ARQUITECTURA CANARIA PRE-COLONIAL (XIII)

En
el capítulo anterior dimos un somero repaso al hábitat en cuevas de los
antiguos awuaras, en la páginas siguientes vamos a tratar de los poblados de
casas construidas de piedras secas, técnica que nuestros ancestros dominaban
perfectamente, no sólo en la construcción de viviendas, sino que, además, la
empleaban en la construcción de paredes para las huertas de cultivos
denominadas bancales, algunos de cuyos vestigios han llegado a nuestros días, y
que los estudios arqueológicos
existentes en la actualidad, sugieren que fue practicada en los momentos más
antiguos del poblamiento de la isla, y así parecen demostrarlo, según el
investigador E. Martín: “los restos de varias especies vegetales
domesticadas, como el trigo (Triticum aestivum/ durum), la cebada (Hordeum
vulgare) y las lentejas tipo micro esperma (Lens culinaris), y que fueron
halladas durante los trabajos de excavación arqueológica de
Esta técnica constructiva
fue continuada por los colonos invasores tanto para la adecuación de los
terrenos de labranza intensiva como para la construcción de las
primeras
viviendas, las cuales estaban desprovistas de todo tipo de argamasa. Pero antes
de continuar con el tema vamos a dar una breve digresión en torno a algunos
aspectos del estado actual de la arqueología en Benahuare y en el resto de la
nación canaria:
Toda acción del hombre produce cambios en el ambiente,
y esos cambios vuelven a incidir sobre las conductas humanas, condicionando su
mantenimiento. Sin caer en el determinismo geográfico, hay una evidente relación
mutua entre los recursos naturales, los espacios físicos y las civilizaciones
que allí se desarrollan.
Puede resultar útil como esquema teórico pensar los distintos modos de relación
sociedad-naturaleza como estilos de
desarrollo, conformados por tres elementos básicos: para quién se
produce, cómo se produce y con qué elementos naturales se produce.
Luego
se pueden analizar la calidad y cantidad de los recursos naturales pasibles de
ser explotados, la estructura social existente y el grado de avance de las
tecnologías productivas para conformar un panorama particular de las relaciones
sociedad/naturaleza en un período.
Los
arqueólogos han venido siendo requeridos de forma incesante en Canarias, para
que adapten sus estrategias de investigación a los deseos e intereses del
pueblo canario, que no sólo exige la devolución de ciertos objetos y
cuerpos mirlados (momificados) así como de restos humanos de nuestros ancestros
que han sido profanados en nombre de un cientifismo etnocentrista y que han sido
dispersados por diferentes centros y museos en el mundo para volver a ser
inhumados dignamente, sino también el respeto de sus valores culturales en las
excavaciones que realizan.
La
adecuación de las estrategias científicas de investigación a la sensibilidad
de la cultura tradicional señala una nueva dirección en la actividad arqueológica
y supone un desarrollo que apenas se contemplaba hace unas décadas, cuando se
consideraba que la rígida objetividad científica dominaría en breve plazo la
arqueología.
Hábitat
en cabañas

Como
hemos apuntado más arriba, nuestros antepasados para la construcción de casas
contaban con albañiles y carpinteros. Las paredes se realizaban seleccionando y
trabajando piedras que diesen una cara regular, especialmente en cimientos y
esquinas, para formar una cara externa y otra interna, rellenándose su interior
con piedras pequeñas y tierra que acabarán constituyendo muros de
aproximadamente 1-
La planta interior de las viviendas era variable. La cruciforme facilitaba la sujeción de la techumbre, ya que reducía la distancia entre los laterales de las paredes y el espacio central. (Ignacio Pérez)
Uno de los trabajos más interesantes en torno a las denominadas construcciones de superficie realizados en Benahuare se lo debemos al investigador Martín Rodríguez de quien reproducimos algunos párrafos:
“La
utilización de cabañas parece ser un hecho más frecuente en aquellas zonas
donde escasean las cuevas, a tenor de la distribución de los hallazgos. A pesar
de que se conocen numerosos ejemplos de yacimientos de esta naturaleza, no
conocemos con detalle sus características constructivas ni la interrelación
existente entre esta modalidad de hábitat y la cueva natural, debido a que
todavía no se ha realizado ninguna investigación exhaustiva en tomo a ellos.
La
presencia de estas construcciones se ha detectado en diversos puntos de
En
muchos de los casos señalados los materiales cerámicos que aparecen en estos
yacimientos se encuadran en los momentos finales del poblamiento prehistórico,
es decir, cerámicas decoradas con impresiones e incisiones similares a las que
caracterizan el nivel superior de cuevas de habitación como El Humo y Los
Guinchos (Breña Alta), Belmaco o el Roque de
Su
presencia no se puede utilizar para justificar este tipo de hábitat como un
elemento tardío ya que en otros yacimientos encontramos materiales más
antiguos, pero sí los podemos poner en relación con factores de índole demográfica
que llevan a ampliar la superficie de asentamientos existentes o a ocupar nuevos
territorios. Podría ser el caso del bando de Tijarafe al que aluden las fuentes
por la mucha gente que tenía y donde aparecen los poblados más extensos como
el de Cruz de
Asociado
a las cuevas-viviendas y casas de los antiguos awuaras las prospecciones arqueológicas
han puesto al descubierto ricos ajuares domésticos, entre los que cabe destacar
la cerámica de clara connotaciones culturales con el continente.
La
cerámica es fundamental para conocer estas cronologías milenarias en el norte
de África y nuestras islas, pues Sabino Berthelot sitúa la cerámica negra de
Entre
ambas oleadas poblacionales pudo haber otras (tal como apunta Buenaventura
Bonnet.) Considera que la primera migración camita procedente de Río de Oro
motivado por el deterioro del medio ambiente será constante hasta el milenio
anterior a
No
obstante y a pesar de todo, M. Pellicer recoge en el estudio mencionado aspectos
coincidentes cuando cita a Zeuner ponente en el V Congreso Panafricano de
Prehistoria celebrado en Santa Cruz de Tenerife (año 1966) cuando afirma que
las culturas canarias se originaron por oleadas sucesivas y desde las zonas
orientales africanas a partir de 10 mil años antes de
Establecimiento
de los contextos culturales
Una vez fijada la cronología se procede al estudio
analítico del contexto cultural y medioambiental, un proceso más complicado
cuya finalidad es reconstruir los sistemas culturales y ecológicos. Cada
artefacto es considerado, desde este punto de vista, no como un elemento cronológico
sino más bien como resultado de la actividad humana en el tiempo en que fue
fabricado. La ubicación física de un artefacto puede ser determinada por
medios relativamente simples, como una excavación cuidadosa, pero determinar
con exactitud qué actividad lo produjo y como esa actividad encaja en la
antigua cultura de su hacedor es a veces problemático. La obtención de datos
interdisciplinares puede revelar dónde y en qué parte del ecosistema se
localizaron las materias primas del artefacto y, lo que es más importante,
pueden establecer una relación entre la cultura y el medio ambiente. Restos de
desechos (por ejemplo huesos y restos de plantas) proporcionan información
sobre la forma de vida de quién los tiró, sobre los elementos del ecosistema,
sobre la estacionalidad de los patrones de asentamiento o sobre las relaciones
comerciales. Las formas de enterramiento y los ajuares de las tumbas aportan
mucha información sobre el pasado, particularmente en aspectos como la concepción
de la realeza, la jerarquía, el rango social o las prácticas religiosas; cada
objeto refleja las actividades realizadas en el periodo en que los hombres
ocuparon el yacimiento.
Con toda esta información, el arqueólogo intenta
sintetizar las cronologías regionales en una secuencia de culturas y
ecosistemas de áreas más amplias o de regiones relacionadas entre sí. Esto
conlleva idealmente la descripción dinámica de los procesos que pueden ser
analizados para determinar las causas del cambio cultural, es decir, no sólo cómo
suceden los cambios, sino también por qué se producen.
Continuará…
Fotografías:
Poblado de El Refugio, Pedro Adrián Pérez
López.
*De
Diciembre de 2008.
Para saber más: