitat vendrá condicionado en cierta medida por esta disponibilidad
natural, pues allí donde las cuevas son abundantes se adoptará casi
exclusivamente este tipo de habitat, mientras que donde este recurso es escaso
se alternará con la construcción de cabañas, conviviendo ambos tipos de
vivienda a lo largo de toda la secuencia cultural antigua de isla. (Ernesto Martín
Rodríguez, 1992:26)
En el margen derecho de la desembocadura del Barranco
de Las Angustias existe un conjunto de cuevas, a modo de poblados, que se van
escalonando, habitado por los awuaras sin que se pueda demostrar de
momento, a falta de realizar estudios arqueológicos desde qué período están
ocupadas. Históricamente fueron habitadas y remodeladas muchas de ellas.
En las confluencias de los barrancos de Torres y
Tenisca, a partir de Hermosilla, para observar un buen número de cuevas
utilizadas por los awara, especialmente durante la fase cerámica IV. En toda la
falda de El Bejenado, tanto en el Barranco de Torres, Barranco Frío o de Los
Goterones, Barranco Tenisca, como en Risco Alto, Los Barros, La Cancelita, el
Hoyo de La Fortaleza, Los Pedregales, en La Peña del Diablo y El Rincón, se
abren un gran número de cuevas de habitación y sepulcrales, ricas en
materiales arqueológicos superficiales y, en ocasiones, cuentan con potentes
estratigrafías.
Sobre los
El Bejenado, las cuevas son escasas,
destacando la de Los Arenales, con interesantes muestras líticas, óseas y cerámicas
de las fases III y IV. Como bien explica Jorge Pais, la proximidad de los campos
de pastoreo a las zonas de habitación permanente permitían los recorridos
diarios sin necesidad de construir complejos abrigos pastoriles para pernoctar.
Roque de Los Guerra, donde también hay petroglifos,
canales y cazoletas, En las zonas de medianías y cumbres debemos hacer
referencia a las cuevas del barranco del Cabrito, las cuevas del Roque
Niquiomo.
En las cotas más bajas del territorio destaca un
pequeño grupo de cuevas de habitación en Los Cancajos antes de llegar al gran
conjunto o poblado de Los Guinchos, en el que se asentó un número importante
de awuaras. En torno al acantilado costero se abren algunas cuevas de
dimensiones aceptables con un grado elevado de ocupación intensiva. (Miguel
Martín)
Las cuevas horadadas están representadas por las de
Los Guinchos y El Humo, las cuales contienen un abundante extracto de restos
arqueológicos.
En Benahuare como en la isla de Chinech las cuevas
sepulcrales en ocasiones estaban próximas a los poblados, como ejemplo de este
tipo de enterramientos tenemos los de el barranco denominado de Los Cardos, en
su margen izquierda, donde se descubrieron cuatro cuevas de habitación y una
necrópolis en la boca de entrada de un tubo volcánico. El material exterior
encontrado (líticos y fragmentos cerámicos) corresponde a la fase IV. Algunos
abrigos de la zona también fueron utilizados, presentando muros para nivelar el
suelo.
Necrópolis de La Palmera (Tijarafe). La cueva
sepulcral de La Cucaracha, barranco de Las Cuevas, Roque de La Campana,
Las Salemeras, La Caldereta, Cueva de Lucía y barranco Hondo, y la necrópolis
de El Espigón, entre otras.
Continuará:
Imágenes Cap. XII
Pag. 1. Cueva del Tendal. Tomada de:
www.sanandresysauces.es
Pag. 2. Fotografía de la Cueva de Belmaco,
tomada de: www.mundoguanche.com/.../cueva_belmaco.jpg
*De
la Asociación Sociocultural Kebehi Benchomo
Noviembre de 2008.
Para
saber más: